Multan a la U. Complutense por impedir a una profesora llevar su perro de compañía a clase

Multan a la U. Complutense por impedir a una profesora llevar su perro de compañía a clase

Oct 16/25 La profesora acostumbraba a hacerlo, para paliar su depresión, y también cuidar por la salud del animal, pero de un momento en la facultad de Matemáticas se lo prohibieron. Ahora la Universidad deberá pagarle 15 mil euros de indemnización. ¿En Colombia, qué pasaría?

Además, un Juzgado de Madrid obligó a la Universidad a hacer una evaluación de riesgos psicosociales en relación a la posibilidad de que los trabajadores y las trabajadoras acudan con animales de compañía a sus puestos de trabajo.

El argumento de la profesora, para demandar a su Universidad, fue el de la vulneración de su derecho fundamental a la integridad moral y a la salud física y psíquica por impedirle llevar a su puesto de trabajo a su perra enferma y en un contexto de depresión de la propia profesora.

Por ello, la justicia condenó a la Universidad al pago solidario de 15.000 euros por daños morales a la profesora, quien acostumbraba llevar a su perra a sus clases desde 2019, como apoyo emocional por la ansiedad producida por su actividad laboral y por motivos familiares y de pareja, consta en la demanda.
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La mujer siguió llevando de manera sistemática a la perrita, una schnauzer mini de ocho kilos, cuando el animal fue diagnosticado de una cardiopatía respiratoria, enfermedad mitral degenerativa crónica en fase B2, con la función sistólica mantenida y disfunción diastólica moderada, que obligaba a la profesora a estar constantemente pendiente del animal, para evitar su asfixia y darle su correspondiente medicación.
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Aunque la Universidad argumentó la ley de prevención de riesgos laborales para prohibir la entrada de animales en la facultad, el juzgado desestimó su argumento, y señaló que es competencia del empleador “la obligación de evaluar y evitar riesgos, de proteger a la persona que presta sus servicios, incluso frente a sus propios descuidos e imprudencias, es también suya”.
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No obstante, en este caso, la perra Grey murió nueve meses después de que su propietaria solicitara permiso para poder seguir llevándola a la facultad. Su enfermedad de corazón no le permitió compartir la alegría de su dueña por el éxito judicial.
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¿En Colombia se puede?

En Colombia no existe una norma explícita que garantice el ingreso, sin condiciones,  de perros de compañía (o de apoyo emocional) en todos los espacios laborales o educativos.

Por un lado se reconoce a los perros guía para personas ciegas o con discapacidad visual. La Ley permite que estos perros ingresen a lugares públicos o privados de uso público, incluyendo medios de transporte.

Para profesores o personal no estudiantil, no hay una decisión judicial o ley clara que garantice el mismo derecho sin condiciones. Aunque, en julio de 2024, la Corte Constitucional en Colombia dictó la Sentencia T-236 de 2024, según la cual “las instituciones de educación superior (IES) deben permitir el ingreso de perros de apoyo emocional para estudiantes como parte de un tratamiento psicológico, sin exigir diagnósticos estigmatizantes o historiales médicos exigentes, reconociendo que la presencia del animal puede contribuir al derecho a la salud mental y al derecho a la educación”.

IES deben permitir el ingreso de perros de apoyo emocional

La Universidad de Antioquia, por ejemplo, han adoptado protocolos para permitirlo, regulando requisitos como vacunación del animal, formularios, certificaciones según necesidad, entre otros.

El SENA, por ejemplo, tiene normas internas (Concepto 16980 de 2025) que por regla general no permiten mascotas de terceros en oficinas, pero sí permiten perros guía, y podrían considerarse casos excepcionales para animales de apoyo emocional bajo ciertas condiciones.

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