Egresados y formación 4.0: Harold Castilla – Sept/19

A propósito de haber llegado a los 100 mil egresados, el rector nacional de Uniminuto, Harold Castilla Devoz reflexiona sobre el rol de la universidad y los egresados en la nueva era industrial.

Cuando la educación superior pasa por un momento de reinvención por factores como el avance tecnológico, los programas calificados, la acreditación institucional en alta calidad, la universidad virtual, los rankings, la deserción, la disminución en las matrículas, semestralmente las Instituciones de Educación Superior públicas y privadas con registro de Ministerio de Educación Nacional gradúan nuevos técnicos, tecnólogos, profesionales, especialistas, magísteres y doctores.

Según cifras del Ministerio de Educación Nacional, entre el 2001 y el 2017 la educación superior otorgó título a 4.290.760 personas, de los cuales 65.053 corresponden a UNIMINUTO. En 2018 la institución graduó a 20.899 estudiantes y en 2019, con 12.229 nuevos egresados, la Institución llega a los 100 mil graduados.

Una cifra importante dado el alcance de la que es considerada la Institución de Educación Superior más grande del país, presente en más de 65 lugares y con más 110 mil estudiantes activos. Unos logros conseguidos en tan solo 27 años de existencia.

Sin importar la Institución universitaria, el papel del graduado debe ser el de ofrecer su formación para cumplir una misión vocacional de servicio con cohesión social que contribuya al desarrollo de las regiones.

De esta manera contribuye hacer un mejor país en tiempos donde el posconflicto, la migración, la reducción de los índices de pobreza, identifican a la Colombia que llega a la segunda década del nuevo milenio.

A su vez, el papel del educador con la transformación digital en la llamada cuarta revolución debe ser la de un mediador en el proceso de aprendizaje; es decir un formador 4.0, clave en la preparación de los futuros graduados.

El papel de las tecnologías de la información o TICs, es clave en un mundo al que digitalizó sin siquiera atropellar, simplemente tomó por sorpresa a la sociedad en general que se adapta a la tecnología de acuerdo con sus posibilidades.

Su uso, basado en dispositivos, redes sociales, aulas virtuales, hace necesario pasar de un modelo industrial educativo a un modelo innovador educativo universitario, por lo cual el rol del profesor en este contexto implica ser un nativo y no un migrante digital.

A su vez, en esta época de influencers, los graduados deben tener presente que el primer influenciador en su vida fueron sus docentes, personajes determinantes en su formación y desarrollo como individuos.

Un graduado es un potencial educador que debe estar a la altura de las necesidades de la sociedad globalizada, más ahora cuando la experiencia toma relevancia sin desplazar los estudios alcanzados.

Ambos, docentes y graduados, deben apropiarse de manera responsable de las TICs, mediante la aprehensión de las nuevas tecnologías, la experimentación con diversos recursos y redes sociales, la digitalización del salón de clases o del lugar del trabajo, la producción de contenido y el cerrar brechas con el apoyo de la tecnología con recursos como la robótica y la inteligencia artificial.

Por supuesto sin ir en contravía de los modelos educativos tradicionales y sin perder la esencia de cada institución, que para el caso de UNIMINUTO mantiene los postulados del Fundador del Minuto de Dios, Padre Rafael García-Herreros quien dijo “Esta universidad recalcará especialmente lo social. Vamos a formar ingenieros sociales que sean capaces de empeñarse en el desarrollo de los pueblos de Colombia. Allí se formarán los pedagogos que orientarán a la nueva población… Nuestra universidad va aportar algo muy importante” y se está haciendo, cuando celebra a los egresados 100 mil.