Rodrigo Lupercio Riaño Pineda, actual Director de Universidad ISEP para Colombia y con experiencia como rector y vicerrector de varis IES nacionales y mexicanas advierte la oportunidad que algunas instituciones están dejando pasar de realizar una verdadera transformación que les permita competir en el entorno global de la educación superior.
La educación superior quedó golpeada después de la pandemia, si bien en Colombia algunas instituciones estaban preparadas para asumir el reto, lo cierto es que a la mayoría el COVID 19 los tomó fuera de base y como consecuencia de ello se presentó durante el 2020 una caída del 7.73% en matrículas y una disminución de ingresos operacionales en el sector entre el 5% y el 10%, según los datos reportados por El Observatorio de la Universidad Colombiana.
Hoy, dos años más tarde del comienzo de esta nueva era impulsada por la pandemia, vemos instituciones con más preocupación por volver a ese refugio seguro que les brindaba la presencialidad en el 2019, que por encontrar un camino que los lleve a una verdadera transformación que les permita competir en el entorno global de la educación superior.
Otras instituciones ven una salida en la virtualidad, pero han entendido mal este concepto. El error que comenten es considerar que, si sobrevivieron el 2020 desarrollando clases a través de una modalidad remota, haciendo uso de plataformas como TEAMS, Google Class Room, Zoom u otros, tienen la madurez para solicitar en Colombia Registros Calificados Únicos sin contemplar que la educación virtual ha evolucionado bastante y que requiere una alta inversión de capital y de talento humano.
Sin embargo, la virtualidad no es garante de una transformación, puesto que solo se trata de una mediación a través de la cual los estudiantes pueden tener acceso al conocimiento, para que a partir de allí se puedan construir conceptos y desarrollar competencias. La verdadera transformación está en cambiar la forma de pensar la educación superior y en desarrollar estrategias que incluso desafíen el marco normativo que regula el funcionamiento de las Instituciones de Educación Superior en Colombia.
Si bien el Ministerio de Educación Nacional, es responsable de la inspección y vigilancia en materia de educación superior, las IES tienen en su haber el conocimiento de cómo se han transformado sus estudiantes y cuáles son las necesidades y los intereses que tienen las personas en cuanto una formación de nivel técnico, tecnológico, profesional o posgradual. Por ello, es desde las universidades y las instituciones universitarias que se deben promover alternativas que conduzcan a revisiones permanentes de la norma, que den paso a un sistema de educación superior abierto, flexible, con una visión global, cercano a las necesidades de los sectores productivos y que promueva un verdadero movimiento social entre los egresados de los programas.
El punto es que hoy, el mayor porcentaje de planes de estudio en Colombia son asignaturistas, cargados de prerequisitos, extensos en el tiempo y basados en estrategias de aprendizaje fundamentadas en modelos conductuales que se ocultan tras un aparente constructivismo. Además, en las aulas de clase (virtuales y presenciales) aún se llevan a cabo evaluaciones centradas en la cantidad, el tiempo de dedicación y la forma. Parece existir un miedo a cambiar y a poner contra las cuerdas a los miembros de las salas CONACES y el CNA, al presentarles modelos de educación disruptivos, en donde por ejemplo la evaluación de los estudiantes no sea responsabilidad 100% de la universidad, sino que dependa en un porcentaje de la valoración de terceros (certificadoras, empresas, otras instituciones de educación).
Algunas instituciones extranjeras como por ejemplo la Universidad ISEP de México que cuenta en la actualidad con un número importante de estudiantes colombianos de posgrado en psicología, educación y la dirección de proyectos, viene considerando modelos en donde se valida el conocimiento previo del estudiante, se convalidan competencias logradas en certificaciones y se descentraliza el proceso evaluativo delegando parte de esta responsabilidad a partners de otros ecosistemas de aprendizaje permanente como por ejemplo los miembros de la red Griky ampliamente conocida en Latinoamérica.
La cuestión es que estas propuestas vienen generando amplio interés en la población colombiana y la respuesta de nuestro sistema de educación superior es usar la bandera de la calidad para generar complejas barreras en materia de convalidación de títulos extranjeros, y así poder resguardar a las IES nacionales y el mantener un aparente equilibrio. Sin embargo, este mecanismo de defensa empieza a quebrarse, primero porque en la actualidad las empresas privadas se interesan más por personal con competencias, que, por personas con títulos convalidados y segundo, porque hay acuerdos internacionales como el Convenio Regional de Reconocimiento de Estudios, Títulos y Diplomas de Educación Superior en América Latina y el Caribe Buenos Aires – 2019 que invitan a “Establecer mecanismos justos y transparentes de reconocimiento de los estudios, títulos y diplomas, sin discriminación de ningún tipo, o fortalecerlos cuando ya existan”[1]
En Colombia estamos en un proceso electoral y las IES tienen la tarea de pensar sus modelos educativos y unirse para no esperar de manera pasiva a que un nuevo gobierno les presente lineamientos y guías que no son aplicables al 100% de las instituciones. Las Universidades, las Instituciones Universitarias y las Instituciones Técnicas y Tecnológicas, requieren considerar seriamente el cambio de paradigma que se instauró tras la pandemia y acoger recomendaciones como las brindadas por el Foro Económico Mundial (El-Azar 2022)[2], desde donde se señalan 4 tendencias que pueden moldear la educación superior:
- Aprender desde cualquier parte.
- Remplazar las clases magistrales por actividades de aprendizaje activo.
- Enseñar habilidades que sigan siendo relevantes en un mundo cambiante.
- Usar estrategias de evaluación formativa y no solamente sumativas.
En conclusión, repensar la Educación Superior en Colombia es una necesidad y es la piedra angular para garantizar la supervivencia de muchas IES en el país, incluyendo aquellas que se han considerado tradicionales o de élite.
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[1] Convenio Regional de Reconocimiento de Estudios, Títulos y Diplomas de Educación Superior en América Latina y el Caribe Buenos Aires – 2019. Buenos Aires, 13 de julio de 2019.
[2] El-Azar (2022). 4 trends that Will shape the future of higher education. WEF. https://www.weforum.org/agenda/2022/02/four-trends-that-will-shape-the-future-of-higher-education/
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