Cuestionamiento a la Constituyente de la UNAL – Moisés Wasserman

Cuestionamiento a la Constituyente de la UNAL – Moisés Wasserman

Julio/25 En su columna de El Tiempo, el exrector de la Universidad Nacional de Colombia cuestiona lo que se está dando en esa IES.

La Universidad Nacional está en medio de un ‘proceso constituyente’ impulsado por el rector Leopoldo Múnera. El pensamiento crítico parece haber desaparecido de mi querida universidad. Tan dispuestos al análisis riguroso que siempre fuimos, y ahora aceptamos dócilmente ideas que por repetidamente expresadas pretenden convertirse en verdad.

Empecemos con el término ‘constituyente’ (lo hemos oído bastante, ¿pura coincidencia?). ¿Nadie se pregunta si una universidad debe tener constitución? Revisé y encontré un solo ejemplo en el mundo de una universidad con constitución (tal vez se me haya escapado otro exótico), y es en Colombia. La Universidad Libre, en su creación por el general Benjamín Herrera en 1922, recibió una constitución en forma simbólica y conserva el nombre, aunque no sea más que un estatuto común y corriente.

¿Se trata solo de un problema semántico? No creo. La Universidad Nacional, como todas, tiene un estatuto que define su organización, y como debe ser define también los mecanismos para ser modificado o cambiado.

No se está proponiendo un ‘proceso estatutario’. La constituyente pretende cambiar el estatuto evitando los mecanismos que él define para ese efecto (¿otra coincidencia?).

Sin la fuerza mediática esperada, la U. Nacional presentó su proceso constituyente universitario

El proceso ha planteado cinco líneas de discusión, pero el objetivo evidente es establecer la elección popular de rector y decanos. En ninguna parte se habla de calidad de educación, programas académicos, investigación, o tantas otras cosas que definen la misión de una universidad. En forma clara y transparente se plantea que el asunto es político. Se trata de la configuración de un nuevo sistema de gobierno (que por cierto es extraño a las universidades en el mundo).

La propuesta pretende ser democrática, y ese es otro término que los buenos académicos debían analizar en profundidad. La democracia es un sistema político para naciones o sociedades amplias. Difícil adaptarlo a una institución basada en el mérito. Los profesores y trabajadores entran a la planta ganando un concurso de mérito, y los estudiantes superando a otros jóvenes en un riguroso examen de admisión. La inmensa mayoría de los estudiantes esperan encontrar en la universidad a personas de muy alto mérito académico que los puedan guiar en su formación. No les interesa entrar a un club para compartir con los parces.

Creo que pocos estarían de acuerdo con que los médicos y los pacientes eligieran al director del hospital, o que los trabajadores del Banco de la República nombren al gerente. Hay instituciones en las que el mérito y las capacidades singulares son más importantes que un logro político. Hay que enfatizar que introducir elecciones es meter la política a la universidad, y la política se hace como se hace la política: con ofertas, negociados, engaños y cosas peores.

La universidad no se inventó hoy y hay en el mundo contados ejemplos de elección popular de rectores, casi sin excepción catastróficos. Las propuestas en la constituyente de la UN están dirigidas a que la elección sea exclusiva para ‘miembros de la comunidad’, como si fuéramos los dueños de una institución que se paga con los recursos de la nación. Es un caso de autismo: la institución ensimismada, mirándose al ombligo, sin escuchar a quienes hubieran querido estar en ella pero no pudieron entrar, y a organizaciones civiles y grupos sociales con exigencias legítimas para que responda a sus necesidades.

Expertos en oscurecer con su discurso dicen que en el fondo “todo es política”, y de tanto repetirlo hasta ellos mismos se lo creen. Pero no, no todo es política. Hay ciencia, hay cultura, hay arte, hay educación, y todo eso gana mucho con la diversidad de pensamientos que dicen defender, mientras promueven la más absoluta homogeneidad jamás vivida en la universidad.

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