– El anális presupuestal de diciembre mostraba un vacío operacional de 57 mil millones de pesos, y una pérdida neta de 17 mil millones. La pérdida neta para el 2020 fue de 3 mil millones, casi seis veces menor, a pesar de que las medidas de reducción de gastos se mantuvieron para ambos años. “De no hacerse ajustes inmediatos, el año fiscal 2020 cerrará con pérdidas netas de varios miles de millones de pesos, cosa que no ocurría desde 1998”, dijo el vicerrector de Servicios y Sostenibilidad Eduardo Behrentz en su presentación, explicando que el proceso de presupuesto estaba fallando en su propósito de proteger la estabilidad financiera.
– La gran preocupación,a demás del impacto sobre las inversiones y las nóminas, es que las actividades misionales de la Universidad no se sacrifiquen. Mauricio Nieto, decano de la facultad de Ciencias Sociales., por su parte, sostiene que el presupuesto no compromete la calidad de la educación, pues los recortes no afectan el currículo ni las ofertas que son directamente para los estudiantes.
1. Se congelan los salarios – Por ahora solo en el 2021
El vicerrector Behrentz anunció que el ajuste por IPC no se aplicará para el 2021. En la práctica, esto significa que los profesores experimentan una baja en su salario pues ni siquiera se ajusta por inflación. Y para los docentes sujetos a promoción en la revisión que viene, la vicerrectora académica, Raquel Bernal, explicó que “serán objeto de incrementos salariales según disponibilidad presupuestal”. Las medidas también aplicarán para los profesores de cátedra.
2. Se congela la nómina – Por ahora en el 2021 y el 2022
No habrá nuevas contrataciones hasta nueva orden. Esto aplica para todas las áreas y todos los cargos académicos y administrativos e incluye reemplazos de vacantes y reclasificaciones de cargos existentes. Esta medida vendrá acompañada de una redistribución en la carga de trabajo de los profesores para intentar hacerla más equitativa entre colegas.
3. Se mantiene la reducción salarial a directivos institucionales
Para el segundo semestre de 2020 se aplicó una reducción del 20% del salario para el rector, 15% para los vicerrectores y 10% para decanos y directores de unidades académicas y administrativas. Esta se mantendrá durante todo el 2021, y se incluye además un reducción del 5% para quienes ocupan cargos de jefaturas. Esto es especialmente significativo en el caso de los decanos y directores de departamento, pues estos cargos son usualmente ocupados por profesores e implican una carga de trabajo importante.
4. Adiós bonificaciones, se para la infraestructura y se recorta en investigación
Los Andes planea reducir por un tiempo su inversión en planta física, lo que incluye nuevas instalaciones, equipos y hasta infraestructura tecnológica. También se ha anunciado que reducirá en un 10% los honorarios que reciben los profesores por consultorías o contratos civiles, que durante los dos próximos años no dará bonos de desempeño -que premiaban indicadores como publicar en revistas indexadas en algunas facultades o crear productos nuevos en otras- y que reducirá el presupuesto de investigación. Esta última medida impacta especialmente a departamentos que requieren de equipos o materiales para poder investigar, como algunos en la facultad de Ciencias y en la facultad de Artes y Humanidades.
La forma en que Los Andes compensó el déficit operacional fue utilizando dinero del fondo patrimonial o endowment. La mayoría de universidades en el mundo cuentan con este tipo de fondos que invierten en portafolios de bajo riesgo para ahorrar sin que el dinero pierda valor por inflación, y para reinvertir más adelante en los objetivos misionales -es decir, para utilizar en gastos no relacionados con el funcionamiento sino con la expansión-.
El COVID-19 desvalorizó los mercados internacionales, y con ellos se vinieron abajo los rendimientos del endowment uniandino.
Los Andes se acostumbró a depender de los ingresos de las matrículas para crecer. En 2017, con los plantones y peticiones de los estudiantes, el incremento de las matrículas que se tenía previsto según la inflación pasó del IPC + 2% a ser del IPC + 1%. Esto oscureció el panorama financiero pues los ingresos operativos de la universidad dependen por lo menos en un 70% de las matrículas, como dijeron el rector Gaviria y el gerente del campus Maurix Suárez. Sin embargo, según los estados financieros del 2019, esta dependencia sería cercana al 85%.
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