La Universidad católica en la sociedad contemporánea: Felipe Cárdenas -agosto/21

Felipe Cárdenas Támara Ph.D, profesor de la U. de La Sabana, advierte que si las IES católicas pierden su contacto con la cosmología bíblica, perdieron su sentido fundacional.

El abad Lot vino a ver al abad José y le dijo:

<<Padre me he hecho una pequeña regla según mis fuerzas. Un pequeño ayuno, una pequeña oración, una pequeña meditación y un pequeño descanso. Y me aplico según mis fuerzas a liberarme de mis pensamientos.  ¿Qué más debo hacer?>>

El anciano se puso en pie, levanto sus manos al cielo y sus dedos se convirtieron en lámparas de fuego. Y le dijo: <<Si quieres, puedes convertirte del todo en fuego>>

† Sentencia de los Padres del Desierto †

En Colombia existen más de 16 IES que declaran tener en su misión y visión un ideario católico. Las Instituciones universitarias que comparten el carácter y filosofía cristiana, son organizaciones fundamentales para dar solución a los desafíos de las sociedades mundiales en el siglo XXI. Se debe destacar y enfatizar su sello diferencial con respecto a otras universidades civiles no eclesiásticas ni confesionales en el marco de la crisis planetaria que vive la humanidad y que puede resumirse en tres grandes componentes:

i) la enorme desigualdad social que marca la experiencia de orden de las sociedades secularizadas y enormemente segregadas en  el mundo contemporáneo,

ii) la aguda crisis ambiental que marca la vida en la Tierra y sus consecuencias ecológicas y culturales  a nivel global, regional y local, y

iii) la concentración de poder estatal-gubernamental, como también el excesivo poder que tienen las grandes corporaciones multinacionales (por ejemplo las farmacéuticas) en la imposición arbitraria de agendas culturales e ideológicas que en muchos casos no tienen nada que ver con los valores y tradiciones de los pueblos y sociedades del mundo.

Las universidades católicas en América Latina y en el mundo son representantes de la más rica tradición humanista que nació en el seno de las primeras universidades occidentales (Bolonia, Padua, Paris, Oxford, Salamanca).

En estos escenarios, las IES católicas tienen un papel relevante que cumplir en la generación de sentidos educativos, que, en diálogo con los valores de la cosmología dominante, básicamente materialista, puedan contribuir a la solución de los problemas mencionados desde un sentido anclado en formas de conceptualizar y actuar sobre la realidad que complementen los paradigmas y cosmologías científicas dominantes. Las IES católicas, han demostrado de manera sobresaliente en la experiencia mundial su capacidad dialógica con la ciencia y los avances tecnológicos. Así, su accionar no es muy distinto a las prácticas organizacionales que realizan universidades como la Universidad Nacional de Colombia cuyo lema: Ciencia y tecnología al servicio de Colombia, establece su norte misional.  Las IES católicas desde su origen y cada vez más, dialogan con la sociedad contemporánea y tienen en sus proyectos educativos el compromiso de formar profesionales en sólidos modelos de investigación y compromiso social.

Las IES católicas se configuran paradójicamente desde dimensiones, componentes y elementos articulados y relacionados con la cosmología bíblica que cada una de ellas lee, interpreta y ejecuta desde su particular carisma fundacional. No hay lectura bíblica que sea neutral y la riqueza de las IES católicas se expresa en su particular identidad y carisma en diálogo y obediencia al magisterio bimilenario de la Iglesia Católica Romana. La cosmología bíblica, que está en la base de la estructura y núcleo fundacional de todas ellas, podría pensarse como superado desde las cosmologías científicas contemporáneas ‒heliocéntricas, biocognitivas, cuánticas y termodinámicas‒ que dominan la concepción de mundo desde los tiempos de Copérnico y Galileo Galilei. No pienso entrar en detalles sobre las características y naturaleza de la revolución científica que cambió totalmente los fundamentos de la antropología tradicional centrada sobre la imagen y semejanza de Dios en el hombre. Hoy la concepción antropológica dominante ya no parte de esa rica noción, y está más centrada en el estudio de los rasgos comportamentales del hombre en referencia a su naturaleza animal, es decir, la concepción antropológica moderna está más cercana a la biología y a las ciencias de la vida que a la cosmología bíblica.

Quiero destacar que las IES católicas no pueden olvidar que la cosmología que las nutre y les debe dar vida se fundamenta en la cosmología bíblica, cuyas notas particulares no pueden comprenderse desde los fundamentos y lecturas que están en la base de la cosmología científica contemporánea.  La historia de la ciencia, demuestra claramente, que, en los orígenes de las grandes revoluciones científicas operadas en la modernidad, el papel de la religión cristiana fue determinante en la construcción de instituciones, por ejemplo, la vida en monasterios y la creación de universidades, donde clérigos como san Agustín o san Alberto Magno fueron gestores del pensamiento científico, así como ellos se deben igualmente la experiencia eclesial que los formó. El método científico no era ajeno al universo de la experiencia eclesial del mundo cristiano.  El estudio de la naturaleza ha estado siempre presente a lo largo de la historia de la Iglesia (Romanos 1, 19-20). San Agustín, en referencia a san Antonio Abad, fue uno de quienes introdujeron el concepto de Libro de la Naturaleza como camino complementario a la Sagrada Escritura para conocer a Dios (Enarrationes in Psalmos XLV, 7). En el magisterio de la iglesia reciente hay ricos y valiosos desarrollos al tema del papel de la ciencia y de la educación confesional por parte de las IES católicas.  San Juan Pablo II cuando presenta la Fe y la Razón como “dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la Verdad” (Fides et Ratio), proporciona un excelente ejemplo de cómo la Iglesia ha entendido que el estudio de la creación nos puede acercar al Creador.

