Dic 22/25 Un estudio de campo realizado en Estados Unidos, confirma una percepción ampliamente extendida en la educación superior —y no solo en ese país—: el campo académico que se estudia en la universidad incide de manera significativa en la orientación ideológica y política de los egresados.
La investigación, titulada Changing Minds: How Academic Fields Shape Political Attitudes (de los economistas Yoav Goldstein, Matan Kolerman Shemer, 2024), fue elaborada a partir de una base de datos de cerca de 300 mil estudiantes de 477 universidades estadounidenses, públicas y privadas (que estudiaron entre 1990 y 2015), y demuestra que no todas las carreras moldean el pensamiento político de la misma forma, incluso controlando por la ideología previa con la que los estudiantes ingresan a la universidad.
Uno de los aportes centrales del estudio es demostrar que el cambio ideológico no se explica únicamente por el origen socioeconómico del estudiante, sino por la experiencia académica misma: contenidos curriculares, enfoques teóricos dominantes y prácticas pedagógicas. El factor decisivo es el marco cognitivo que cada disciplina ofrece para interpretar la realidad.
El estudio también indica que las mujeres tienden a elegir carreras ligadas a la izquierda mientras los hombres tiran más hacia la derecha y señala que el desplazamiento ideológico no está en la socialización entre los alumnos de la misma clase, sino influida por los profesores.
¿Cómo se hizo el estudio?
El análisis utiliza información longitudinal del Higher Education Research Institute (HERI), comparando las actitudes políticas de los estudiantes al inicio y al final de su formación universitaria. A diferencia de estudios meramente descriptivos, los autores controlan estadísticamente variables clave como:
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Ideología política previa al ingreso
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Preferencias iniciales por campo de estudio
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Variables sociodemográficas
Esto les permite sostener que los cambios observados no se explican solo por la selección de estudiantes, sino por el efecto formativo propio de cada disciplina.
⇒ ⇒ ⇒ ¿Qué carreras se asocian con la derecha?
El estudio encuentra que los programas de economía y negocios desplazan sistemáticamente a los estudiantes hacia posiciones más conservadoras, especialmente en materia económica: menor apoyo a la redistribución, mayor confianza en el mercado y en la empresa privada, y una visión más favorable del orden institucional existente.
Estos hallazgos empíricos coinciden con una caracterización sociológica ampliamente conocida también en Colombia: estos programas tienden a tener mayor acogida entre estudiantes provenientes de familias empresariales, propietarios del capital, sectores altos y medios-altos, y reproducen una visión que opta por el “establecimiento” económico, financiero y político.
No se trata de una afirmación ideológica sino de un patrón observado: el currículo, los casos de estudio, los referentes teóricos y la interacción docente refuerzan una lectura del mundo donde el crecimiento económico, la eficiencia del mercado y la estabilidad institucional son valores centrales.
⇐ ⇐ ⇐ ¿Qué carreras se asocian con la izquierda?
En contraste, los estudiantes de humanidades y ciencias sociales —como sociología, ciencia política, antropología, historia, filosofía y trabajo social— tienden a desplazarse de forma significativa hacia posiciones más progresistas o de izquierda, sobre todo en temas culturales, sociales y de poder.
El estudio muestra que estos campos fortalecen:
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Una lectura crítica de la historia
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El cuestionamiento de las jerarquías sociales y económicas
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La desconfianza frente a los grandes grupos financieros y al poder corporativo
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Una mayor disposición al activismo político y social
Este patrón también ha sido reconocible en la educación superior colombiana, donde estos programas tienden a ser más atractivos para estudiantes que se autoidentifican como críticos del orden social, defensores de transformaciones estructurales y, en algunos casos, de discursos de carácter político revolucionario.
¿Y en Colombia?
Aunque el estudio se realizó en Estados Unidos, sus conclusiones son plenamente aplicables al sistema colombiano, donde la segmentación ideológica por campos de estudio es incluso más visible debido a:
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Altos niveles de desigualdad social
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Sistemas de acceso diferenciados por capacidad de pago
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Trayectorias familiares fuertemente asociadas a ciertos programas
El estudio pone sobre la mesa una discusión que muchas instituciones prefieren eludir y es la idea de que la universidad es un espacio ideológicamente neutro.
La evidencia muestra lo contrario: cada campo de estudio transmite una forma particular de entender el poder, la economía, la sociedad y el cambio social. Negarlo no elimina el efecto; solo lo vuelve invisible.
Para la educación superior colombiana, el reto no es “desideologizar” los programas —algo imposible—, sino reconocer explícitamente estos efectos y fortalecer el pluralismo, la deliberación informada y el pensamiento crítico transversal, incluso dentro de los propios campos disciplinares.
Clic para acceder el estudio (en inglés)
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