Mineducación, de espaldas a crisis del sector por Covid -19: Yaneth Vélez – mayo/20

Fuerte crítica a la inacción del Ministerio cuando más lo necesitan las IES, por parte de la abogada experta en Educación Superior, Gloria Yaneth Vélez Pérez.

Colombia atraviesa por una emergencia sanitaria declarada por el Ministerio de Salud mediante la Resolución 385 del 12 de marzo del 2020, decisión que se funda en la declaratoria de la pandemia con motivo del COVID-19 que declaró la Organización Mundial de la Salud.

Los efectos de la emergencia sanitaria alcanzaron de forma inmediata a las Instituciones Educativas, públicas y privadas, y de todos los niveles y grados de la educación.  Esos efectos se concretaron en que el Ministerio de Educación Nacional que ya acumula una cadena de circulares, tomó decisiones que llevaron a que las comunidades académicas se quedaran en sus casas y habilitaran el desarrollo remoto de las clases para procurar mantener el statu quo, decisión aceptada, tímidamente discutida y como sea implementada.

Estas decisiones del Ministerio de Educación Nacional alcanzaron, como era obvio, a las Instituciones de Educación Superior, públicas, privadas y de economía solidaria, ellas de forma inmediata cerraron sus sedes físicas, fueron despachando para las casas primero a los estudiantes, luego a los docentes y posteriormente y con ocasión del confinamiento obligatorio a todo el personal administrativo.

El Ministerio con otra circular, en exceso insuficiente jurídicamente a mi juicio, indicó que las Instituciones de Educación Superior podían habilitar el teletrabajo, la virtualidad, el desarrollo remoto de las clases, pero eso sí, les advirtió, aclaro con otras palabras, que cuidado con creer que ya tenían modalidad virtual, aunque todo lo que inviertan en plataformas tecnológicas y modos de usarlas se parezca a lo que se ha entendido por virtualidad.

Con las circulares que el Ministerio ha expedido, muchos pueden pensar que esta cartera ha asumido el rol que le corresponde como líder del sector, no obstante, ello no es así, porque si bien ha obrado para dar orientaciones (órdenes) sobre cómo manejar la crisis y ha sugerido una suerte de autorizaciones que parecen válidas para que las Instituciones de Educación Superior se sientan habilitadas para tomar decisiones sobre su operación administrativa y académica, lo cierto es que ellas, más allá de la inclusión en el plan padrino, no han recibido del Ministerio apoyo alguno para mitigar la afectación financiera que inició desde que se dio el cierre obligatorio de sus sedes en el mes de marzo, ese lucro cesante aún no ha sido del interés del Ministerio de Educación Nacional y tampoco se ve con claridad que le interese con la seriedad y rigor que se requiere, la mitigación del riesgo de deserción y de disminución de matrículas que se viene pronosticando.

Y es que el Ministerio de Educación Nacional no ha promovido un solo decreto para suspender términos y las normas de inspección y vigilancia, ni para modificar disposiciones jurídicas que regulan y reglamentan la calidad.  Esta normativa permanece intacta y vigente en el ordenamiento jurídico porque, aunque hay una cadena de circulares que si mencionan esas suspensiones, ellas no son fuente formal del derecho como para modificar o suspender los efectos de una Ley de la República y menos de leyes especiales como las que regulan la educación superior.  Así entonces, se opera en la penumbra de estar obrando bien con base en las circulares, pero de estar obrando mal porque lo que la normativa indica es otra cosa.

Información de referencia: Por pandemia, efectos del Decreto 1330 deben ser suspendidos: Yaneth Vélez – marzo/20

De otro lado, el Ministerio tampoco se ha dado a la tarea de liderar una normativa con vocación de permanencia que le inyecte recursos a las IES para garantizarles su supervivencia y sostenibilidad al compensarles las pérdidas sufridas y las que se proyecta que van a tener. El Ministerio con la actitud del ciego, sordo y mudo, asiste a la quiebra del sector educativo que puede implicar el compromiso de la responsabilidad del Estado que a sabiendas de lo que ocurre, no convoca para crear soluciones conjuntas y tampoco las propone y lidera con la oportunidad debida.

Así entonces, las IES tienen dos causas de la crisis:  la primera es la ocasionada por la emergencia sanitaria que las llevó al cierre de sus sedes y unidades de ingresos, así como a lidiar con la mala prensa según la cual, por haber cambiado la forma de operación de presencial a virtual o remota, ya no es la misma calidad y por lo tanto ello debe ser más barato, sumándosele la presión de disminuir el valor de las matrículas y, la segunda causa, es el silencio consciente del Ministerio de Educación Nacional y que ha cumplido dos meses,  en relación con no emitir una sola medida que le ayude a las Instituciones a equilibrar la situación financiera que se ha visto afectada negativamente por el cierre de las sedes, la suspensión de la ejecución de convenios y de proyectos de inversión, desarrollo e investigación, así como de otras unidades de ingresos tales como y por citar algunos ejemplos: ciertas actividades de extensión, parqueaderos, cafeterías, restaurantes, papelerías, librerías, fotocopiadoras, tiendas universitarias, en fin, que en todo caso, le suman a sus ingresos y a los excedentes que se reinvierten en su objeto social.

El Ministerio de Educación Nacional está dejando la responsabilidad en cabeza de las IES, llevándolas a feriar el servicio educativo como si se tratará de un producto de aquellos que por estar en cosecha puede ser ofertado con el más bajo precio para mantener activa la demanda o de aquellos descontinuados que se tienen que poner al precio más bajo para poderlos rotar.  Hoy encontramos IES considerando disminuciones hasta del 30% en el valor de la matrícula para poder atraer nuevos estudiantes, sin embargo, ello terminará representando una competencia poco sana porque afectará a otras que no están en la capacidad de resistir ese porcentaje y que terminarán perdiendo, bien porque lo acojan y también porque no lo hagan.

Desconozco los motivos por los cuales los gremios universitarios o las comunidades de las IES, no están gestionando jurídicamente que todo el sector educativo reciba del Ministerio de Educación Nacional, no meras orientaciones y recomendaciones a través de circulares, o solamente promesas sobre eventuales apoyos, sino que obtenga una cobertura real de legalidad en la crisis, una protección de sus activos y de su patrimonio, la garantía de la liquidez que le dan las matrículas, los alivios en los empréstitos y el apoyo para pago de nóminas a sus comunidades, pero también los subsidios a los estudiantes para que no aumenten las estadísticas de la deserción, y a los nuevos para que no claudiquen en su anhelo de continuar con su formación en la educación superior.  Y, no menos importante, que el Ministerio respalde públicamente a las Instituciones que desarrollan de forma remota las clases, porque lo que las IES necesitan en la crisis es un espaldarazo y no que se les dé la espalda.

 

Por lo anterior, mi invitación es a que las comunidades que hacen parte de las IES le reclamen al Ministerio de Educación Nacional acciones claras, concretas, reales y prontas, que beneficien al sector educativo en general y de manera permanente.

 

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