Oct 16/25 La profesora acostumbraba a hacerlo, para paliar su depresión, y también cuidar por la salud del animal, pero de un momento en la facultad de Matemáticas se lo prohibieron. Ahora la Universidad deberá pagarle 15 mil euros de indemnización. ¿En Colombia, qué pasaría?
Además, un Juzgado de Madrid obligó a la Universidad a hacer una evaluación de riesgos psicosociales en relación a la posibilidad de que los trabajadores y las trabajadoras acudan con animales de compañía a sus puestos de trabajo.
El argumento de la profesora, para demandar a su Universidad, fue el de la vulneración de su derecho fundamental a la integridad moral y a la salud física y psíquica por impedirle llevar a su puesto de trabajo a su perra enferma y en un contexto de depresión de la propia profesora.
¿En Colombia se puede?
En Colombia no existe una norma explícita que garantice el ingreso, sin condiciones, de perros de compañía (o de apoyo emocional) en todos los espacios laborales o educativos.
Por un lado se reconoce a los perros guía para personas ciegas o con discapacidad visual. La Ley permite que estos perros ingresen a lugares públicos o privados de uso público, incluyendo medios de transporte.
Para profesores o personal no estudiantil, no hay una decisión judicial o ley clara que garantice el mismo derecho sin condiciones. Aunque, en julio de 2024, la Corte Constitucional en Colombia dictó la Sentencia T-236 de 2024, según la cual “las instituciones de educación superior (IES) deben permitir el ingreso de perros de apoyo emocional para estudiantes como parte de un tratamiento psicológico, sin exigir diagnósticos estigmatizantes o historiales médicos exigentes, reconociendo que la presencia del animal puede contribuir al derecho a la salud mental y al derecho a la educación”.
La Universidad de Antioquia, por ejemplo, han adoptado protocolos para permitirlo, regulando requisitos como vacunación del animal, formularios, certificaciones según necesidad, entre otros.
El SENA, por ejemplo, tiene normas internas (Concepto 16980 de 2025) que por regla general no permiten mascotas de terceros en oficinas, pero sí permiten perros guía, y podrían considerarse casos excepcionales para animales de apoyo emocional bajo ciertas condiciones.
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