La pregunta, aún sin respuesta, que el sistema de educación superior se hace

Agosto 29/21 Es común entre rectores en espacios cerrados, y públicamente la hizo el rector de la UTB, Alberto Roa. Recibió evasivas del CESU y CNA, y silencio de Mineducación.

Durante el cierre del III Foro Internacional de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior “Logros y retos en tiempos de pandemia”, organizado por el Ministerio de Educación, apoyado por el CESU, el CNA, Conaces y distintos rectores IES que, en las cuatro sesiones que se realizaron en el último mes, se enfocaron en defender los beneficios de la nueva normatividad del Sistema de Aseguramiento de la Calidad y los resultados de aprendizaje, el rector de la Universidad Tecnológica de Bolívar, Alberto Enrique Roa Varelo (foto) se salió del libreto e hizo una descripción – pregunta que terminó siendo incómoda para los panelistas, quienes no supieron responder.

Roa, quien fue consejero del CNA, cuestionó la colombiana cultura procedimentalista, normativa en la que gusta es seguir la norma externa y en la que se tiene miedo a la mayoría de edad institucional, sin considerar que la acreditacion se escribe con “A”, de autonomía universitaria.

¿Cómo hacer para que todos los actores (Ministerio, CNA, IES, rectores, comunidades académicas) de verdad valoremos una auténtica autonomía universitaria responsable, que rinda cuentas pero que esté basada en las misiones institucionales, en el perfil y en los propósitos institucionales, para que los sistemas internos de aseguramiento de la calidad no sólo estén respondiendo a prescripciones externas, normativas, completitudes, procedimientos, incisos y normas, sino que estén haciendo seguimiento al cumplimiento efectivo de los propósitos institucionales?.

La pregunta refleja, en el fondo, el permanente malestar del sector por las formas, los formatos, los tiempos y la preocupación por convencer a un par o un consejero, más que expresar real y libremente la misionalidad de cada IES, en un entorno que pueda concentrarse más en sus contenidos, oferta y competitividad y menos en los papeles y los procesos.

De quienes podrían responder la pregunta, intentaron hacerlo el anfitrión y rector de la Universidad Simón Bolívar y representante (saliente) de los rectores de las universidades privadas ante el CESU, José Consuegra Bolívar, y el exrector de Univalle y coordinador del CNA, Iván Enrique Ramos, así como Adriana Xiomara Reyes, coordinadora de las Salas de Conaces. Los dos primeros se enfocaron a hablar de la autonomía y del respeto del desarrollo normativo y la acreditación de ésta, y la coordinadora insistió que el trabajo de evaluación se hace conforme lo que entrega cada IES, mas los tres no respondieron a la pregunta de fondo. En últimas, ellos son actores del sistema, mas no voceros del Estado. La directora de Calidad del Ministerio, Elsy Peñaloza, guardó silencio.

En junio del año pasado el rector de la Universidad Javeriana, en Cali, Luis Felipe Gómez Restrepo había cuestionado, en el diario El País, la “poca flexibilidad tanto del Ministerio de Educación Nacional que habla de control y vigilancia, como de las agencias acreditadoras que han ido solidificando una visión sobre cómo justipreciar la calidad educativa”.

Y hace unos días, el rector de Uniminuto, Harold Castilla Devoz, en el diario La República, había indicado que “las IES necesitan libertad y espacio para avanzar, sin restricciones por políticas y procedimientos obsoletos”.

Claramente esta es una reiterada inquietud de todo el sector, que no sólo expresa el malestar por la forma como el Estado ahoga la flexibilidad e innovación en las IES, la restricción en la práctica de la autonomía universitaria, la obligada inversión estas en tiempos, procesos y recursos humanos que deben hacer para responder a los requerimientos del Viceministerio de Educación Superior, y las consecuencias que implica el no poder ser más flexibles en los trámites y tiempos en la documentación y aprobaciones ante el Ministerio, lo cual le quita a la educación superior posibilidades reales de compertir ante IES extranjeras, virtuales y ofertas no formales de educación, que cada vez se hacen más atractivas para los potenciales estudiantes.

Pareciera que la respuesta no puede darla un solo actor, y que demanda un compromiso y decisión política (en este caso ya de un nuevo gobierno, ministro y viceministro) dispuestos a romper parte del pasado, a replantear las reglas de juego, pero también a aumentar el compromiso de todos los actores (incluidas las IES).

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