Lo que gana y pierde la internacionalización universitaria: Doris Hernández-Dukova – Junio/20

Análisis de Doris Hernández Dukova, directora de Relaciones Interinstitucionales e Internacionalización-ORII, de la Escuela Tecnológica Instituto Técnico Central.

Contexto

El Decreto 844 de 26 de mayo de 2020, expedido por el Ministerio de Salud y Protección Social, prorroga la emergencia sanitaria nacional hasta el 31 de agosto. Hasta la misma fecha se extienden las medidas de aislamiento preventivo para los mayores de 70 años y las medidas de respuesta sanitaria, declaradas en el Decreto 779 de 19 de mayo, entre esas, la creación de un comité asesor de carácter técnico e independiente, que oriente la toma de decisiones de políticas para enfrentar la pandemia.

Mientras las Instituciones de Educación Superior esperan las recomendaciones y conceptos técnico-científicos del mencionado comité, se siguen incrementando en el país el número de contagios y la ocupación de la capacidad hospitalaria instalada, que para el caso de Bogotá está a 44,6% según el reporte de la alcaldesa para la fecha de la expedición del Decreto 844.

Hace pocos días el presidente Duque en declaración conjunta con la Ministra de Educación, María Victoria Ángulo, presentaron el modelo de alternancia, como una alternativa para recuperar la presencialidad con responsabilidad. El modelo busca adaptar el sistema educativo, para recuperar la vida académica con mecanismos de protección de la salud y de la vida.

El confinamiento obligatorio ha puesto en evidencia algunas dificultades importantes para la educación, como lo han sido la inequidad, la brecha tecnológica y la calidad. En Educación Superior, 85% de las instituciones han logrado migrar las actividades académicas a plataformas digitales, abandonando forzosamente las actividades prácticas en algunas áreas de conocimiento. En tiempo récord se cumplió con la tarea de capacitar los docentes, que no estaban preparados para las nuevas tecnologías, para así garantizar la continuidad académica. Sin embargo, están quedando rezagadas las otras funciones sustantivas, investigación y proyección social, y la internacionalización como un proceso transversal, estratégico para el relacionamiento externo de la directivos, docentes y estudiantes.

Los gestores de internacionalización no estaban preparados para el freno en seco de la movilidad física. Aunque tradicionalmente la internacionalización se relaciona con los intercambios académicos, el alcance de la gestión de la internacionalización va mucho más allá de la firma de convenios y solicitudes de movilidad.

Lo que se consideró como una oportunidad de oro para la articulación entre la gestión internacional académica y administrativa, a 72 días desde el inicio del confinamiento, se ve todavía como una tarea a mediano plazo, pues la urgencia ha sido atender los estudiantes en proceso de movilidad, algunos aún atrapados en las universidades de destino, en países lejanos, y en condiciones complejas para el mantenimiento de la salud, el estado de ánimo y el rendimiento académico.

¿Será el año 2020 ganado o perdido para la Internacionalización de la Educación Superior?

Se gana, cuando se dispone de tiempo para asistir a una serie de capacitaciones virtuales, casi todos sin costo, que abren la mente a nuevas estrategias de internacionalización del currículo, fortaleciendo las actividades de internacionalización en casa, clases espejo, aulas invertidas, y demás interacciones interculturales.

Se gana, porque se fortalece el relacionamiento externo con pares académicos internacionales; instituciones, redes y asociaciones, que posibilitan vigorizar la calidad de las alianzas y la confianza en el trabajo colaborativo. Aflora la creatividad y la imaginación para proponer actividades conjuntas a través de las plataformas digitales, e implementarlas como una alternativa a la movilidad física. Se fortalece la confianza entre pares, que confluye con más facilidad en procesos académicos como titulaciones dobles o conjuntas.

Se gana, porque el uso de la tecnología posibilita el entendimiento y la realización práctica, a que con pocos recursos se puede hacer mucho para internacionalizar las asignaturas; suscita una motivación y entendimiento sobre la importancia de las competencias interculturales, y visibiliza vías para las interrelaciones virtuales.

Se gana, cuando se amplían los conocimientos sobre los esquemas de internacionalizar los centros educativos en otras latitudes, sus formas de relacionamiento con el sector productivo y la importancia del desarrollo de las competencias blandas para la inserción y los desempeños laborales.

Se gana, si se reflexiona sobre las propias prácticas de la gestión de la internacionalización y la administración de la información sobre las múltiples formas del relacionamiento externo institucional, sus impactos en la gestión académica y administrativa; la visibilidad nacional e internacional como factor de calidad, y los impactos de los resultados de investigación y proyectos sociales para la transformación del entorno local con una visión global.

Se pierde, porque no se logra el cumplimiento de los planes operativos y proyectos de internacionalización, con sus respectivos indicadores de movilidad de estudiantes, docentes e investigadores.

Se pierde, porque la interacción virtual no remplaza por completo la inmersión en un ambiente cultural diferente, con todas las implicaciones que eso conlleva. Entre esos, el desarrollo de la sensibilidad intercultural como elemento de la competencia cultural; el entendimiento in-situ de un contexto socio-económico, político y social diferente, y la oportunidad de vincularse a un sistema educativo extranjero, con reglas de enseñanza, aprendizaje y evaluación distinto a la institución y el país de origen.

Se escuchan opiniones de expertos en educación internacional, sobre los efectos del confinamiento y la reducida movilidad física para las economías locales, por los temas de manutención y sostenimiento de los estudiantes en el exterior. Para mi concepto, eso aplicaría a países desarrollados, como Canadá, Inglaterra o Australia, en donde los aportes de la educación internacional en el PIB rondan los 30%.

Para el caso de nuestro país, consolidar a Colombia como un destino académico de calidad, es una tarea importante, que se debe hacer con el liderazgo del Ministerio de Educación Nacional y el apoyo de otros gabinetes; y para lo cual se debería contar con la visión de las oficinas de relaciones internacionales de las instituciones de educación superior. No obstante, por esos días y por el tema de la emergencia sanitaria global, las prioridades del MEN han sido otras.

En relación con los presupuestos institucionales para la internacionalización, grosso modo se pueden indicar cuatro rubros: (a) vinculación a redes y asociaciones; (b) fortalecimiento de la oficina de relaciones internacionales, incluyendo inteligencia de negocios y desarrollo de capacidades; (c) publicaciones y visibilidad, y (d) apoyo a procesos de movilidad. De esas, la más afectada por la emergencia sanitaria global es la última, pero ¿cuántas instituciones de educación superior en Colombia dedican más de 1% de su presupuesto operativo anual a la movilización física? Realmente pocas.

Las demás actividades de la gestión de internacionalización, visibilidad, relacionamiento y desarrollo de capacidades, siguen siendo las mismas. Por tanto, afirmar que el confinamiento y la reducción de movilidad física llevará a desaparecer las oficinas de relaciones internacionales, carece de argumentos. La tarea urgente es reconfigurar la relación con las unidades académicas, para canalizar los esfuerzos en internacionalización del currículo y mantener la calidad de las relaciones con el entorno.

Conclusiones

Afirmar si el año 2020 es ganado o perdido para la internacionalización, depende de la maduración del proceso en cada una de las instituciones la educación superior y de sus apuestas a mediano y largo plazo. No es una respuesta inmediata por la urgencia del confinamiento. Por esos meses, se pierde en números de estudiantes y docentes movilizados, pero se gana en el desarrollo de capacidades instituciones, en la calidad de las alianzas y en la ampliación del portafolio de servicios académico-administrativos en función de la internacionalización del currículo.

 85 

Compartir en redes