Colombia es uno de los países de la región con mayor avance en virtualidad

Mayo 21/20 Así lo dice Nuno Fernandes, de Ilumno, para quien muchas universidades ya estaban muertas antes del coronavirus, pero no lo sabían. Pronóstica qué pasará tras la pandemia.

Fernandes, que soporta varias IES de la región en mercadeo y virtualización y conoce de cerca el avance de la virtualidad en Suramérica y Centroamérica aclara, en entrevista con El Tiempo, cómo cuando termine la pandemia no va a ser sostenible que el 100 por ciento de los estudios se realicen de manera virtual. La modalidad presencial siempre va a estar ahí. Nosotros no decimos que la virtualidad es mejor que la presencialidad, sino que son las dos igual de buenas o malas.

¿Qué tan bien está posicionado Colombia en educación virtual frente a otros países?

La virtualidad en Colombia tiene 15 o 20 años y empezó con algunas universidades que fueron pioneras como el Politécnico Grancolombiano. Antes del coronavirus el 10 por ciento de los estudiantes estaban en modalidad virtual, es decir, más de 200.000 alumnos.

Frente a la región, Colombia es uno de los países que están más avanzados a nivel de penetración de la educación virtual. Sin embargo, esta crisis ha mostrado que no todas las universidades en Colombia estaban preparadas para este modelo, y lo que hicieron, de manera lógica, fue cambiar a un modelo de teleclases o clases remotas. Es decir, una clase presencial en el que el profesor le está hablando a una cámara.

Esto no es educación virtual, sino una solución posible a una crisis. Pero son modelos totalmente diferentes.

¿Cómo ha sido su trabajo con universidades colombianas?

Nosotros empezamos primero con el Politécnico en el año 2006. Les ayudamos a crear su oferta de programas virtuales y luego con actividades de márketing y de retención para estos mismos. Pasaron de 6.000 alumnos a más de 50.00, y ahora es la universidad privada más importante en Colombia a nivel de educación virtual.

La otra con la que trabajamos es con el Área Andina. Con ellos empezamos en 2013. En ese momento tenía 14.000 estudiantes y ahora tiene casi 35.000.

¿La educación virtual reemplazará a la presencial?

Cuando termine esta pandemia no va a ser sostenible que el 100 por ciento de los estudios se realicen de manera virtual. La modalidad presencial siempre va a estar ahí. Nosotros no decimos que la virtualidad es mejor que la presencialidad, sino que son las dos igual de buenas o malas.

La calidad no debe depender de la modalidad. Al final del esto, muchos van a seguir prefiriendo la presencialidad y otros la virtualidad, más que antes, a decir verdad.

Van a pasar cuatro cosas:

1) Las universidades élite van a salir más fuertes y exclusivas, lo cual también se va a reflejar en un precio.

2) Las universidades de acceso, con calidad, van a expandir su oferta virtual de manera acelerada, con el único camino para aumentar su escala, disminuir gastos y poder competir. La educación virtual va a ser muy importante en este grupo.

3) Los sobrevivientes, que van a tener muchos desafíos en los próximos cinco años, pero que de alguna manera podrán salir a flote.

4) Las IES que van a cerrar y no podrán sobrevivir a esto que pasó.

Es interesante ver que muchas universidades ya estaban muertas antes del coronavirus, pero no lo sabían.

¿Qué dice usted a quienes aseguran que la educación virtual es de menor calidad?

Cuando la educación se hace bien, de manera estratégica y pensada desde el inicio, no debiera haber ninguna diferencia de calidad. Es más bien la forma en que a los alumnos les convenga mejor recibir clase, por razones que sean.

En EE. UU. se hizo un estudio entre los directores de recursos humanos de las empresas más importantes del país. De ellos, el 60 por ciento cree que los egresados de virtualidad están igual o mejor preparados, porquedesarrollan otro tipo de competencias importantes como la automotivación, disciplina, resiliencia o trabajo remoto.

En Colombia, la empleabilidad de los estudiantes virtuales de nuestros aliados muestra que casi el 90 por ciento de ellos están trabajando seis meses después de su graduación, ese es un gran dato. En cuanto a pruebas Saber Pro, muchos de los estudiantes destacados vienen de la virtualidad.

Si una universidad no brinda una educación virtual de calidad, es culpa de la universidad mas no del modelo. Todas las universidades grandes como Harvard o el MIT brindan educación virtual y no lo harían si no fuera buena.

¿La virtualidad es más barata que la presencialidad?

Si bien hay una inversión importante al inicio de la implementación de este modelo, para crear los contenidos, tener la tecnología y formar los docentes, en el mediano y largo plazo la virtualidad genera ahorros muy importantes a las universidades como infraestructura, seguridad, limpieza, espacios de bienestar, ect.

La virtualidad se creó con el propósito de expandir acceso a la educación, y por eso se posicionó con un precio inferior. Pero es correcto que sea así, porque genera esos ahorros. Pero nada tiene que ver eso con la calidad.

¿Qué pasa con los profesores en esta modalidad?

Se cree erróneamente que con esto se acabará con la docencia, pero no es así. La labor del profesor sigue siendo muy importante, porque tiene retos mucho más exigentes como conseguir que el alumno se mantenga motivado, enfocado, sin estar en contacto directo con él.

Cada una de las actividades que propone deben ser diseñadas para este fin. Esta es una tarea que requiere una preparación especial, otro tipo de aprendizaje.

Al docente la virtualidad le ofrece la posibilidad de llegar a más estudiantes. Esto a su vez genera la necesidad de más profesores, en una cadena en la que todos pueden salir ganando.

Entrevista adaptada de El Tiempo

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