Las convocatorias del MEN para miembros del CNA y decisiones del CESU


El columnista Luis Fernando Páramo analiza, en esta ocasión, el proceso de elección de nuevos consejeros del CNA por parte del CESU y la necesidad de revisarlos perfiles deseados.

 

Toda la comunidad académica nacional conoce el Consejo Nacional de Acreditación creado por la ley 30 de 1992. Igualmente sabe que es el organismo estatal con autoridad para acreditar “la calidad” de programas e instituciones, o como prefirieron denominarla en su época, la “alta calidad” de programas e instituciones.

Se inició el CNA insistiendo en que se había diseñado un proceso que llevaría a la certificación no de la calidad, ni de la alta calidad sino de la “altísima calidad”, pues se tenían previstos unos estándares tan altos, que muy pocos Programas e Instituciones podrían demostrar, pero que nunca aparecieron.

Para tales efectos el Ministerio de Educación y CESU, nominaron a los primeros Consejeros, sin que ninguno de ellos pudiera demostrar conocimiento académico sobre los sistemas de evaluación y medición de la calidad de la educación superior o sobre cualquier sistema de calidad. ¿Por qué?

Simplemente se inició la politización del proceso, con personas de reconocido éxito profesional y académico a juicio del Ministro de turno y de los representantes del gobierno nacional ante el CESU, que conformaban una mayoría. Esta situación continúa y para cambiarla será muy difícil, así los resultados de eficiencia y eficacia del accionar del CNA durante tantos años sea muy difícil de considerar como exitosa y congruente con los lineamientos de los sistemas de calidad, que se reconocen como valederos, con rigor metodológico y científico, en el mundo entero.

Por ejemplo ¿Por qué se cree que los exrectores de la Universidad Nacional son expertos en la definición, medición, evaluación y acreditación de la calidad, o que lo son los consejeros que se postulan de la Universidad de los Andes?

El Dr. Páramo y el Dr. Wasserman se han postulado, el primero logró su cometido y el segundo está a punto de lograrlo, desplazando candidatos ingenuos que con toda buena intención, se presentan a las convocatorias, creyendo que cumpliendo los requisitos y demostrando su idoneidad, pueden ser siquiera tenidos en cuenta. Igualmente el Dr. Orozco y el Dr. Langebaek, que lograron su cometido, pasando por encima de personas que si acreditan títulos de doctorado en “Calidad y Evaluación de Programas e Instituciones”, demuestran que las convocatorias no son ejemplo de transparencia y que el CESU también es susceptible de influencia política y especialmente en épocas de elecciones.

El CESU sin ton ni son, cambia las reglas del juego y establece los requisitos de los Consejeros CNA, aún así tendrán que responderle a la sociedad y al país las preguntas, ¿Por qué los Consejeros del CNA no deben certificar estudios en Sistemas de Calidad? ¿Por qué los candidatos colombianos con estudios de doctorado en “Calidad y evaluación de programas e instituciones” adelantados en universidades europeas y que han desarrollado investigaciones sobre el tema en el ámbito colombiano, y algunas de ellas financiados por el MEN no son tenidos en cuenta? ¿Qué propuestas de mejoras sugieren los candidatos a consejeros y porque no hacen parte de la evaluación de los mismos para nominarlos?

Eso se llama falta de criterio y manipulación de procesos, o que me digan cuántas personas de la comunidad académica saben porqué pasa esto y nadie lo quiere corregir?

En los debates y propuestas de diferentes grupos que el CESU y ASCUN realizaron, surgieron propuestas de modificación al CNA y al análisis sobre el tema de la calidad de la educación superior y su acreditación. En sus recientes declaraciones el CESU ha manifestado abiertamente estar de acuerdo con la Agencia Nacional de Calidad de la Educación Superior ANC, que le imprimiría un carácter técnico al manejo de la calidad, pero en la convocatoria para consejeros solo propone requisitos que puedan manipularse políticamente, eso es inaceptable y contraproducente para que dicha transformación se dé.

Señor Presidente candidato y demás distinguidos candidatos a la Presidencia de la República, si aceptan propuestas para mejorar la calidad de la educación superior, con todo respeto les sugiero responder a las preguntas que arriba menciono, con la seguridad que estudiantes, universidades, instituciones de educación superior y el SENA van a escucharlos con atención y podrán marcar sus diferencias.

Sé que todos mis lectores conocen mi preferencia política, pero también que la educación de calidad o mas bien la construcción de calidad en la educación, no puede ser un problema de partido, sino  de estado, por lo tanto el interés que el próximo Presidente de la República tenga, para proyectar el sistema técnico-científico que defina la calidad, su medición y su certificación, a cambio de lo que hasta hoy existe, que es un proceso de opinión mal fundamentado y que ha llevado, por lo menos a la educación superior, a un rumbo equivocado y con poco éxito a nivel internacional, puede ayudarle de manera significativa a conquistar la voluntad popular. 

En el convencimiento de que modificar substancialmente el CNA, hacia una Agencia Nacional de Calidad de la Educación Superior, es un paso que contribuye al progreso de esta linda Patria, les sugiero manifestarse, pues por muy exitosos que sean los miembros del CNA, en cargos relacionados con la universidades e instituciones de educación superior, esto no garantiza que se estén haciendo lo adecuado para producir la calidad de la educación superior que el país requiere, prueba de ello es el acomodo, durante mas de veinte años, a un proceso por el que nadie se siente responsable.