Agosto 27/24 Mauricio Alviar Ramírez (foto) fue rector de la Universidad de Antioquia y, ahora desde la Gobernación, pide la necesidad reducción del profesorado de cátedra, para reducir costos y tratar de mejorar la calidad.
Ahora Alviar se desempeña como secretario de Educación de Antioquia y mano derecha del gobernador, Andrés Julián Rendón en el tema, por lo que preside el Consejo Superior Universitario cuando el gobernador no va.
En entrevista con el diario El Colombiano, dice que los salarios de los profesores de planta se volvieron insostenibles, pero que nadie se atreve a tocarlos.
Algunos estamentos de la Universidad han expresado algunas molestias por las declaraciones de Alviar, pues él fue rector (entre 2015 y 2018) y desde entonces la delicada situación financiera ya se veía venir. Además, desde la gobernación actual no se apoyó la re-elección de John Jairo Arboleda como rector. Arboleda, quien va por su tercer periodo rectoral, llegó al cargo en 2018, cuando le ganó a Alviar, quien buscaba su segundo periodo.
La forma como la U de Antioquia ha reportado las cifras de sus docentes en el SNIES no permite identificar cuántos de ellos son catedráticos. En 2023 habló de 408 profesores de hora cátedra, con 6.106 ocasionales y 313 a término fijo. En 2.020 reportó 5.010 de hora cátedra, 729 ocasionales, y cero a término fijo. Y en 2017, fueron 6.581 de hora cátedra, 679 a término fijo y cero ocasionales. Estos reportes no incluyen los de contrato a término indefinido.
Los siguientes son los principales apartes de la entrevista del diario El Colombiano con el exrector Alviar.
En esta entrevista, Mauricio Alviar, actual secretario de Educación de Antioquia y exrector de la UdeA, explica de dónde viene ese déficit estructural y da algunas luces sobre cómo palearlo. Dice que los salarios de los profesores de planta se volvieron insostenibles, pero que nadie se atreve a tocarlos.
Además, señala al exceso de los profesores de cátedra como una de las aristas principales del problema y sugiere que la Universidad se debe adaptar a programas más cortos y mejor enfocados. Y, como todos en la gobernación de Andrés Julián Rendón, pide austeridad.
¿A qué se debe la situación financiera tan crítica en la que se encuentra la UdeA?
“Lo primero que hay que reconocer es que tenemos un déficit estructural en lo que tiene que ver con el financiamiento de la educación superior pública en el país y particularmente con las universidades que dependen del artículo 86 de la Ley 30 de 1992, que toma el año 93 como base para los ingresos de las universidades y establece que las transferencias de la nación y de las entidades territoriales crecerían con eI IPC (la inflación anual) a partir de ese momento.
Entonces esos ingresos que evolucionan con el IPC, e inclusive por encima del IPC, han venido acumulando un déficit en los últimos 20 años. La razón por la que ese déficit se ha vuelto insostenible es porque los profesores universitarios han mejorado muchísimo sus niveles de formación. Cada vez hay más profesores con título de doctorado y eso tiene una consecuencia en el escalafón docente, que significa aumentos de puntos salariales por la formación de los profesores, pero también por la productividad.
Es decir, la manera como se remuneran los profesores depende fundamentalmente de sus títulos, de la experiencia y de la productividad académica que normalmente se mide por publicaciones en revistas indexadas. Entonces, lo que ha ocurrido es que esa productividad ha crecido más rápido que el ingreso de las universidades públicas. Ahí se empieza a generar ese déficit, porque el gobierno, que ha cumplido el artículo 86 a cabalidad, no logra crecer esos ingresos al mismo ritmo que crece la productividad de los profesores de las universidades públicas.
Otro elemento que también explica ese incremento en los costos de la universidad ha sido el aumento de cobertura. En el caso particular de la UdeA, la cobertura se duplicó: pasamos de 17.000 estudiantes a principios de la década del 2.000 a casi 36.000 estudiantes hoy de pregrado”.
Otro punto que a mi modo de ver explica también el déficit, que es el Decreto 1279 del 2002, que regula la remuneración de los profesores universitarios, y que en su momento funcionó bien y estaba bien concebido porque contemplaba estímulos económicos a la producción académica de los profesores.
Pero fundamentalmente ha sido una forma de privilegiar la publicación de artículos en revistas científicas, y eso no está mal, todas las universidades en el mundo tienen estímulos para los profesores que hacen investigación, pero aquí el asunto tiene una dificultad y es que todas esas publicaciones y la productividad académica de los profesores se traduce en puntos salariales para toda la vida, con los cuales se liquidan las prestaciones sociales, las vacaciones, las primas… Como la productividad ha crecido a un ritmo mayor porque la formación de los profesores también ha sido mejor en los últimos años se genera ese desbalance.
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Yo creo que hay un camino, además de promover esa discusión a nivel nacional y mostrar con cifras que se requiere modernizar, ajustar, modificar el Decreto 1279.
Además de eso, las universidades, y en este caso la UdeA, sí tienen la obligación de emprender unos programas profundos de austeridad, y eso tiene varias aristas.
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La manera como, peso a peso, la U. de Antioquia se abrochará el cinturón para ahorrar
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Lo primero es que también ha habido un incremento, a mi modo de ver desbordado, de los contratos de horas-cátedra para profesores universitarios distintos a los de la planta profesoral, en parte explicado por ese aumento de cobertura, pero en parte también, y las cifras de la vicerrectoría de Docencia así lo demuestran, porque los profesores de planta están dedicando apenas el 25%, en el mejor de los casos, de alguna unidad académica a la docencia directa, es decir, del plan de trabajo de los profesores apenas un 25% se dedica a docencia directa, porque el otro tiempo lo están dedicando a investigación, a producir artículos para publicar en revistas indexadas y otras actividades de extensión.
La docencia directa ha recaído en los últimos años y décadas en profesores de hora-cátedra, y eso también ha llevado a un incremento en el costo laboral de una manera muy significativa. La UdeA tiene esa tarea de reducir de manera significativa el número de contratos de hora-cátedra y que los profesores de planta aumenten su dedicación a la docencia directa”.
¿Y que sean los profesores de cátedra los que más estén dando clase, afecta la calidad en la educación?
“Yo tengo esa hipótesis. No voy a decir que hay una causalidad, pero sí es muy interesante ver como hoy la universidad no está entre las diez primeras del país en las Pruebas Saber Pro. Hoy está ocupando el puesto número 20 a nivel nacional y a mí sí me parece muy coincidente esa caída en el ranking con el incremento de los profesores de hora-cátedra. Y no quiere decir que los profesores de hora-cátedra sean de mala calidad, lo que pasa es que no tienen la misma dedicación a los estudiantes en asesorías, en acompañamiento que tiene un profesor de planta que está todo el tiempo en la universidad”.
¿Usted ve voluntad desde la rectoría de la universidad para ese plan de austeridad?
“Ahora que estoy presidiendo el Consejo Superior, he planteado estas reflexiones y está calando el mensaje porque ya hay una programación para ir reduciendo paulatinamente el número de contratos de hora cátedra de una manera racional, gradual y sostenible. La meta que se han propuesto es llegar el año entrante a una disminución del 50% de esos contratos de hora-cátedra. Entonces sí hay voluntad, yo he percibido eso y me alegra y celebro esa tarea”.
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