Para Gómez, experto en formación técnica y tecnologica, se requiere precisión conceptual sobre las diversas modalidades de programas cortos que podrían ser objeto de política pública de fortalecimiento y expansión.
Circula nuevo texto del Banco Mundial (2021) en el que se postula que los ‘programas cortos’ de educación superior (PCC) conducen a mayor productividad (son motor de crecimiento), mayor empleabilidad de sus egresados y mejores ingresos, los que son condiciones de mayor movilidad social. La consiguiente recomendación de política es la expansión y financiación de los PCC en América Latina, dada la baja participación de la matrícula de educación superior en PCCs (9% en general) en la región, siendo de 30-40% en países de la OECD.
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Conviene por tanto una mirada analítica a los conceptos, antecedentes y metodología utilizada en esta propuesta de política, pues las principales expresiones de ‘ciclos cortos’ en este país son los programas TyT del SENA, de IES públicas y privada, y ciclos cortos de especialización en universidades.
1. Un primer problema con esta propuesta del Banco Mundial es de índole conceptual, en la página 23 del texto se dice: “Los PCC (programas de ciclo corto) reciben distintos nombres en toda la región, como programas técnicos y tecnológicos, carreras técnicas, tecnicaturas, carreras terciarias, carreras de nivel técnico superior, cursos tecnológicos, cursos técnico-profesionales, carreras profesionales, y cursos superiores de tecnología.”
Diez (10) denominaciones diferentes para referirse a programas de formación PCC, algunos muy diferentes entre sí, como un programa técnico y un curso superior de tecnología.
Hay grandes diferencias en el objetivo de la formación, en el destino laboral de egresados, en los requisitos previos de formación de los estudiantes (por ejemplo en matemáticas, bilinguismo, ciencias básicas, metodologías de investigación y experimentación..), en el nivel de formación del cuerpo docente y en las condiciones económicas, académicas y de infraestructura y dotación de la institución. Condiciones éstas que determina la calidad de la formación ofrecida.
Grandes diferencias entre una formación práctica, instrumental, funcional a determinada tarea laboral, sin mayores requisitos de formación, y una formación tecnológica con objetivos de investigación y experimentación, e innovación, en algún campo tecnológico.
Un ‘curso superior de tecnología’ puede ser una especialización corta o postgrado en ingenierías y áreas tecnológicas modernas. Y también puede ser un PCC una formación práctica en tareas de baja calificación. Algunos PCCs son ofrecidos por universidades, otros por instituciones no-universitarias de carácter postsecundario, otros por instituciones del sector laboral, como el SENA en Colombia, el SENATI peruano y sus homólogos en Brasil.
¿Qué es entonces un PCC? ¿Cuál de las diversas denominaciones debe ser objeto de politica educativa? ¿Solo los pertenecientes a la educación superior o a programas postsecundarios, como los ‘community colleges’? ¿O también los del importante sector de formación para el trabajo, comúnmente de ciclo corto? ¿Por qué excluir a estos últimos por no ser de educación superior?
Es necesario clarificar esta evidente ambiguedad conceptual pues no es lo mismo fomentar una formación PCC de baja calificación que cursos de especialización en áreas tecnológicas o postgrados en ingenierías y tecnologías. En el caso colombiano hay una gran diferencia entre fomentar programas TyT del SENA y ciclos cortos de especialización en áreas tecnológicas modernas.
- El tema de los programas cortos en educación superior (PCC)es de vieja data y corresponde a la necesidad de ‘diversificación’ de programas e instituciones, por razones sociales y económicas. La expansión de oportunidades de educación superior no puede hacerse solamente con las universidades tradicionales pues en algunas sociedades la población demanda programas e instituciones de corta duración y vinculados con la formación laboral, complementarios a las universidades y en muchos casos como verdadera ‘alternativa’ a la formación universitaria académica. Así mismo el sector productivo demanda una gran diversidad de tipos y perfiles de formación de la fuerza laboral; desde ingenieros, científicos de investigación, administradores, y técnicos especializados. Un sistema moderno de educación superior debe ser altamente diversificado entre universidades académicas, institutos técnicos, institutos de tecnología, e igualmente diversos en la duración de los programas de formación.
En efecto, desde 1973 (hace casi 50 años.. ) la OECD publicó el estudio ‘Short-Cycle Higher Education. Some Basic Considerations’; sobre la necesaria diversificación de instituciones, programas y duración de la formación. La importancia social y económica de instituciones ‘alternativas’ a la universidad académica fue presentada por la misma OECD en 1991, en el libro ‘Alternative to universities’. El tema de la ‘diversificación’ fue estudiado, entre otros, por Kogan, M. en ‘Diversification in Higher Education: Differences and Communalities’. Minerva 35, 1997.
