Más cobertura en ed. superior no se da con ‘más de lo mismo’: Víctor Manuel Gómez

Más cobertura en ed. superior no se da con ‘más de lo mismo’: Víctor Manuel Gómez

Abril/23 Víctor Manuel Gómez, del departamento de Sociología de la Universidad Nacional, cuestiona la intención gubernamental de crecer por crecer la matrícula en educación superior sin que se considere las realidades programáticas y regionales.

La reciente propuesta del actual gobierno de aumentar en 500.000 la matrícula en la educación superior ofrece una excelente oportunidad de revisar el estado actual del sistema de educación postsecundaria, sus posibilidades de expansión y sus implicaciones: los diversos tipos de instituciones (universidades, universitarias, y técnicas y tecnológicas -TyT), su respectiva ubicación geográfica, distribución de la matrícula por tipos de instituciones y áreas del conocimiento, y la cobertura por regiones.

Una breve revisión indica un patrón histórico de alta concentración de instituciones, programas y matrículas en las principales cuatro áreas urbanas del país, y la escasez y precariedad de oportunidades en la mayoría de los 1.104 municipios. Lo que según estudios del SUE deja a más de 2 millones de jóvenes sin oportunidades de formación postsecundaria. En muchos municipios de tamaño intermedio las únicas oportunidades de formación son ofrecidas por IES privadas. La mayoría de las instituciones públicas son universidades académicas tradicionales (el SNIES reporta 43), pocas son las técnicas y tecnológicas públicas (solo hay 8 técnicas, 5 tecnológicas y 16 instituciones universitarias o escuelas tecnológicas). Es entonces un sistema con alta concentración de ofertas en pocas áreas urbanas y con mínima presencia en la mayoría de municipios y regiones rurales y apartadas. Lo que implica que más de las mismas instituciones y programas no modifica en nada el patrón de desarrollo desigual de la oferta de formación ni la exclusión de la mayoría de jóvenes de los más de 1000 municipios del país. 

En este contexto la pretendida expansión de matrícula a 500.00 no puede realizarse con ‘más de lo mismo’, con estas mismas IES y programas.

– En primer lugar, porque aun en el supuesto de poder aumentar la matrícula en 60.000 cupos cada año este aumento seguiría concentrando las oportunidades en unas pocas áreas urbanas, olvidando a los millones de jóvenes de regiones y municipios carentes de ofertas de formación. Con el consiguiente aumento de la desigualdad social y regional de acceso a oportunidades, y la pobreza y subdesarrollo locales por la carencia de formación moderna y pertinente en esas regiones y municipios.

– En segundo lugar por que ‘más de lo mismo’ implica la reproducción de los mismos programas de formación en lugar de la requerida innovación y modernización curricular. Son bien conocidos los estudios que señalan graves déficits en la formación de personas de alta calificación requeridas en la nueva sociedad del conocimiento o economía basada en Ciencia y Tecnología. El perfil de formación de la mayoría de la fuerza laboral colombiana es de baja calificación y productividad en un contexto de alta competencia en el mercado. (Ver al respecto los informes del Centro de Nacional de Productividad). Además, es importante señalar que la distribución de la matrícula se concentra en pocas áreas de formación como Derecho, Administración, Contaduría, Psicología, y en carreras saturadas en el mercado, de alto subempleo y baja remuneración, lo que en parte explica la disminución de la matrícula en programas y universidades tradicionales y a favor de programas cortos de formación y acreditación. La expectativa de movilidad social por medio del título universitario rápidamente se desvanece en carreras saturadas con alto subempleo y baja remuneración. Y son pocos los nuevos programas en áreas modernas de alta demanda de recursos humanos de alta calificación. Prima la inercia sobre la innovación curricular. La alta concentración de matrícula en los programas mencionados contrasta con la baja participación en Matemáticas, Ciencias Naturales y Tecnologías modernas (menos de 3%) que son la condición y el sustento de la modernización de la producción.

– En tercer lugar, por la poca elasticidad en la oferta de cupos en la mayoría de estas IES, las que requerirían de nuevos recursos para la expansión y modernización de infraestructura, talleres, laboratorios, bibliotecas y otros insumos de calidad de la educación. Además, el problema de formación de nuevos docentes, altamente competentes en sus áreas de especialidad, para atender las nuevas matrículas. Todo lo cual requiere mucho más tiempo y recursos que el cortoplacismo de decisiones políticas apresuradas y en función de intereses de imagen. 

