Mayo 31/22 Aunque Francesc Pedró fue figura clave en la Conferencia Mundial de Educación Superior, universidades de América Latina piden replantear el rol de IESALC.
Roberto Escalante Semerena (izquierda), secretario general de la Unión de Universidades de América Latina UDUAL, asociación con sede en México, presidida por la rectora de la Universidad Nacional de Colombia, Dolly Montoya Castaño (foto) y con integrantes de toda la región (de solo Colombia hay 35 IES afiliadas), emitió un duro comunicado en el que cuestiona la organización, enfoque y temática de la recién finalizada Conferencia Mundial de Educación Superior (WCEH), realizada en Barcelona, España; considera una oportunidad perdida para la educación superior de la región, se lamenta de que la Hoja de Ruta presentada por UNESCO quite peso a la autonomía universitaria, y propone “una reingeniería del IESALC para que sus funciones se asocien a las necesidades y prioridades de la educación superior en el contexto latinoamericano y caribeño”.
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IESALC o Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe, es el “brazo operativo” de la UNESCO para esta región. En 2.018, cuando el director era el chileno Pedro Enriquez Guajardo, en Córdoba – Argentina, se realizó la III Conferencia Regional de Educación Superior, en la que el peso ideológico y la influencia de las universidades públicas de la región, determinó una declaración (que llegaría a Barcelona) con un fuerte acento ideológico, en defensa de la autonomía universitaria y el derecho a la educación.
IESALC cambió de timonel y al chileno lo reemplazó el barcelonés, Francesc Pedró (centro), quien cobró protagonismo por su tono académico y estudios técnicos, que fueron bien recibidos en varios países durante la pandemia, y quien tuvo un importante protagonismo en la WCEH.
Pero Pedró parece más cercano a París (sede central de la UNESCO), que a México y Argentina (sedes claves de la diplomacia de la educación superior pública de América Latina), y el no haber dado el suficiente reconocimiento a la CRES de Córdoba y a los detalles de una mayor participación y protagonismo de la región en Barcelona, han aumentado las diferencias.
Más allá del distanciamiento, para la educación superior, por ejemplo la colombiana, es claro que el país (con la incertidumbre frente a la elección de próximo presidente de la República), no tiene precisión sobre sus apuestas en política pública y ubicación en el contexto regional.
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Estos son los apartes esenciales del comunicado de Escalante Semerena:
Desde 2019, cuando se anunció la celebración de esta Conferencia, hubo decisiones que dificultaron que las universidades, las redes y demás actores interesados en la educación superior, particularmente en América Latina y el Caribe (ALC), pudieran tener una mejor intervención.
La Conferencia tuvo claros problemas organizativos. El estatus fue modificado sin explicaciones, no se tuvo claridad respecto a qué se pretendía obtener con los trabajos y se mencionó que se trataba de proponer una Hoja de Ruta para la próxima década. Al mismo tiempo se dijo que solamente se emitiría un comunicado, al final de la
conferencia.
Además, el programa se conoció apenas unos días antes de su inicio. Este programa indicaba que se trataba de una serie de mesas redondas, conferencias magistrales y conversatorios, sin incorporar explícitamente un eje vertebrador.
ALC fue la única región del mundo que celebró previamente una Conferencia Regional. La cita fue en la Universidad Nacional de Córdoba, en junio de 2018, y sirvió al mismo tiempo como conmemoración del centenario de la revuelta estudiantil que marcó la historia de la educación superior en la región.
La III Conferencia Regional de Educación Superior de ALC emitió una declaración que definía el ethos de la educación superior latinoamericana y caribeña: la educación superior es un bien social, un derecho humano que los Estados tienen el compromiso de garantizar.
Además, los Estados deben impulsar políticas de inclusión y equidad para géneros, indígenas, grupos afrodescendientes, reconociendo la heterogeneidad que caracteriza a las universidades e instituciones de educación superior. Por supuesto, la CRES de Córdoba estableció la necesidad de defender la autonomía universitaria.
En Barcelona las distintas organizaciones universitarias que existen en la región fuimos incapaces de presentar un frente único. La UDUAL, por decisión de su Consejo Ejecutivo, realizó una amplia consulta con sus
miembros y estudiosos de la educación superior. Como resultado de esta consulta se escribió un documento, a disposición de todas las comunidades universitarias de nuestra región. Con la intención de revisar críticamente la situación en función de la integración latinoamericana y caribeña y promover desde diferentes espacios el
acercamiento y el trabajo conjunto de las redes y de las instituciones de educación superior en nuestra región.
La Conferencia de Barcelona careció de una línea de conducción que estableciera los propósitos que la UNESCO, como el máximo organismo mundial encargado de la educación, tenía en su agenda. Además, la UNESCO y su brazo latinoamericano y caribeño, el IESALC, perdieron la oportunidad de auspiciar y lograr consensos previos a la Conferencia Mundial entre las comunidades universitarias.
La decisión fue apoyarse en “expertos” que redactaran documentos que solo al final se conocieron. Se prefirió a cierto tipo de actores, como los bancos, para pretender que definieran el futuro de la educación superior. Por eso es necesario proponer una reingeniería del IESALC para que sus funciones se asocien a las necesidades y prioridades de la educación superior en el contexto latinoamericano y caribeño para dinamizar la investigación y la innovación, la calidad en la formación profesional, y especialmente la vinculación con la comunidad. Este proceso debe integrar a rectoras, rectores y expertos de instituciones de educación superior de nuestra región.
La UDUAL participó activamente en las actividades previas a la conferencia, así como las que ocurrieron in situ. La UDUAL se hizo escuchar, en primer término, a través de nuestra presidenta, la doctora Dolly Montoya, así como de la doctora Miriam Nicado, vicepresidenta de la Región Caribe y Rectora de la Universidad de La Habana, y del rector Rodrigo Arim, vicepresidente de la Comisión de la Autonomía Universitaria y Rector de la Universidad de la República del Uruguay. Estuvieron también presentes rectores de universidades centroamericanas, peruanas, del Paraguay, de la Argentina y otras más afiliadas a nuestra Unión.
La Conferencia cerró con un evento en el que la UNESCO anunció la Hoja de Ruta de la Educación Superior para la próxima década. Esta Hoja de Ruta, contiene definiciones y objetivos que pueden ser compartidos. Sin embargo, hay ausencias y enunciados que son inaceptables: no se habla de la importancia de la autonomía universitaria, se proponen mecanismos y políticas de financiamiento que han probado ser inadecuadas, inequitativas y que no han servido
para mejorar el acceso a la educación superior de sectores vulnerables de las poblaciones en nuestra región y en muchas otras partes.
Aunque se anunció que este documento no está terminado, que es posible enriquecerlo, queda todavía por probarse que existe esa disposición a modificar su contenido. Lo que antecedió a la Conferencia permite pensar que los cambios no serán considerados.
Desde América Latina y el Caribe debemos trazar una Hoja de Ruta adecuada a nuestra realidad que incorpore lo relevante de Barcelona para nuestro contexto y debatirlo en la reunión de la Universidad Nacional de Córdoba, convocada para tal fin.
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