Lo que los estudiantes quieren de la educación superior: Andrés Núñez – julio/19

Andrés Núñez Alvarez es un consagrado analista de cómo la tecnología impacta positivamente la educación. En su página de Linkedin analiza estos hechos.

Aunque parezca increíble, en las universidades y en las empresas estamos todavía bajo un enfoque de educación tradicional en donde se espera que los estudiantes memoricen totalmente lo que se les enseña. El docente o facilitador es el que define el camino del aprendizaje y  marca el ritmo, y los estudiantes reciben el contenido de forma unilateral.

¿Sigue usted impartiendo o recibiendo conocimientos de esta manera?

Es posible, ya que este modelo de aprendizaje se ha venido sistematizando desde las ideas pedagógicas de Juan Amós Comenio, en su Didáctica Magna de 1.633 (EcuRED, 2014).

Sin embargo, esta no es la forma en que los estudiantes esperan aprender en el 2019. Hoy en día contamos con nuevos escenarios, así como enfoques de enseñanza, aprendizaje y evaluación que aprovechan la web 3.0 y herramientas en la nube.

¿Está la educación tradicional respondiendo a las demandas de nuevos perfiles y roles profesionales?

¿Se están ofreciendo las opciones de actualización profesional que permitan adquirir las competencias que demanda la transformación digital?

¿Cómo responde la educación tradicional a estas exigencias?

Ante estas preguntas, cabe reflexionar acerca del por qué seguir utilizando el mismo modelo, si actualmente los estudiantes tienen otras expectativas.

A continuación, analizaré las principales expectativas de los estudiantes ante la forma de aprender y algunas opciones para un acceso más adecuado a contenidos educativos y una formación bajo enfoques actualizados.

¿Qué le demandan los estudiantes actuales a la educación tradicional?

Los estudiantes modernos no se conforman con asistir a espacios donde son solo actores receptivos de contenido.

Estos prefieren ser más activos e interactuar mediante dispositivos electrónicos con sus compañeros y docentes. Son curiosos, consultan información variada, multimedia e hipervinculada. Frecuentemente consultan contenidos adicionales que les permiten ampliar o complementar lo visto en clase.

Específicamente, los estudiantes actuales demandan:

Nuevos enfoques educativos que saquen provecho de las TIC

Aprendizaje basado en problemas o en proyectos, aprendizaje basado en la web, conectivismo, aula invertida (Flipped Classroom), simulación, gamificación (Game Based Learning), entre otras. Enfoques orientados hacia la educación 3.0, donde las TIC son una plataforma que amplía las posibilidades de acceso y alcance.

Aprendizaje colaborativo y aprendizaje social

En su vida cotidiana los estudiantes participan activamente en comunidades en línea, y esperan poder hacerlo de la misma forma durante su proceso de aprendizaje.

Con tecnologías que nos facilitan una comunicación continua, el aprendizaje colaborativo y el aprendizaje social permiten desarrollar en los estudiantes competencias valiosas, combinar habilidades para investigar y utilizar creativamente el conocimiento.

El aprendizaje se torna en una experiencia enriquecida por la comunicación, facilitando los vínculos y creando redes educativas.

Experiencias de aprendizaje sin limitaciones de tiempo o espacio

La UNESCO establece entre los enfoques estratégicos sobre las TIC en educación la importancia de que las “tecnologías faciliten la ubicuidad de las experiencias educativas mediante plataformas disponibles y accesibles desde distintos dispositivos, lugares y momentos” (UNESCO, 2014, p. 38).

La educación restringida a espacios físicos es una desventaja para las oportunidades actuales de movilidad, teletrabajo y aprendizaje ubicuo. El aprendizaje en línea, las universidades digitales y el aprendizaje situado en entornos laborales se constituyen en opciones más convenientes y atractivas para los estudiantes en el contexto actual.

Adaptación y personalización del aprendizaje – los estudiantes quieren tomar más control del aprendizaje y ser más autodirigidos

Durante mucho tiempo, nuestro sistema educativo ha sido un modelo único para todos: el mismo contenido para todos los estudiantes al mismo tiempo y al mismo ritmo. Es hora de que el modelo tradicional se transforme.

Así como vemos los programas que queremos en Netflix y la música que más nos gusta en Spotify, los estudian modernos esperan poder hacer lo mismo con el contenido de aprendizaje. Ellos quieren estar en el asiento del conductor, integrando activamente sus necesidades, fortalezas e intereses y crear su propia ruta de aprendizaje.

Recursos visuales, contenidos seleccionados, actualizados, sintetizados = Curación de contenidos

Se trate de educación en línea, aprendizaje mixto o B-Learning, cursos masivos de acceso abierto (MOOC y NOOC) o certificaciones especializadas, entre otras modalidades educativas mediadas por TIC, hay un aspecto fundamental: el contenido.

El crecimiento de los contenidos en la web es astronómico, y los estudiantes están bombardeados de información en múltiples formatos todos los días.

Por esto, los estudiantes se vuelven cada vez más exigentes acerca de dónde obtienen su aprendizaje. Entre el mar de contenidos, desean obtener solamennte información de alta calidad que sea útil, relevante e interesante.

Así, la curación de contenidos se convierte en una herramienta necesaria para asegurarnos de que los alumnos tengan acceso al contenido justo en el momento preciso.

Sea realizada por docentes o por content curators, la curación de contenidos aporta valor al centrarse en la selección, síntesis y difusión de información valiosa para el proceso formativo.

(Slattery, 1995), (Schleider, 2014), (UNESCO, 2014), (Universia, 2017)

Principales características que la educación tradicional y otros modelos deben considerar:

Se trate de un modelo presencial, virtual o mixto, la educación ya no se circunscribe a espacios físicos. Debe adaptarse y aprovechar la transformación digital para dar respuesta a las demandas actuales con nuevos modelos de universidades digitales y omnipresentes.

Al diseñar programas de aprendizaje, debemos considerar las siguientes características clave:

  • Permitir al estudiante flexibilidad en el diseño de su aprendizaje.
  • Programas cortos, de calidad y con acreditaciones rápidas.
  • Oportunidades de estudio innovadoras, enfocadas en nuevas profesiones.
  • Potenciar el desarrollo de nuevas competencias digitales.

Ciertamente, la educación tradicional enfrenta muchos retos en la actualidad, los estudiantes son más participativos y quieren tomar decisiones sobre su proceso formativo. El acceso a la información se facilita y la cantidad de contenidos disponibles crece exponencialmente. Por ello, las nuevas modalidades educativas basadas en la web y en la curación de contenidos para acceder a una información más selecta son aspectos clave.

La ubicación geográfica y el tiempo no representan barreras para la comunicación, ya que las TIC ofrecen muchas oportunidades y respuestas a las demandas educativas y laborales actuales.

Referencias:

Schleicher, Andreas. (2014). Educación del Siglo XXI para el aprovechamiento académico y el desarrollo económico. Incluido en: Cómo transformar la educación para la nueva generación. Guía práctica de la enseñanza-aprendizaje con tecnología. Intel Education. 120 p.

Slattery, Patrick. (1995). A Postmodern of Vision Time and Learning. A Response to the Nacional Education Commission Report Prisoners of Time. Harvard Educational Review Volume 65, Number 4.

UNESCO. (2014). Enfoques Estratégicos sobre las TIC en Educación en América Latina y el Caribe. Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura y Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/UNESCO Santiago). 59 p. Recuperado de: https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000223251  

Universia España. (2017). ¿Cómo es el estudiante contemporáneo? Recuperado de: https://noticias.universia.es/educacion/noticia/2017/03/10/1150373/como-estudiante-contemporaneo.html