El Observatorio de la Universidad Colombiana




Ministra Angulo se raja por gestión de convalidaciones: Marco Gutiérrez – Feb/21

Para el abogado y exfuncionario público en muy diversos cargos, Marco Tulio Gutiérrez Morad, en Revista Semana, critica duramente la gestión de Mineducación en estos temas,e n el artículo denominado “El mundo al revés, vesión 2.0”.

La recurrente pesadilla de los trámites administrativos en Colombia raya con lo insólito y lo descabellado, según un reciente estudio del Banco Interamericano de Desarrollo, Colombia es el tercer país de la región con los mayores tiempos de espera para la ejecución de trámites ante entidades públicas, si bien, nuestro país a diferencia de otros países de la región que son más eficientes como Chile y Uruguay, ha logrado una ambiciosa implementación digital de las gestiones ciudadanas, pese a la apuesta tecnológica, los trámites en Colombia son un verdadero dolor de cabeza, una solicitud de desblindaje ante la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada es un desafío titánico de varios meses, ni que hablar de cualquier trámite con una EPS, de hecho, hemos visto en medio del drama de la pandemia usuarios que solicitan una prueba cuyo resultado llega cuando la persona ya está interna en cuidados intensivos, al mejor estilo de la obra de Gabo, hay ciudadanos que llevan esperando el trámite de su pensión años, y para colmo de males, los trámites ante la administración de justicia para que surtan resultados, los litigantes con frecuencia deben acudir al amparo constitucional, es decir, la acción de tutela, como una especie de incidente judicial, a fin de lograr que los jueces y funcionarios respeten los términos previstos en el Código General del Proceso.

Sin embargo, hay un trámite que colinda con la negligencia y la falta absoluta a los deberes de la administración pública, se trata de la homologación de títulos profesionales obtenidos en el exterior ante el Ministerio de Educación, trámite al cual hemos dedicado varias veces nuestra atención en este espacio de opinión, sin embargo, pese a los reiterados llamados y ante varios titulares de prensa la solución no aparece por ningún lado, seguramente terminaremos vacunando a toda la población de Colombia antes que un asunto de vital trascendencia como es el de convalidar los títulos profesionales de miles de personas sea resuelto.

Desafortunadamente la gestión en cabeza de la ministra de Educación, en este aspecto ha sido desastrosa, una rajada con 0, tal y como se decía en las épocas universitarias, una total miopía la del despacho ministerial para solucionar un elemental problema, que como ya lo hemos dicho en esta columna, incluso países tan exigentes y rígidos como Estados Unidos tienen fórmulas dinámicas y eficaces a la hora de convalidar títulos universitarios, es claro que el Ministerio en su calidad de formulador de políticas públicas en materia de educación, tenga la imperativa obligación de velar por la excelencia académica de todos los profesionales del país, y que a toda costa evite que situaciones que acontecieron en el pasado se repitan, sin embargo, es cuestión de sentido común y de lógica, un compatriota que ha invertido su tiempo, sus ganas y su juventud a costa de un elevadísimo sacrificio económico, cuyo deseo es incorporarse profesionalmente en Colombia con su experticia y aptitudes, no se le pueden cerrar las puertas con un trámite vetusto, burocrático y plagado de arbitrariedades, pues como bien lo conocemos, hemos visto solicitudes de personas que estudiaron juntas y que al momento de realizar el trámite, el de menor promedio y más bajo puntaje académico obtuvo la convalidación, mientras que el otro, con puntajes casi perfectos fue insólitamente rechazado.

Un joven médico que estudió y aprobó satisfactoriamente sus estudios en el país, salió a realizar la especialización de sus sueños, en la que por el rigor académico tuvo que realizar en primera instancia 2 años de medicina general, para luego enfrentar 6 años en uno de los programas más exigentes del mundo en medicina estética, léase bien, 6 años más, este ciudadano regresó a Colombia con el firme propósito de trabajar en su país, presentó su solicitud de convalidación, fue rechazado, siguió incoando las respectivas vías legales dando la lucha para obtener la convalidación en Colombia, sin embargo, después de diferentes fallos, la frustración de ejercer su función de cirujano en el país quedó sentenciada por una decisión judicial, una providencia emitida por un abogado, por una persona que no tiene nada que ver con reconstrucción facial, una total arbitrariedad, Colombia perdió la posibilidad de contar con uno de los mejores profesionales en ese ramo, sin embargo, este galeno, después de sortear la tristeza de este episodio advirtió que sería mejor tratado en Alemania donde hoy labora con plena satisfacción, donde sólo bastó una llamada telefónica para dar fe de sus inmejorables condiciones profesionales y académicas.

En otro caso, que pareciere sacado del “mundo al revés”, el mejor médico neurocirujano del mundo tampoco pudo validar sus títulos por cuenta de la burocracia que comanda la joven ministra, el doctor Sergio Torres Bayona, quien obtuvo tan importante reconocimiento gracias a su investigación de nuevos genes en un tumor cerebral denominado “glioblastoma multiforme”, el más invasivo de los tumores cerebrales, no pudo lograr que en su país le convalidaran sus títulos adquiridos en España, esto en la medida que algún funcionario se empeñó todos los meses en solicitarle más y más documentos que nada tenían que ver con las exigencias legales previstas en los procedimientos de convalidación establecidos por el ministerio.

Conocemos más de un millar de casos de médicos que están en la espera de recibir la convalidación del ministerio para ejercer como profesionales de la salud, sin embargo, salta a la vista el último episodio registrado por la prensa, el del médico Bryan de Alba quien se encadenó a las rejas del Ministerio de Salud, con unas cartulinas en donde explica el calvario que inició desde mayo de 2017 y que a la fecha sigue sin ser resuelto, pese a que el procedimiento del trámite homologatorio, tiene un término de 60 días.

Esta es la cruda postal del drama de un profesional al que le niegan la condición de su título por cualquier torpe interpretación del inciso o del artículo de la norma inventada para simplemente fastidiar a quien quiere ejercer su profesión en Colombia, urge difundir este mensaje de frustración y de desesperación al señor presidente de Colombia, para que se entere de primera mano sobre el torpe e insensible actuar de su ministra.

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