Oct 17/24 Además de la ya tradicional polémica sobre lo que miden los rankings internacionales, entre qué IES y cómo lo hacen, el negocio que hay detrás de estas empresas comerciales (no académicas) alimenta el debate sobre si los sistemas universitarios deben ayudarles a enriquecerse.
Las siguientes son algunas prácticas que usan estas organizaciones (como las de los rankings Times Higher Education (THE), QS y Academic Rankings of World Universities o Shanghai) para lucrarse, descritas por los investigadores Ellen Hazelkorn y Philip G. Altbach, en su artículo “Caveat Emptor: Higher Education Rankings as Profit Centers“, publicado en el último numero de International Higher Education:
Detrás de las clasificaciones se ofrecen servicios de consultoría, análisis de big data, evaluación comparativa y otros servicios, que conllevan a conflicto de intereses y cuestionamiento sobre la ética del sistema.
Para los autores, “hoy en día, las clasificaciones mundiales de educación superior son grandes centros de ganancias para las empresas que las poseen”.
Algunas de las formas de ganar dinero está en:
- Cobrar el acceso a las bases de datos que logran consolidar con la información que recaudan de cada IES, y para ello piden una cuota de suscripción, incluso a las universidades que suministran su información de forma gratuita.
- Las empresas clasificadoras organizan “cumbres” sobre diversos temas, durante todo el año y en todo el mundo, para mostrar sus habilidades de consultoría. Estas cumbres incluyen talleres de análisis de datos y consejos sobre cómo mejorar en los rankings, y a esos eventos van y pagan las universidades.
- Muchos de esos eventos son pagos, en honorarios y logística, por parte de las mismas IES.
- Las asesorías individuales que se prestan a las universidades que pagan por ello se hace de forma confidencial y nunca se publican las cifras de lo que se paga.
- El sistema escala al nivel gubernamental, y logran que los Estados hagan parte del juego para mejorar la visibilidad de sus sistemas educativos.
Finalmente, algunas de estas empresas de rankings, que empezaron midiendo universidades ya se han extendido a otros ámbitos, como servicios médicos, sector financiero, viajes, automóviles, seguros, bienes raíces… Al fin y al cabo ya tienen la infraestructura para ello.
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