Epílogo educativo del Gobierno del Cambio: Fernando Ardila Patiño

Epílogo educativo del Gobierno del Cambio: Fernando Ardila Patiño

Enero/26 En inicio de año y a meses del fin del gobierno Petro, Ardila Patiño (*) recuerda que se avanzó en gratuidad, acceso y financiación, pero recuerda que el futuro exige sostenibilidad fiscal, equidad territorial y pedagogías innovadoras transformadoras.

Por lo que resta del gobierno Petro y considerando las dinámicas de los legisladores en campaña política, no se esperan sorpresas ni nuevos logros para estos meses de lo que resta del periodo presidencial, así las cosas, ya se puede hacer un análisis de los logros y una mirada al futuro de la educación superior, para quien llegue a la casa de Nariño:

Principales logros en educación superior (2022–2025)

El balance realizado sobre la educación superior en el gobierno de Gustavo Petro resalta cambios que marcan un cambio de paradigma en el acceso al sistema público así como en su financiación. La gratuidad universal se consolidó como principio orientador, dejando de lado el acceder a los créditos y a la deuda individual, y posibilitando el que miles de jóvenes ingresen a las universidades públicas sin el pago de las matrículas. A su vez, el fortalecimiento financiero de las instituciones se convirtió en un incremento del presupuesto cercano al 35% entre 2022 y 2025, garantizando la sostenibilidad y la expansión de la oferta y dejando atrás el antiguo modelo de subsidio a la demanda para avanzar en la inversión directa hacia las universidades. Estos cambios se reflejan en el crecimiento histórico de la matrícula y de la cobertura pues en 2024, de acuerdo con datos oficiales del SNIES, la educación pública alcanzó niveles históricos en inscripciones y se consolidó como la principal opción de la educación superior, dejando atrás la lógica de la exclusión y de la deuda que caracterizó durante décadas anteriores.                                        

Claramente, estos avances no pueden eliminar los retos pendientes en la educación superior si se pretende constituir un sistema justo y sostenible. El primero es el de la sostenibilidad fiscal: la gratuidad y el aumento en el presupuesto no puede depender de meras coyunturas políticas, sino que hay que convertirla en política de Estado estableciendo las fuentes de financiación que garantizan su sostenibilidad. El segundo reto es la calidad de la educación: aumentar la cobertura no es suficiente si no va acompañado de la inversión en infraestructura, investigación, formación docente y pertinencia curricular que responde a las necesidades del país, especialmente las necesidades regionales, es decir, la equidad territorial que se convierte en el gran reto: hay que romper con el centralismo histórico e ir a las regiones llevando las respuestas universitarias a lugares donde todavía ven la universidad como un sueño lejano: democratizar la educación superior significa que un joven del Pacífico, de la Amazonía o de la Orinoquía tengan las mismas posibilidades de formación que uno de la capital, y que el conocimiento se convierta en motor de desarrollo regional. De este modo la gratuidad y el fortalecimiento financiero se materializarán en un verdadero derecho universal que sean capaces de transformar a su país desde sus márgenes y no desde sus centros.                                       

Bajo una nueva mirada, la universidad no debe transformarse únicamente en un contenedor de aprendizajes sino, en el laboratorio vivo del aprendizaje que pueda dar cuenta del perfil práctico y aplicable de las nuevas generaciones de estudiantes. Las generaciones de estudiantes, de hoy en día, requieren un tipo de estrategias didácticas, pedagógicas que articulen la teoría con la práctica, que vinculen el conocimiento con la resolución de problemas reales y que favorezcan las competencias digitales, colaborativas y la creatividad. La universidad, más allá del ámbito del saber, lo es también del lugar donde se producen maneras de aprender a aprender y enseñar, donde se ponen en prácticas metodologías que conectan con la cultura de la forma en como las generaciones actuales de estudiantes, hacen sentido de su vida en la cotidianidad. Llevar a cabo proyectos interdisciplinarios; aprendizaje basado en retos, en proyectos; y prácticas comunitarias no solo refuerzan la pertinencia de la universidad sino que la reafirma como espacio donde se deben generar las estrategias de transformación que las nuevas generaciones necesitan para enfrentar y desarrollar el futuro del país.                                   

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(*) Licenciado en Educación física, Especialista en Gerencia de Mercadeo, Máster en administración Gerencial. Docente universitario desde 1996, directivo de programas, estudioso de la normativa en educación superior, (registro calificado y acreditación) pedagogía y didácticas para el mismo sector, estructurador de proyectos.

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