Octubre 2/22 El ministro de Educación atrae por su discurso al describir los retos y potencialidades del sector, pero genera incertidumbre porque no aterriza el cómo se va a actuar.
Aunque Alejandro Gaviria Uribe se posesionó el 7 de agosto, fue designado 30 días atrás siendo, tal vez, el ministro del gabinete que más conocimiento y cercanía puede demostrar con el sector que orienta. No obstante, la consolidación de su equipo (mucho de éste ajeno al propio Gaviria, y más cercano a la Vicepresidencia de la República) no ha terminado de darse completamente, y tras casi 100 días desde cuando comenzó a liderar el equipo de empalme, su discurso sigue siendo de diagnóstico y de frases llamativas, pero no de concreción de acciones.
Situación similar vivió cuando fue rector de la Universidad de Los Andes. Muy virales y mediáticas sus reflexiones en las que devela desafíos claves de las Universidades como constructo social, que pocos rectores se atreven a mencionar (o Gaviria es brillante o la mayoría de rectores son apáticos o desinteresados frente a dicha reflexión). Lo cierto es que más allá de sus diagnósticos, en la más prestigiosa universidad privada del país, hoy la gestión de Gaviria poco se añora.
A diferencia de Cecilia María Vélez, María Fernanda Campo, Gina Parody, Janeth Giha o María Victoria Angulo, sólo por citar las ministras de los últimos 20 años, ningún titular de esta cartera, salvo Gaviria, tenía tanta visibilidad mediática y atención cuando pronunciaba un discurso. Aún hoy se ven universidades que, con semanas de anticipación, promocionan las palabras que dará el ministro, tal cual si fuera una estrella. Algo no visto en la reciente historia del sector.
Pero, a diferencia de sus colegas ministras, a los dos meses de haberse posesionado, éstas ya habian configurado equipo y habían comenzado a actuar (bien o mal). En la administración Gaviria Uribe parece como si aún no hubiera despegado el Ministerio, por lo menos en educación superior.
Pasan las semanas y el sector (rectores, docentes y analistas) aún se pregunta cómo, cuándo y con quién el ministro sacará adelante su llamada “reforma integral” a la ley 30; cómo, cuándo y con quién garantizará su compromiso de reformar radicalmente el SAC, cuyo fracaso, especialmente en lo relacionado con el Nuevo Saces (reconocido por el propio Gaviria) es una triste realidad que sigue “funcionando” como si nada pasara; cómo y cuándo (ya tiene el quién, nuevo presidente del Icetex) cumplirá la promesa presidencial de condonar todas las deudas del Icetex; y cómo, cuándo y con quién, cumplirá su apuesta de aumentar la cobertura en 500 mil cupos en este cuatrienio; al igual que si dará o no dinero a las IES privadas que, dice, harán parte de esta meta de cobertura.
Muy habilidosamente, el ministro Gaviria ha evitado responder de forma concreta a la pregunta de cómo va a hacer para garantizar la educación superior pública gratuita, universal y de calidad que prometió el presidente Petro, y cómo va a llevar a la práctica aquel otro anuncio-llamado del primer mandatario a gobernadores y alcaldes para que alistaran terrenos y locaciones en distintos municipios y departamentos para operar infraestructura de educación superior.
Si bien el Ministerio salió a desmentir la interpretación según la cual el ministro habría dicho que “no será posible” brindar la educación gratuita en Colombia, tampoco ha dicho que lo logrará.
Aunque las redes sociales están llenas de jóvenes esperando la concreción de la promesa presidencial del Icetex, Gaviria demandó, como reto a Mauricio Toro (presidente del Icetex) “modernizar el ICETEX logrando cercanía e información clara para los usuarios, encontrar fuentes de financiación competitivas, reducir la carga administrativa y mejorar las condiciones crediticias”.