En 2007 el Banco Mundial retoma el tema y publica ‘Short-term vocational higher education: a global challenge in Education’, Mazeran, J. et al. Este tema de la formación ‘vocacional’ de la educación superior recibe mucha atención en Estados Unidos en el contexto de política pública de expandir y consolidar los ‘community colleges’ como instituciones postsecundarias de formación para el mundo del trabajo, de ciclo corto de 2 o 3 años. Actualmente, un poco más del 40% de las matrículas en educación superior están en los ‘community colleges’. Ver, por ejemplo: Grubb, W. N. ‘The role of Tertiary Colleges and Institutes. Trade-offs in Reestructuring Postsecondary Education’. U Berkeley, 2003.
Un texto sobre programas cortos de formación en la educación superior debería haberse referido a la amplia literatura internacional al respecto, tanto la de países desarrollados como la de tradicionales programas de formación corta e intermedia en Brasil, Colombia y otros países. Algunos de estos textos datan de la década de los 70s, y ofrecen un análisis de razones sociales y económicas de ‘diversificación’ en educación superior. Por ejemplo, en Colombia, antes de la Ley 30 de 1992 existían las ‘carreras cortas e intermedias’, con abundantes referencias bibliográficas. En el contexto de discusión pre Ley 30 numerosos actores y gremios como ACIET y ACICAPI elaboraron textos sobre las carreras cortas e intermedias, las que posteriormente devinieron en carreras técnicas y tecnológicas en la Ley 30, de ciclo corto y en instituciones no-universitarias. Hay entonces numerosos antecedentes y experiencias en el tema de los ciclos cortos de formación en educación superior. Igualmente en México y Brasil.
Esta larga experiencia de formación en ciclos cortos (PCC) en nuestra región debería haber sido analizada y sistematizada en un documento del Banco Munsial que aspira a direccionar la política educativa. Este estudio comparativo hubiera identificado las experiencias exitosas de PCC así como las condiciones institucionales, económicas y académicas de su buen desempeño.
- Lo metodológico. En lugar del estudio comparativo de experiencias exitosas PCC en la región, ya señalado, se opta por una metodología de encuestas y entrevistas telefónicas con unos directivos de algunas instituciones de formación PCC. El objeto de la encuesta del EPCCBM (Encuesta de Programas de Ciclo Corto del Banco Mundial) es un conjunto muy diverso y altamente desigual de instituciones de formación de ciclo corto en Colombia, Brasil, Chile, República Dominicana y Perú. Además de las grandes diferencias históricas en cada uno de estos países, en la conformación de sus respectivo sistema de educación superior, en cada país hay grandes diferencias entre las instituciones nacionales.
En el caso de Colombia, los programas de ciclo corto son ofrecidos por instituciones tan diferentes como el SENA e instituciones públicas y privadas de formación técnica y tecnológic. Además de ciclos cortos de especialización o postgrados en ingenierías y tecnologías. Algunas de estas instituciones son muy pequeñas, de escasos recursos (matrículas bajas de estudiantes pobres), con grandes carencias en infraestructura, insumos, materiales, talleres, biblioteca.., y con un cuerpo docente de bajas calificaciones académicas. Algunas de estas instituciones técnicas están en vías de extinción por disminución de matrículas y el bajo estatus social. Con grandes carencias de calidad tanto en públicas como privadas. Unas pocas otras son de mayores recursos y dotación técnico-pedagógica, algunos programas tecnológicos están en instituciones universitarias que ofrecen una gran diversidad de programas, la mayoría de ciclo largo, algunos de ciclo corto. Muchos egresado del ciclo tecnológico continúan en un ciclo superior de formación en ingeniería. Por lo que el primer ciclo no es terminal sino preparación para un segundo período de formación.
Solo los programas del SENA son gratuitos, en las demás instituciones hay cobros de matrícula. Lo que constituye una gran ventaja competitiva a favor de los programas del SENA y en contra de los ofrecidos en las instituciones TyT públicas y privadas.
Esta breve y apretada visión de los programas de ciclo corto PCC técnicos y tecnológicos demuestra la enorme diversidad y desigualdades entre ellas. Algunas especializaciones o postgrados en ingenierías, tecnologías, administración, medicina, derecho, etc.. también pueden formar parte del objeto de estudio de programas de ciclo corto.
Esta gran diversidad, y la riqueza de información que genera para afinar y sustentar opciones de politica educativa, es ignorada en este texto ‘La vía rápida hacia las nuevas competencias’, debido a la opción metodológica de encuestas y entrevistas telefónicas a unos pocos directivos y pocas instituciones de PCC. En el caso nuestro, la información del SENA no es representativa de la gran diversidad de IES TyT y de ciclos cortos de especialización en áreas de alta calificación.
Se requiere precisión conceptual sobre las diversas modalidades de PCC que podrían ser objeto de política pública de fortalecimiento y expansión, lo que exige mucho mayor conocimiento analítico sobre experiencias locales que puedan generar modelos demostrativos de calidad y pertinencia en el campo de los PCC.
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