En diversos documentos del SUE se plantean varias opciones de aumento de matrículas para cumplir las expectativas del gobierno de lograr 60.000 nuevos cupos anuales:

– programas de educación nocturna;

– aumentar de 40 a 60 el número de estudiantes por salón;

– creación de nuevas universidades regionales, como la del Catatumbo;

– revivir el programa del gobierno de Uribe de vincular los programas del SENA a la educación superior, aumentando así la estadística de tasa de cobertura;

– aumentar cupos en las IES T y T;

 – promover el aumento de cupos en las IES privadas, con estímulos económicos y crédito educativo;

A propósito, lea: Gobierno afana para ponerse al día con promesa de 500 mil nuevos cupos… sólo en IES públicas

En realidad, todas estas propuestas del SUE se podrían implementar, algunas con efectos muy negativos en la calidad y pertinencia de la educación ofrecida, como la educación nocturna, la asimilación de programas del SENA a la educación superior, la sobrepoblación de estudiantes en salones de clase, y el aumento de cupos en IES TyT sin consideración a los graves problemas de calidad en estos programas e instituciones. La formación técnica está en vías de extinción debido a la percepción social de la mala calidad de las instituciones y programas. De 52 instituciones en el 2001 solo quedan 29 actualmente, varias de éstas sin actividad y con solo 2% del total de la matrícula en educación superior. Ver: ‘La lenta y desapercibida extinción de las instituciones técnicas profesionales’, www.universidad.edu.co. Marzo /21).

La creación de nuevas universidades en regiones, como el Catatumbo, aporta muy poco al objetivo político de aumentar en 60.000 cupos cada año. Su creación responde a otros objetivos de índole científica y cultural.

Pero la principal crítica a estas propuestas del SUE es ignorar que el problema de la cobertura reside en la estructura de la oferta: alta concentración en las principales áreas urbanas y carencia de ofertas y oportunidades en la mayoría de los municipios pequeños e intermedios en los que habita la mayor parte de los jóvenes mayores de 17-18 años. Los jóvenes habitantes de municipios pequeños, de 60 mil o 120 mil habitantes, carentes de programas públicos de formación postsecundaria. Es el drama de la juventud sin oportunidades. (ver: ‘Responsabilidad del sistema educativo en el conflicto social’. Junio /21. www.universidad.edu.co).

A nivel nacional la tasa de cobertura en el nivel medio es de 40%-50%, lo que implica que la mayoría de ese grupo de edad ni siquiera recibe la formación básica requerida para el desempeño en la sociedad como ciudadanos y trabajadores. 

En el transcurso de pocos años esta población marginada suma cientos de miles, y millones, de jóvenes ‘sin futuro’. No hay oportunidades de formación, ni de integración social, para esta enorme masa de jóvenes desescolarizados, lo que los condena a vidas ‘sin futuro’, de marginación social y laboral, y a conductas de delincuencia, narcotráfico, prostitución y diversas modalidades de criminalidad y violencia. Por otra parte, es mínimo el aporte de esta población al desarrollo de las fuerzas productivas y al empleo.

Se requiere que municipios pequeños e intermedios (mayores de 80 mil o 100 mil habitantes) organicen modalidades alternativas, locales, de formación postsecundaria, con financiación tripartita; local, departamental y nacional, y eventualmente del sector productivo; adaptando localmente la exitosa experiencia de los ‘community colleges’ de Estados Unidos, Japón, Corea y otras naciones. Podrían tentativamente denominarse como Politécnicos Municipales o Centros de Formación Laboral. El enorme presupuesto del SENA ($3.5 billones el año pasado) podría utilizarse para la financiación de muchos de estos Politécnicos Municipales o Centros de Formación Laboral de los municipios. Una mejor utilización social que el sostenimiento de una enorme burocracia.

En diversas oportunidades se ha señalado que la principal carencia de la educación colombiana es no haber organizado un sistema postsecundario de formación, desde el nivel municipal, por lo que la mitad de los jóvenes mayores de 16-17 años, no residentes en las 4 o 5 principales áreas urbanas, carecen de oportunidades de formación. Es desde el nivel municipal que se construye la igualdad social de oportunidades educativas y hacia donde debe dirigirse la financiación del Estado. Y es el medio eficaz de aumento de cobertura hacia los 500.000 propuestos por este gobierno.

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