Las distracciones del debate educativo – Bernardo Congote: Oct/18

Por Bernardo Congote – El Antieditorial- El Espectador

El actual debate educativo superior arriesga perderse en múltiples distracciones. Presupuestalmente, distrae en relación con que el monto deseado para la educación (aprox. $80.000 millones) duplicaría la asignación programada actual (aprox. $41.000 millones); distrae porque se critica como escasa la mayor asignación presupuestal del Estado colombiano (por rubros lo sigue defensa, con aprox. $33.000 millones), y, por lo tanto, distrae porque el fijar la duplicación de lo asignado como condición para negociar reduciría toda discusión a un espejismo. Algo indigno de un proceso que cuenta con intelectuales que, se supone, articulan la esencia del sector educativo superior.

Administrativamente, distrae porque nadie toca este aspecto. Los presupuestos no se basan en deseos. No conocemos públicamente que el presupuesto educativo obedezca a determinado criterio gerencial. Un mecanismo adecuado consistiría en pedirles a las universidades públicas que calcularan sus presupuestos, por ejemplo, bajo el método con base en cero. De esta forma, cada dependencia estimaría sus ingresos-gastos partiendo del supuesto de que no hay recursos. Lo que fuerza a aplicar criterios rigurosos de planeación que producen estimaciones realistas. De esta forma se resolvería la actual logorrea profesoral y estudiantil, a la que se suma la de un gobierno demagogo que de la noche a la mañana se “encuentra” $500.000 millones nuevos dentro de algún escritorio…

También distrae conceptualmente porque, bajo un criterio riguroso educativo, el presupuesto debería ser producto, no causa, de la misión y visión educativa. Porque ¿cuáles son estas misión y visión? ¿Las conocemos en medio de pedradas, guitarras y discursos lastimeros de los rectores? No. ¿Se ha preguntado alguien acerca del abordaje que está haciendo la educación superior pública sobre la moderna forma de conocer cuántica? Tal vez no. Y, por tanto, ¿se ha preguntado acerca del cambio de paradigmas de enseñanza y aprendizaje hacia la incertidumbre, la probabilística y la inestabilidad de procesos y resultados? Tampoco.

Estructuralmente, distrae porque no se ha expuesto en el debate que la educación superior colombiana puede ser, hoy, la caneca de desechos emitidos por la educación media y preescolar. Que los colegios privados y públicos, con algunas excepciones que confirman la regla, están entrenando por fuera de paradigmas modernos que lanzan educandos hacia la educación superior víctimas de carencias notables en lógica matemática, metodología, filosofía, lectoescritura y, ¡quién lo creyera!, comprensión y operacionalidad aritmética. Sinrazones por las cuales buena parte de la primera energía educativa superior se dedicaría hoy a suplir (sin éxito, ni obligación y con altos costos) estas falencias de la educación básica.

Y funcionalmente distrae porque este cuadro devela la probabilidad de que estemos graduando estudiantes condenados a la frustración profesional. Porque las empresas, ellas sí obligadas a transformaciones de fondo que exigen pensamiento crítico y capacidad de análisis en el profesional, se topan con graduados que difícilmente han salido del analfabetismo literal y probablemente han caído en otro peor: el funcional.

¡Dejémonos de distracciones!