Y todo esto sin contar los muy diversos anuncios-promesas del ministro, tras las diversas invitaciones a rectores, ASPU, y estudiantes a crear mesas de diálogo -aún no informadas- y sus múltiples reuniones con comunidades marginales, población afro, indígena, muy variadas etnias, sindicatos y hasta organismos internacionales. En una de sus últimas salidas, tras la posesión del nuevo director del Insor, expreso su “intención de trabajar por la profesionalización de los Intérpretes”, como si no existieran programas profesionales al respecto, ya avalados por Mineducación.
¿Por qué las preocupaciones del sector?
Además de que pasan los días y el diagnóstico de la educación superior no se concreta en planes gerenciales, la preocupación aumenta porque hay el temor de que toda la expectativa generada desaparezca de un momento a otro, bien porque el ministro Gaviria y el presidente Petro (foto) tengan una diferencia conceptual filosófica, o de egos, que lleve a un cambio abrupto en el Ministerio (decisión que no sería extraña por los ya públicos cambios de parecer del presidente o los dilemas éticos que el propio Gaviria ha dicho que enfrenta ante temas que le incomodan). Valga recordar que, como precandidato presidencial, Gaviria fue muy crítico de Petro y hasta se atrevió a describir que de ser Petro el presidente el país se sometería a una inestabilidad frente a sus decisiones y cambios de gabinete.
Otro argumento que alimenta la inquietud sectorial, se basa en que Gaviria no cuenta con un equipo de apoyo debidamente formado en política pública de educación superior, que no ha hecho trayectoria en el sector y por lo mismo que no es reconocido por sus actores.
Si bien Aurora Vergara Figueroa, la viceministra, es un excelente ejemplo de la filosofía del cambio y el reconocimiento de visiones de país tradicionalmente poco escuchadas en el Estado y cuenta con una buena formación profesional y recorrido académico en el Icesi, hasta su llegada al Ministerio era una completa desconocida en gestión de educación superior. No lidera agenda de educación superior, y pareciera que el rol del Viceministerio estuviera cambiando radicalmente para ser un promotor de la agenda gubernamental de la Vicepresidencia de la República, relacionada con los temas de inclusión de género, de comunidades étnicas, de participación de comunidades LGBTI y otros afines, pero claramente no tiene el dominio esperado para su rol en temas de calidad, de financiamiento, de cobertura, de estructuración del sistema y de Ley 30.
Del equipo nuevo, salvo algunos asesores, tal vez el más conocedor del sector es el director de Fomento, Andrés Felipe Mora, quien profesionalmente está enfrentado no sólo al conocimiento técnico de la problemática de financiamiento del sector sino, sobre todo, a la necesaria habilidad estratégica para manejar el tema con el SUE, con la Red TTU, con los congresistas y con el necesario debate que requiere el país al respecto. Silvia Montoya Dufis, rector del INFOTEP, de San Andrés, ha dicho sueña que presidente, inistro y viceministra dejen “de hablar solo de universidades y hablemos de Instituciones de Educación Superior. Las ITTU aportan al desarrollo de las regiones apartadas y del país”.
A propósito, lea:Favor revisar, antes de de modificar los artículos 86 y 87 de la Ley 30 de 1992
En la Dirección de Calidad, sorprendió a todo el sector lo que se ha hecho (o no se ha hecho) al respecto. Un director, José Ignacio Morales Huetio, sin experiencia en el tema; un responsable de inspección y vigilancia, Acxan Duque Gámez, en la misma condición, y el subdirector de calidad (por ahora el que terminó con el anterior gobierno, Germán Cordón), que conoce el tema, pero que está “ahogado” con el Nuevo Saces.
Comienza octubre, el último trimestre del año, y aunque el gobierno aún parece disfrutar de su cuarto de hora entre la opinión pública, también comienza a ver los efectos del natural desgaste político que le significa defender su propuesta programática y tributaria ante la opinión pública y el Congreso de la República. Más allá de la ilusión de la reforma a la Ley 30 (una reforma que, salvo a las IES y universidades públicas, al resto del sector ni le interesa ni habla de ella, porque no se ha motivado la necesidad de la misma), es difícil pensar en que sea “integral” como la ha llamado el ministro, teniendo en cuenta que de llegar al Congreso de la República (en el supuesto de que sea concertada), deberá esperar a que pasen, antes, las reformas tributaria, política, electoral, de salud, de justicia…
Seguramente por todo esto, una de las ideas claves para la educación superior colombiana, esbozada por el propio Gaviria, ha sido su llamado a que las IES se conecten más con la sociedad, pero el tema ni siquiera parece preocupar a los rectores.
