El Observatorio de la Universidad Colombiana




“Matrícula cero” acentúa inequidad generacional: Daniel Mera – mayo/21

Daniel Mera Villamizar, columnista de El Espectador, y coordinador del empalme de los gobiernos Santos y Duque, en educación superior, señala que los jóvenes que ni estudian ni trabajan y los estudiantes vulnerables de las IES privadas, por fuera del foco del anuncio gubernamental.

Es doblemente curioso: i) los bloqueos del paro son sostenidos, en lo que llaman “primera línea” que se enfrenta violentamente con la policía, por una presumible mayoría de ninis (que no logran estudiar ni trabajar), pero el Gobierno anuncia más subsidios para jóvenes que ya están estudiando y además difunde una foto de diálogo social del presidente con un estudiante que bien podría ser su hijo. Como si no hubieran notado que los de las “barricadas” no se parecen al presidente.

Y ii) el Comité Nacional del Paro y el Gobierno están decididamente de acuerdo en la matrícula cero (que la fracción del costo de la matrícula en IES públicas que asumían los hogares también la pague el Estado), en una extraña economía política: se trata de “una victoria de la lucha estudiantil que demuestra que plata sí hay, pero no voluntad política del Gobierno (que ha sido tramposo)”, según la asociación de representantes estudiantiles, Acrees. Y el paro sigue.

Lea: Los impactos estructurales del buen avance en gratuidad para estratos 1 a 3

El Centro Democrático, los verdes, Fajardo y Petro también están de acuerdo en la matrícula cero. Detrás de ese llamativo consenso también hay confusión ideológica, pereza programática y pusilanimidad política disfrazada de oportunismo, con un ganador: el más populista, que hizo la promesa primero y “mejor” (más generosa). Si el presidente Duque emulara a Macron, como llegó a sugerir, habría impulsado otra cosa.

El presidente francés centró la reforma educativa en la primaria y el bachillerato. Biden, que será referente en la campaña de 2022, hace poco presentó su tercer paquete fiscal y social, que incluye gratuidad en preescolar (niños de 3 y 4 años) y en los colegios universitarios de dos años (community colleges), y subvención de parte del costo de las guarderías infantiles para familias de ingresos bajos y medios. La razón por la que no se enfocaron solamente en educación superior puede llamarse “equidad intergeneracional”.

En “Tributaria: prioridad educativa mal puesta” (abril 19/2021), argumenté que “no cumplimos bien con la educación obligatoria (de 5 a 15 años de edad) y vamos a privilegiar el gasto en la no obligatoria”. Y en “Tributaria, déficit fiscal y financiación de la educación básica y media” (abril 26/2021), recordé que “desde el 2017, la plata del Sistema General de Participaciones para educación no alcanza, pero de eso no nos ocupamos”. Ahora debo mostrar que la matrícula cero, como está planteada, aumenta la inequidad intrageneracional.

Por un sesgo ideológico que no debería tener este Gobierno, no se valora bien a la hora de las soluciones que la matrícula de pregrado es atendida en un 48% por instituciones privadas (más de un millón de estudiantes). Y de estos, cerca del 39% paga su matrícula con créditos del Icetex, cuyos usuarios son 92% de estratos 1, 2 y 3. A ese 39% hay que sumarle los hogares que prefieren hacer grandes esfuerzos y no endeudarse con Icetex.

Adicionalmente, del medio millón largo de estudiantes de educación para el trabajo y el desarrollo humano, el 94% están en instituciones privadas y cerca del 70% son de estratos 1, 2 y 3. En suma, hay más estudiantes vulnerables en el conjunto de las instituciones privadas que en el de las estatales, que seleccionan a los bachilleres que mejor sobrevivieron a la educación básica y media.

Así, una desigualdad enorme en una misma generación está en que los bachilleres vulnerables que alcanzan cierto umbral de competencias académicas van a IES públicas donde pagan una matrícula de bajo costo comparada con la que pagan los que tienen que ir a IES privadas.

El Fondo Solidario para la Educación (Decreto 662 de 2020) mantiene esa desigualdad, naturalmente (incluso en pandemia): para los usuarios de Icetex, periodos de gracia y ampliación de plazos, y para los estudiantes de IES públicas, “auxilio económico para la matrícula” no reembolsable. Por si hubiera duda del sesgo, “línea de crédito educativo para el pago de matrículas (…) en programas de educación para el trabajo y el desarrollo humano”.

Es clara la inequidad con la que el Estado y la sociedad están tratando a los estudiantes vulnerables de IES privadas, pero la solución responsable no es la que se desprende de matrícula cero: condonar los créditos del Icetex.

Parte esencial de la solución responsable es pasarlos a todos a un esquema de “riesgo compartido” donde devuelvan a la sociedad una fracción de los rendimientos privados de la educación superior, sin deudas, y si estos rendimientos fueren negativos, como está pasando en muchos casos, no devuelven nada. Pero, pues, todavía no estamos preparados para esa conversación.

La inequidad de la matrícula cero actual con los ninis es más evidente: concentrar la inversión educativa en los incluidos en el sistema y olvidar que para el empleo y el rescate de los excluidos se necesita invertir en educación de ellos. Y no simplemente en más educación posmedia como la que tenemos, sino en la línea de los “community colleges”, yendo más allá con el Marco Nacional de Cualificaciones en la relación con las industrias y sacando de la zona de confort al Sena. Es un poco más difícil hacer algo estructural por los excluidos que darles gusto a los incluidos.

Alrededor de tres millones de jóvenes tiene el contingente de los ninis, según el Dane, y cada año el sistema escolar lo aumenta. Pero las dos peticiones educativas del pliego de emergencia del Comité del Paro son matrícula cero y no a la alternancia educativa. Así estamos.

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