El Observatorio de la Universidad Colombiana




¿Decanos y profesores deben hacer labores de mercadeo?

Julio 9/20 Algunos consideran que pedir a los académicos que vendan su programa y consigan estudiantes es indigno de su trabajo, pero la realidad señala que ante la baja en la demanda es una buena opción.

Tradicionalmente la promoción de las IES, la visita a los colegios, la asistencia a las ferias estudiantiles y las charlas de los programas para los muchachos de grados 10 y 11 de los colegios, ha estado en manos de departamentos de mercadeo cada vez más consolidados, y en muchas universidades los decanos se han sentado a esperar a que les llegue el listado de los aspirantes para, si acaso, organizar entrevistas.

Entre tanto, el número de estudiantes promedio por programa (salvo en algunas IES, y especialmente en los virtuales) se ha reducido a la mitad en la última década, por el aumento de la competencia por la proliferación de programas similares, IES extranjeras y oferta web, entre otros muchos competidores.

Se ha hablado mucho de esto, no sólo por la masificación de la matrícula y la amplitud de ofertas, sino también por el cuestionamiento sobre si la universidad está respondiendo o no a las expectativas de los jóvenes.

Y esa es una respuesta que difícilmente pueden dar los departamentos de mercadeo. Estos han recibido millonarios presupuestos (en algunas universidades superan los mil y dos mil millones de pesos) destinados a publicidad (avisos de prensa de página entera en la edición dominical de los periódicos que poco o nada leen los jóvenes, y que generalmente sólo ven únicamente los fundadores de la IES), redes sociales, plegables, material para regalar a los bachilleres (esferos, libretas, bolsas de tela, USBs, artefactos de escritorio…) que llevan para su uso pero que poco o nada aportan a la real decisión de inclinarse por una IES o programa.

Cualquier visita a las ferias estudiantiles (bueno, antes del Covid) y a las que ahora se están haciendo de forma virtual, confirma que los departamentos de mercadeo usan frases prefabricadas y se enredan a la hora de explicar realmente los beneficios y diferencias de sus IES y programas, y que solamente los profesores y decanos que conocen la especificidad de los programas, sus enfoques curriculares y valor agregado son los que mejor pueden “cerrar la venta”.

Ese ha sido, en parte, el éxito de los programas e IES en donde la matrícula se ha visto menos golpeada en los últimos años: Sus directivos académicos, y docentes, hacen trabajo de campo, contactan a los estudiantes, dan las charlas, comparten sus experiencias y pueden responder preguntas que no estén en el libreto.

Y eso incluye, también, a las IES oficiales, acostumbradas a “descartar” aspirantes y que también han venido implementando estos departamentos de mercadeo y publicando avisos de prensa (que poco o nada se veía hace unos años) por la necesidad de asegurar un mínimo de estudiantes para poder operar.

Aunque parezca increíble ya hay rectores de universidades privadas tradicionales acreditadas y costosas que, ellos mismos, acompañan a su equipo de mercadeo en charlas a los bachilleres.

Nadie vende mejor un pastel (perdónese el ejemplo), que la propia repostera que lo hace, y esta comparación (guardadas proporciones) funciona para el mercadeo universitario.

Porque, en términos absolutamente directos, sin estudiantes no hay recursos, sin recursos no hay programas y no hay nómina.

Promocionar el programa hace parte del rol laboral de los decanos y profesores cada vez deja de ser una opción. Hacerlo no va contravía del espíritu de su trabajo académico. Lo que sí es inadmisible, es que se les exijan cuotas de matrícula, que conllevan a presionar la inscripción de cualquier joven, así razonadamente se vea que no cumple el perfil o la vocación para la IES y el programa.

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