Agosto 12/24 Tras dos años del gobierno Petro no se ha entregado una sola nueva IES pública, y Daniel Rojas Medellín habla del “compromiso de dejar financiadas, en construcción y entregadas por parte de este gobierno, las 100 sedes universitarias con las que nos comprometimos”.
Así lo señaló en una respuesta, en redes sociales, a un análisis de La Silla Vacía que decía que el ministro “reconoció que están reevaluando la construcción desde cero de las nuevas universidades porque tienen menos tiempo y menos plata por el recorte al presupuesto del 2025”.
Rojas Medellín, quien apenas ha expresado algunas ideas sobre su cartera en la red social X, pues no ha presentado al público y al sector una propuesta formal de su plan de trabajo en el Ministerio de Educación, hace referencia a 100 sedes universitarias, aunque las anunciadas individualmente por este gobierno escasamente llegan a 20, pese a que, efectivamente, el propio presidente Petro prometió, en abril de 2023, que construiría 100 sedes universitarias.
En el actual Plan Nacional de Desarrollo se contempla, a 2026, construir o mejorar 31 universidades, 16 multicampus o complejos educativo de educación superior pública, 10 nuevas sedes del SENA, e impulsar 3 nuevos programas territoriales.
La promesa de las 100 sedes tiene una gran similitud con la realizada por el ahora saliente presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quien prometió, al inicio de su sexenio, 100 nuevas universidades públicas, llamadas “Universidades para el Bienestar Benito Juárez García”.
¿De dónde saldrán las 100?
Es posible que el Ministerio comience a adicionar en la lista todas las nuevas seccionales y construcciones que vienen adelantando las IES públicas, así como los espacios que eran del narcotráfico y el crimen y que Estado, a través de la SAE (que presidió Rojas Medellín hasta el mes pasado), les entregó en comodato.
¿Se necesitan las 100 sedes?
Esta es una pregunta que surge en el sector. Si bien Colombia debe potenciar la cobertura, es importante analizar la relación costo – beneficio de realizar millonarias inversiones en regiones con mínima población estudiantil, o en donde las ya existentes universidades públicas, e incluso las privadas, o donde la educación virtual puede llegar.
Además, porque el crecimiento proyectado no está consultando la realidad de la oferta y demanda, la tendencia demográfica y no va en consonancia con el muy lento crecimiento de la cobertura en educación superior.
Además del deseo del ministro, es muy posible que el nivel de crecimiento presupuestal que viene dándose en los últimos años para la educación superior sufra una contracción por la crisis fiscal de un país que se debate entre recortar el presupuesto en 2025, impulsar una nueva reforma tributaria y reorientar gasto, y el panorama fiscal no asegura que el actual gobierno quiera dejar las bases de toda una infraestructura educativa para que potencia y aproveche políticamente el siguiente.
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