El Observatorio de la Universidad Colombiana




“Virtualidad y crecimiento de la UNAD generan resistencias”: Jaime Leal

Nov 7/20 Jaime Alberto Leal Afanador, es tal vez, el rector colombiano que más investigaciones y procesos judiciales ha enfrentado. Hoy, todas están cerradas y le han absuelto.

Está “acostumbrado” a estos escenarios. En el último, la Procuraduría General le absolvió, en un fallo de segunda instancia, de toda responsabilidad frente a unas acusaciones por el supuesto uso indebido de dineros públicos y conflicto de interés, luego que había sido inhabilitado, en primera instancia, por 12 años para ocupar el cargo de rector.

La Fiscalía, la DIAN, el Consejo de Estado, los medios de comunicación, los sindicatos, las redes sociales y hasta el propio Ministerio de Educación le han cuestionado, y en todos los escenarios ha salido indemne.

Pero ¿por qué Jaime Leal ha estado permanentemente en el ojo del huracán? Él considera que no haber permitido que la UNAD cayera en manos de políticos y haber tomado decisiones nada ortodoxas, además de los años que lleva como rector, pueden explicar la situación.

Desde hace 16 años está al frente de la UNAD, la universidad pública más grande del país, que nació en 1981, como la Unidad Universitaria del Sur -UNISUR-. Llegó a la rectoría en 2004, y desde entonces logró convertirla en Universidad y alcanzar la autonomía propia de estas instituciones, lo que le ha permitido gerenciarla de una forma diferente.

“Varios de mis enemigos, que han instaurado falsas denuncias en mi contra, han estado detrás de la Rectoría, y ha sido el Consejo Superior el que ha respaldado mi gestión”, dice Leal, quien ha sido reelegido varias veces. “Creen que es fácil dirigir la universidad pública que menos aportes por estudiante recibe. Del Estado nos llega menos del 20% del presupuesto de funcionamiento y debemos ser muy creativos para financiarnos”, señala.

Y las cifras parecen darle la razón. Cuando Leal llegó a la UNAD, ésta tenía cerca de 17 mil estudiantes, con serios problemas de calidad y una estructura académica y administrativa deficitaria. “Se llegó a pensar en liquidar la institución, pero decidimos tomar decisiones claves”, dice.

Se cambió el modelo de distancia tradicional, que implicaba mandar libros impresos y tutores a los más alejados municipios del país, a un alto costo, por el de virtualidad “que hoy todos reconocen, pero por el que en su momento nos llamaron locos”, dice. Las otras decisiones claves: evitar a toda costa la llegada de políticos y modificar el esquema organizacional y la forma de trabajo del equipo.

Hoy, la UNAD oferta decenas de programas a distancia y virtual, cuenta con más de 60 sedes físicas en todo el país para apoyar los estudiantes, su salud y manejo financiero son reconocidos por la Función Pública y su clima organizacional está certificado como óptimo por la consultora Great Place to Work.

En 2014, la Universidad tenía cerca de 75 mil estudiantes cuando la entonces ministra de Educación, Gina Parody, y la senadora, Claudia López, entre otras personas, realizaron una campaña en contra del rector y la Universidad, lo que llevó a que ésta perdiera cerca de 20 mil estudiantes. Todas esas acusaciones quedaron sin fundamento jurídico, y hoy la UNAD se aproxima a los 150 mil estudiantes.

Y eso que, con respecto al valor promedio de la matrícula de las universidades públicas, el de la UNAD está por encima. Incluso, en plena pandemia, la Universidad creció en 12 mil estudiantes, pese a que los recursos entregados por el Ministerio de Educación sólo alcanzaron para dar un pequeño descuento a los de menores estratos.

Todo es producto del trabajo en equipo y del compromiso de la Organización”, dice Leal, a quien los vicerrectores, directores regionales, profesores y cientos de estudiantes felicitaron en redes por su absolución en la Procuraduría.

“Nos ha tocado remar en contra durante mucho tiempo, y eso nos ha hecho resilientes y muy fuertes. Las investigaciones, las restricciones financieras y hasta los prejuicios, nos han hecho ser creativos y asertivos”,  dice el rector.

“Nos consideraban como una educación de baja calidad, pero la pandemia, el desempeño de nuestros egresados y tener programas acreditados en alta calidad”, han confirmado lo contrario, afirma Leal, quien en el sector tiene un importante reconocimiento por su liderazgo, y preside tanto la asociación colombiana como la iberoamericana de universidades con programas a distancia y virtual (ACESAD y AIESAD).

Preguntado sobre hasta dónde llegará la UNAD, Jaime Leal responde: “Nuestro eslogan de #MásUNADmásPaís refleja la apuesta de llegar, con educación de calidad, a todos los rincones donde haya colombianos que puedan reivindicarse socialmente con la educación, y aún nos falta mucho camino por recorrer”.

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