“Aquí estoy y aquí me quedo”. John Jairo Arboleda descarta renunciar a la rectoría de la U. de Antioquia

“Aquí estoy y aquí me quedo”. John Jairo Arboleda descarta renunciar a la rectoría de la U. de Antioquia

Junio 16/25 Con el respaldo del Consejo Académico, y desestimando los críticas a su gestión y la evaluación negativa que le hizo el Consejo Superior, el rector Arboleda señala que sigue al frente de la Universidad.

John Jairo Arboleda Céspedes (en la foto cuando se posesionó para su actual periodo rectoral ante el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón) señala que si bien la situación es compleja, se han dado pasos y dice que no ha sido notificado de la ya publicada mala calificación que le dio el Consejo Superior.

La comunicación de Arboleda se conoció el pasado viernes en horas de la noche a través de sus redes sociales, aunque luego la eliminó.

El texto decía: Carta a la comunidad universitaria Rector John Jairo Arboleda Céspedes 13 de junio del 2025

En mi trayectoria como profesor y directivo, siempre he manifestado mi total disposición para escuchar y atender aquellas críticas que son genuinamente universitarias, en especial las que surgen de procesos de evaluación integrales y objetivos, propios de la dinámica académica y humanista de una universidad pública. Reconozco en estos procesos un sentido propositivo orientado al garantismo social, político y jurídico. Son, además, necesarios para la identificación de oportunidades de mejora y el establecimiento de planes de acción y seguimiento.

Cada año el Consejo Superior Universitario —CSU— está llamado a realizar la evaluación del rector cuando es un docente quien ocupa dicho cargo. Para los profesores que desempeñamos cargos administrativos bajo comisión —vicerrectores, decanos, directores, entre otros—, la normativa institucional establece que este proceso debe estar orientado de manera general por el sentido de la evaluación docente vigente para los profesores de la Universidad y, adicionalmente, debe considerar aspectos específicos del cargo en cuestión.

A pesar de que al momento de esta comunicación no he recibido de parte del CSU una notificación formal de la calificación cualitativa y cuantitativa, así como la respectiva retroalimentación, recientemente y desde expresiones personales —no a través de una comunicación formal de la Corporación— han circulado detalles que divulgan lo que, pareciera, son los resultados de la evaluación otorgada a la labor en la vigencia 2024.

Frente a las críticas y pretensiones que esta situación ha suscitado, considero necesario reflexionar sobre varios elementos asociados a este hecho. Las afirmaciones sobre supuesto ausentismo, incumplimiento de metas y falta de liderazgo, entre otras opiniones expresadas recientemente, contrastan con el trabajo realizado y los resultados obtenidos por un equipo altamente comprometido de profesores y otros servidores universitarios, para tratar de evitar consecuencias más graves de la crisis financiera estructural que enfrentamos como Universidad.

No siempre se reconoce el esfuerzo diario y persistente para contener que las dificultades recaigan sobre la vida laboral, profesional y personal de los miembros de la comunidad universitaria. La gestión ante entidades gubernamentales y privadas, la atención cotidiana a los retos administrativos internos y externos y el continuo trabajo ante las autoridades nacionales, regionales y locales para que destinen los recursos necesarios en pro de la adecuada financiación de la educación superior pública, son algunas de las acciones que hemos implementado y que son permanentemente socializadas con los órganos de gobierno —el CSU y el Consejo Académico—, los representantes de los estamentos que en ellos participan y las organizaciones gremiales.

A pesar de la gravedad de la coyuntura financiera y las medidas de racionalización de recursos que nos corresponden como entidad pública, la Universidad ha mantenido su actividad académica, su posición y reconocimiento como una de las mejores del país, su visibilidad internacional y el cumplimiento de sus obligaciones laborales y contractuales. Esto ha sido posible gracias al esfuerzo colectivo del Consejo Superior, el Consejo Académico, el equipo rectoral, las facultades, escuelas e institutos, y al compromiso y trabajo dedicado de profesores, estudiantes, empleados, egresados, entidades aliadas y amigos de la Universidad.

Es importante, también, reflexionar sobre el origen y el propósito de algunas críticas e intenciones que, lejos de ser propositivas y estar orientadas a enfrentar nuestros retos institucionales, responden a intereses ajenos a la Universidad. La crisis es real, pero profundizarla para favorecer intereses particulares no contribuye a la estabilidad institucional ni a la autonomía universitaria.

Como egresado, profesor y rector, miembro de esta comunidad desde hace más de 30 años —trayectoria caracterizada por mi sentido ético y responsable—, tengo el deber, el firme compromiso y toda la disposición de continuar evitando un agravamiento de la coyuntura financiera de la Universidad, a la que ahora se le busca sumar un vacío institucional por presiones indebidas. Continuaré asumiendo con toda la responsabilidad la tarea que el Consejo Superior y la comunidad universitaria me han encomendado para preservar la sostenibilidad de la institución y alcanzar los objetivos trazados en el Plan de Desarrollo Institucional 2017–2027 y en nuestro Plan de Acción Institucional 2024–2027.

Invito a toda la comunidad universitaria a mantener el diálogo, la participación y la corresponsabilidad en la búsqueda de soluciones. Por mi parte, seguiré dispuesto a atender, analizar y llevar a cabo aquellas recomendaciones que se presenten para el mejoramiento de nuestra Alma Máter. La Universidad es de todos y requiere del esfuerzo conjunto para superar los desafíos actuales y preservar su misión. Mi compromiso es con la estabilidad, la autonomía, el presente y el futuro de la Universidad de Antioquia.

El respaldo (incompleto) del Consejo Académico

El mismo viernes, paralelo al momento en que Arboleda suscribió su comunicado, el Consejo Académico emitió otro, que no fue suscrito ni respaldado por las representantes profesorales —principal y suplente, en el que advierte que frente a la evaluación que hizo el Consejo Superior del Rector, hubo muchas irregularidades (así lo sugiere) de forma, que invalidarían la misma. Entre otros aspectos, señalan:

• Que Arboleda es un docente de la Universidad y como tal su evaluación debe tener un carácter procesual, formativo y orientado hacia la mejora continua.

• Que se deben hacer explícitos los criterios e indicadores usados para la misma

• Que, en la evaluación correspondiente a años anteriores, el profesor Arboleda Céspedes siempre ha tenido una evaluación de excelente, la evaluación del período 2024 tendría que tener una amplia fundamentación, de llegar a ser negativa.

Por lo anterior, dice el comunicado “este cuerpo colegiado ve con extrañeza situaciones que podrían estar vulnerando el desarrollo adecuado del referido proceso de evaluación rectoral y simultáneamente afectarían negativamente la imagen reputacional de la Universidad y la percepción misma de la comunidad universitaria sobre la estabilidad institucional y el gobierno universitario”.

• Que en la evaluación no se dio el contexto requerido, así como que hubo falta de claridad en los criterios usados para la evaluación.

Y dicen que “preocupa el aprovechamiento como estrategia política que se le ha querido dar a lo discutido en la mencionada sesión del CSU”.

Argumentan que “no parece tener sentido que sea el actual rector quien deba asumir, vía evaluación profesoral, la responsabilidad exclusiva” por la difícil situación financiera de la Universidad.

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