Leopoldo Múnera se declara en “desobediencia civil pacífica” tras perder la rectoría de la UNAL

Marzo 22/24 Era el candidato a la rectoría que más sonaba para ser elegido por el respaldo de estudiantes y el gobierno, pero perdió. No descarta que haya  un vicio en la elección y habla de trabajar por una “constituyente universitaria”

Hace doce años, en el gobierno de Juan Manuel Santos, Leopoldo Múnera Ruiz (foto) se postuló a la rectoría y aunque -así como ahora- también ganó en la consulta estamentaria, perdió la designación del Consejo Superior Universitario que entonces, se inclinó por Ignacio Mantilla Prada.

Ahora sus posibilidades parecían concretarse no sólo por haber ganado, nuevamente, la consulta estamentaria, sino porque el gobierno nacional y el propio presidente Petro, prometió que respaldarían al candidato que tuviera más votos en la consulta.

Pero no fue así. El Consejo Superior eligió a José Ismael Peña Reyes, y algo pasó en la sesión de elección, aún inexplicable para la opinión pública, que llevó a que Múnera perdiera y algún voto del gobierno o de estudiantes y/ o de profesores “se hubieran volteado”, pese a que todos ellos habían dicho que votarían por él.

A raíz de la situación, Múnera, profesor de derecho de la universidad, desde hace más de tres décadas, y ampliamente conocido dentro de la comunidad estudiantil, emitió un comunicado en el que señala, entre otras cosas, que:

  • La elección del CSU ignoró la voluntad expresada en la consulta, con lo que opuso la institucionalidad de la Universidad Nacional al principio democrático que fundamenta la autonomía universitaria y la Constitución Política de Colombia.
  • Que lo anterior destruye la base de la legitimidad institucional y entorpece la construcción pacífica de un proyecto común en medio de la diversidad.
  • Que debe democratizarse la vida universitaria y su sistema de gobierno

Por lo anterior, dice, “desde la desobediencia civil pacífica, que empiezo a ejercer a partir de este momento, trabajaré por una constituyente universitaria que permita transformar las universidades públicas del país, e impedir que las oligarquías académicas sigan orientando el rumbo de la educación superior colombiana. Es el momento de organizar entre estudiantes, profesores y profesoras, egresados y egresadas, y trabajadores y trabajadoras espacios alternativos de decisión para resistir, con toda legitimidad, a la forma de gobierno impuesta”.

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