Cuidar al profesor Torres: Editorial de El Tiempo. Rector de la UNAL responde

Cuidar al profesor Torres: Editorial de El Tiempo. Rector de la UNAL responde

Julio/2055 El diario capitalino advierte el riesgo que enfrenta la Universidad Nacional con la polarización y las amenazas denunciadas por el representante de los profesores, Diego Alejandro Torres.

En medio del llamado “proceso constituyente” en el que se encuentra, que ha sido cuestionado porque parece impropio de una academia autónoma y basada en el mérito, la Universidad Nacional ha sido escenario de una serie de grafitis y de panfletos amenazantes en contra del profesor Diego Alejandro Torres Galindo. Torres Galindo, representante de los docentes en el Consejo Superior, cuestiona el sentido de los actos politizados de la administración actual desde cuando el Gobierno Nacional intervino en la elección del rector. En las últimas semanas, denuncia los mensajes de odio y la persecución que ha soportado.

Las dos caras que reflejan la preocupante polarización en la Universidad Nacional de Colombia

Resulta increíble que en semejante institución, que ha dado generaciones de líderes y de maestros, el profesor Torres Galindo sea asediado por manifestarse en contra de las iniciativas de la administración que consiguió imponer el Gobierno. La rectoría, en el comunicado 015 del 3 de julio de este año, ha anunciado medidas de protección consultadas a la Unidad Nacional de Protección (UNP) y acompañamiento psicosocial para el profesor, pero también ha advertido que, preocupada por garantizar la libertad de expresión, deja en manos de las autoridades judiciales la decisión de eliminar las intimidaciones que se encuentran en los muros del campus.

Hace once meses, la UNP consideró extraordinario el nivel de riesgo en el que se encuentra el profesor Torres Galindo desde que levantó la voz cuando el rector elegido por el Consejo Superior fue reemplazado por el ganador de la consulta a la población universitaria. Era claro entonces que se había cruzado la línea que divide a la agresión del debate de ideas. La respuesta de la administración de la Nacional sigue siendo, por decir lo menos, ambigua, desconcertante e injusta con una institución que ha dado tantas luchas en el nombre de la paz.

Se espera, de la Universidad Nacional de Colombia, un mensaje claro contra la violencia.

Respuesta de la rectoría de la Universidad Nacional de Colombia

Carta de Leopoldo Múnera al diario El Tiempo:

Acabo de leer el editorial del periódico que usted dirige, de la edición de hoy 12 de julio, y encuentro en el texto una serie de imprecisiones e informaciones sesgadas. En primer lugar, el Consejo Superior Universitario, después de corregir mediante la resolución 067 de 2024 las irregularidades que encontró en la designación del profesor Ismael Peña como rector de la Universidad Nacional, decidió nombrarme en el cargo, en virtud de la resolución 068 de 2024 y de acuerdo con la normatividad interna; por consiguiente, no “reemplazó” al rector “por el ganador de la consulta a la población universitaria”, como afirma el editorial, sino que lo designó conforme a lo establecido por la Ley 30 de 1992, el Decreto 1210 de 1993 y el Estatuto General, Acuerdo N° 11 de 2005 del CSU.

En segundo lugar, como rector de la Universidad Nacional de Colombia he rechazado de forma clara y contundente la violencia en los campus. Para su conocimiento le remito el último comunicado al respecto del 24 de junio de 2025 en cuyo párrafo final afirmo: “En el pasado reciente la intolerancia ha ocasionado en la Universidad Nacional de Colombia muertes o traumas físicos y sicológicos irreparables. Invito a la comunidad universitaria a que asumamos la convivencia pacífica, en medio de las diferencias, como nuestra forma colectiva e individual de vida y renunciemos a la instrumentalización de las violencias y a las estrategias discursivas que buscan responsabilizar a los otros y los otros por una clase de formas de convivencia que no hemos logrado consolidar en nuestras historias como país y como universidad.”

En tercer lugar, como se puede observar en el Comunicado N° 15 de la rectoría, he reiterado una postura protocolaria al Consejo Superior Universitario todas las garantías de protección de los derechos de todos(as) sus integrantes, lo cual también implica mantener instancias institucionales de expresión “en los márgenes de la autonomía y la deliberación”, tal como se afirma en el comunicado: “El conflicto en nuestros campus, si bien expresa posiciones e intereses enfrentados, puede tramitarse sin recurrir a formas de imposición o de exclusión. Se reconocen los derechos de participación, la libertad de expresión y de prensa, el buen nombre, el principio de presunción de inocencia y demás garantías institucionales propias de un Estado de derecho”.

Por último, el proceso constituyente de la Universidad Nacional de Colombia lejos de ser impropio de una academia autónoma y basada en el mérito está orientado a adoptar, con fundamento en la autonomía universitaria, formas de gobierno y de vida académica que permitan definirle un sentido común a la UNAL con la participación de los integrantes de la comunidad universitaria, adoptar las decisiones colectivamente vinculantes, garantizar la convivencia pacífica en nuestros campus, regular las relaciones internas de poder y tramitar la resolución o cualificación de los conflictos.

Estoy dispuesto a ampliar todo y cada uno de estos puntos en las páginas del periódico que usted dirige. Antes de despedirme, le solicito publicar estas aclaraciones y precisiones en un espacio que tenga la misma difusión del editorial del 12 de julio de 2025.

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