En el Congreso de Colombia una cuestionable universidad mexicana doctora honoris causa a Xavier Vendrell

En el Congreso de Colombia una cuestionable universidad mexicana doctora honoris causa a Xavier Vendrell

Marzo 6/25 Es una mezcla paradójica de hechos. Vendrell es español, “refugiado” en Colombia. Un senador de Comunes consiguió el Congreso y no sabe para qué, y la universidad mexicana forme en Naturopatía, un área ajena al campo de acción de Vendrell.

La denuncia fue publicada por el Diario El Espectador, y es la siguiente:

Xavier Vendrell, empresario catalán y gran amigo del presidente Gustavo Petro, recibió un doctorado honoris causa en una ceremonia que contó con la presencia de altos funcionarios del Gobierno, incluyendo a un ministro de Estado (el MinTIC encargado, Belfor García), asesores de Presidencia, y hasta Nicolás Alcocer Petro, hijo del primer mandatario.

¿Para qué sirve, y a quién, un doctorado honoris causa?

Vendrell aparece en varios de los escándalos que rodean al Gobierno, mientras se sigue moviendo en los primeros círculos del poder por la vía de su cercanía con la familia Petro. Vendrell está investigado por corrupción en España y el presidente Petro lo nacionalizó colombiano.

Pero el problema no es solo que Vendrell sea un personaje tan lleno de sombras: también la institución que lo reconoció no resiste el menor escrutinio. Se trata de la Universidad Iberoamericana de Ciencias y Desarrollo Humano de México, que en su página web se describe como una entidad especializada en Naturopatía. Su rector, David Hidalgo, aparece en internet como médico, sicólogo, abogado y naturópata, con un posgrado “en Plantas Medicinales” y cargos tan difusos como rimbombantes. Entre ellos, presidente del Centro Universitario de Alternativas Médicas. Para completar, el diploma de Vendrell fue firmado por el “Salón de la Fama Latinoamérica”, cuyo presidente es Édgar Valenzuela, quien en su biografía en Instagram se define como productor de televisión y espectáculos.

Aumenta preocupación, e inacción de Mineducación, por doctorados en educación con dudosa legalidad

Un colega investigador de México al que consulté me hizo el favor de buscar en las bases de datos de la Secretaría de Educación Pública (equivalente al Ministerio de Educación) de ese país, y la mencionada universidad no se encuentra en esos registros.

Los vasos comunicantes de esta historia llegan hasta la casa de un parapolítico. La entrega de los doctorados honoris causa fue gestionada por una organización llamada Cámara Nacional de la Mujer, liderada por Alba Marín, una política cartagenera cercana al grupo del condenado exsenador Vicente Blel. No parece coincidencia que el año pasado la misma universidad entregara el reconocimiento doctoral a la congresista Juliana Aray, hija adoptiva de Blel, y a un alcalde local cartagenero que es ficha suya (Alexis Valerio). Aray, que aún no cumple 40 años y está por primera vez en el Congreso, fue distinguida por su “trabajo y trayectoria de vida”.

El Espectador escribió al correo de la institución mexicana que sale en su página y no hubo respuesta. Alba Marín contestó por WhatsApp que la idea de los doctorados es resaltar la labor de hombres y mujeres que hacen la diferencia en los países y que Vendrell fue postulado “por una organización internacional”. También aseguró que la universidad en cuestión “cuenta con todos los registros oficiales en México”.

En la Secretaría del Congreso, una entidad que debería representar la dignidad que le pueda quedar a la política, me informaron que el congresista que prestó el Salón Amarillo para esta ceremonia de varios doctorados es Julián Gallo, del partido Comunes. Gallo, a su vez, me dijo que lo había hecho como un favor para Alba Marín, a quien conoce de lejos, pero que no tenía ni idea del homenaje a Xavier Vendrell, quien después del evento celebró en compañía de algunos de los funcionarios que lo aplaudieron.

 

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