Habiendo destacado de manera general un tema amplio y complejo, simplemente quiero destacar y subrayar que la otra cara de la moneda debe realzarse por la IES católicas, y cuyo énfasis a mi modo de ver se ha venido perdiendo dado el excesivo racionalismo y cientifismo, como los pleitos de escuela que han marcado el derrotero de la historia de la iglesia, tanto en su historia reciente como remota (teología de la Tierra, ecoteología, teología ortodoxa, teología de la liberación, rupturas confesionales, protestantismo, cisma de oriente y occidente). Por encima de todas estas diferencias y conflictos, deberá destacarse en toda su amplitud y profundidad el sistema cosmológico propio de la Biblia, que no puede ser leído como científico y cuyo interés como artefacto humano, no perseguía responder los interrogantes que hoy le preocupan a la ciencias físicas, naturales o sociales. La cosmología bíblica es un sistema simbólico que remite a referencias de sentido ajenas a las preguntas del método científico.  Subrayo esta referencia sobre el papel único y prioritario de sentido que la cosmología bíblica debe cumplir en la IES católicas, como en el aporte de estas a una sociedad, cuyo motor científico y tecnológico, como lo demuestra la historia del siglo XX, no es suficiente para otorgarle todos los sentidos a una sociedad mundial y nacional que pareciera que perdió el rumbo ético, moral y cultural.

Si las IES católicas pierden su contacto con la cosmología bíblica, perdieron su sentido fundacional y terminaran adorando los valores del dios Leviathan. En el mejor de los casos, acabarán reproduciendo los valores de las conversaciones sociales dominantes (la agenda empresarial, la lucha de clases como motor de la historia, el cientifismo, etc.), como de las utopías milenaristas que están en la base de la gnosis de la modernidad y la postmodernidad. Así, sin quererlo, serán colonizadas e infiltradas de agendas ideológicas muy mundanas, cuyas lógicas administrativas y organizacionales, por paradojas de la sumisión, utilizan mantras que simplemente reproducirán esquemas de planificación centralizada al más puro estilo soviético, y desde una antinomia paradójica, pues dicho estado es el que marca la experiencia de orden de la universidad neoliberal, cuyo taylorismo y fordismo repotenciado viene desvirtuando los sentidos fundacionales de las universidades del mundo. Para que no nos queden dudas, el abandono de la experiencia vital de la cosmología bíblica podría terminar convirtiendo a las IES católicas en organizaciones totalmente irrelevantes como motores de la historia de la sociedad y en su capacidad de formar hombres y mujeres que sean mediadores ante el avasallamiento de los discursos políticos dominantes. Si la cosmología bíblica se constituye en pieza de museo, en cliché promocional de instituciones que ya no guardan ningún sello propio y único en relación con otras instituciones universitarias, sus experiencias de orden se desdibujarán, convirtiéndose en un simple negocio.  Así pasarán a ser organizaciones irrelevantes y no combativas desde un sentido del mandato evangélico, cuyo marco de orientación responde preguntas sobre el sentido y la verdad que no es de la competencia de la ciencia, y no tiene porque serlo.  ¿Qué es la verdad? ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Cómo se diferencia una perspectiva y concepción espiritual de una perspectiva y concepción material del mundo? ¿Por qué es importante conservar y potenciar una perspectiva espiritual para sociedades como la colombiana marcadas por la violencia, corrupción y perversión de su sociedad, instituciones y el Estado?

Por cosmología bíblica (CB) debe entenderse, respetando la autonomía y el carisma que interpreta la CB en cada comunidad u orden religiosa que es dueña de la IES, el estudio reflexivo y meditativo de la Biblia que interpreta desde sus propias bases fundacionales y carismas las implicaciones prácticas, como los sentidos que tienen las historias arquetípicas y sus personajes en los procesos de formación ética, noética y ciudadana de sus estudiantes y comunidad educativa. El marco propuesto, en su diálogo y comprensión de los valores de la ciencia y de la cultura contemporánea, se constituye en un aporte valiosísimo para la educación de la sociedad, incluso en el marco de sociedades que se afirman como postcristianas y que están marcadas por procesos de secularización y secularismo. Las perspectivas espirituales y materiales deben ser complementarias. Sin embargo, debe reconocerse que en el ámbito universitario no confesional o católico, el horizonte espiritual de raíces bíblicas es inexistente y poco relevante en la discusión universitaria. Dado que el tiempo histórico tiene poder erosivo, es que se hace necesario que las IES católicas mantengan su identidad, la estudien, profundicen y la pongan en práctica como sano proceso de diferenciación institucional frente a otras concepciones universitarias desde luego que muy ricas y válidas. El diálogo de perspectivas y cosmologías es necesario, sin olvidar los principios fundacionales que inspiraron el nacimiento de instituciones que deben darle al mundo una capacidad de lectura de la realidad metacognitiva y espiritual para la cual las universidades civiles no confesionales no han sido configuradas.

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