Y en medio de todo este escenario, hay mas variables (incluso, tal vez más importantes) que no dan tranquilidad con respecto al panorama: Gaviria pide más dinero (le dieron algo, pero no todo el que quería), pero no es claro si el gobierno obtendrá todo el que busca con la reforma tributaria; ante las necesidades de otros sectores y pese al discurso presidencial, de no lograrse todos los recursos, no es fácil que la mayoría se los siga llevando la educación en un gobierno que ha prometido muchos otros, y muy costosos, subsidios sociales; la posible reacción ciudadana y de la oposición al no cumplimiento (por ahora) de la gratuidad educativa y condonación de deudas del Icetex; la presidencia del Icetex fue dada al Partido Verde, y en la dinámica electoral, eso no da mucha estabilidad; y la primera línea (sinónimo de protesta violenta, de jóvenes inconformes de las políticas gubernamentales) podría revivirse en apoyo a jóvenes que, en determinado momento, no hallen gratuidad educativa plena, condonación Icetex o empleo, entre otros.
Entre tanto, la presión-molestia de las IES por el Nuevo Saces seguirá aumentando y el CESU no parece tener un camino claro, salvo el de seguir insistiendo en reformar, una vez más, al modelo de acreditación, que poco o nada ayuda estructuralmente a mejorar el sector. Gaviria no dio líneas precisas de acción a su hasta ahora primera y única reunión con este órgano asesor, aunque algunos, como el rector de ICESI, Esteban Piedrahita, quien dice suscribir “plenamente la visión que plantea”, y el consejero del CESU, Luis Orlando Aguirre, dijo: “Excelente sesión definieron compromisos CESU frente Revolución Educativa- Derecho Fundamental Sostenibilidad Gratuidad Cobertura SAC eficaz eficiente políticas públicas implementación gobernanza ruralidad pensamiento crítico legitimidad procesos cierre brechas”.
No obstante, para gran parte del sector, no se sabe cómo se va a actuar. Otros consejeros del CESU, que prefieren que no sea público su nombre, guardaron reservas pues ahora son más las dudas que las claridades, las asociaciones de IES esperan decisiones concretas y, por qué no decirlo, también hay “mercenarios” del sistema, que en medio de las fallas del Ministerio, de la asimetría del mercado y del lobby y relacionamiento con el gobierno, están satisfechos porque ven que pueden seguir llevando su actividad sin que el Estado se meta con ellos.
Entre tanto los estudiantes de las IES privadas están abandonados del apoyo gubernamental, y temas como apertura del sistema colombiano al mundo, la revisión de procesos que favorezcan la flexibilidad en el Ministerio (de Conaces, de acreditación, de convalidaciones…), el sistema de cualificaciones, la integración con los otros sistemas, la articulación con la formación para el trabajo y el diálogo social entre educación y empleo, parecen perder necesarios espacios de política pública.
A lo mejor el ministro y el Gobierno tienen claro el norte que quieren para la educación superior, y como ha pasado con anteriores ministros, ya tienen un articulado “bajo la manga” para el próximo Plan Nacional de Desarrollo, y den una sorpresa al país. En el “encierro” del presidente Petro con ministros y viceministros, del pasado viernes, éste exigio coherencia, con miras al Plan de Desarrollo, con su programa de gobierno.
Mientras tanto, tras varias semanas de su posesión, el país aún sigue en vilo sobre si Alejandro Gaviria Uribe será capaz de cumplir y aterrizar en acciones concretas su oferta, del pasado 7 de agosto, de “trabajar duro, escuchar, confiar (sin confianza no hay cambio) y actuar con justicia y decisión ante las esperanzas y expectativas de tanta gente”, como lo indicó en su posesión.
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