Monopolios tecnológicos estilo Uber son una amenaza para la Universidad: Gaviria

Monopolios tecnológicos estilo Uber son una amenaza para la Universidad: Gaviria

Mayo 26/20 El rector de Los Andes, Alejandro Gaviria, dice que tras la pandemia, la virtualidad se consolidará en los posgrados, y admite que grandes plataformas tecnológicas impactarán el sistema.

En entrevista con María Isabel Rueda, en El Tiempo, el exministro de Salud habló de su mirada de lo que está pasando y señaló que si bien darán descuentos, no tiene sentido que un estudiante pida que le devuelvan la mitad de la matrícula.

Los siguientes son los principales apartes de la entrevista, en lo relacionado con el sector:

Pregunta María Isabel Rueda (MIR): – La educación virtual ha resultado la salvación de las universidades en era de pandemia. Pero ¿podría suceder al contrario? ¿Que termine acabando con las universidades tal y como las conocemos?

Alejandro Gaviria (AG): Creo que la virtualidad llegó para quedarse, pero no creo que vaya a sustituir plenamente las clases presenciales. Es importante hacer una distinción entre posgrado y pregrado. En posgrado, desde la perspectiva de una universidad como Los Andes, la virtualidad, en mi opinión, va a ser dominante. Surgirá como una competencia global, tendremos que competir con universidades de todo el mundo. Creo que firmemente integrado a que la experiencia universitaria necesita presencialidad. Es lo que nos están demandando los estudiantes. Las interacciones por fuera del aula, las conversaciones con los compañeros, el trabajo práctico, el desarrollo del pensamiento crítico en el contexto global, todo esto necesita presencialidad.

MIR: Por todas esas razones, varios estudiantes han acudido a las universidades a exigir que les devuelvan parte de las matrículas, porque no les dieron este semestre lo que ellos compraron. ¿Cree que es justo ese reclamo?

AG: Entiendo las razones de ese reclamo, pero fue un paso que tuvimos que dar obligatoriamente. Nuestros costos no han disminuido, y como todas las universidades, hemos tratado de congelar gastos no esenciales. En la Universidad de los Andes vamos a desahorrar 10 % del Fondo Financiero, para entregarles a los estudiantes alivios. Haremos una rebaja del 10 % de la matrícula para todos los que lo necesiten. La idea es que ningún estudiante deje de estudiar por razones financieras, pero si los estudiantes exigen que devolvamos el 50 % de la matrícula, eso no tiene sentido.

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MIR: ¿La Universidad de los Andes ha despedido a un solo maestro por no estar enseñando presencialmente?

AG: No solamente no ha despedido a nadie, con una nómina de más de 800 profesores de tiempo completo, sino que tomó la decisión, hace aproximadamente dos meses, de mover todos sus contratos a término indefinido, para proteger a la comunidad.

MIR: El salón físico de clases no se va a acabar. Pero ¿se podría pensar hacia el futuro que el pregrado se haga ahí y el posgrado, virtualmente?

AG: Creo que eso es lo que va a pasar. En posgrado nos moveremos más en educación virtual, pero en pregrado la presencialidad es importante. No creo que el campus universitario vaya a desaparecer. Lo mejor que tienen las universidades es una conversación permanente, por ejemplo, sobre cómo transformar la sociedad. Y eso necesita un diálogo uno a uno, con interacciones repetidas, en un espacio físico común. No creo que la virtualidad vaya a sustituir plenamente la vida universitaria.

MIR: Hay quienes expresan el temor de que, como pasó con los Uber, los Netflix, los Rappi, los Amazon, un día de estos aparezca un semimonopolio de esos, con una cantidad masiva de estudiantes y con economías de escala, que permita enseñar carreras completas, con profesores premios Nobel, por internet, a costos muy moderados. ¿Eso es ficción?

AG: Es una amenaza real. Existen compañías como esas, incluso hay una que se llama Coursera; nosotros ya estamos trabajando con ella. Los Andes va a tener las dos primeras maestrías virtuales en español, en todo el mundo, sobre Ingeniería de Software con esta compañía. Van a impactar la educación superior, pero decir que la van a sustituir plenamente sería exagerar.

MIR: Muchos estudiantes ya se preguntan: ¿por qué seguir amarrados con una universidad colombiana, por prestigiosa que sea, cuando pueden graduarse virtualmente en las mejores del mundo, como Harvard, Oxford, Cambridge, etc.? Hoy prácticamente cualquier persona, desde cualquier parte del mundo, en cualquier idioma, puede estudiar lo que quiera…

AG: Creo que ninguna universidad en este momento en los Estados Unidos, en español, brinda la calidad de la educación de las mejores universidades de Colombia. Seguimos siendo los mejores en enseñar materias de ingeniería, de economía, de administración, de antropología, de filosofía. Y, en todo caso, yo vuelvo e insisto en esto: el mundo está globalizado, pero lo que nos está enseñando la pandemia es la necesidad de tener políticas y pensamiento que miren las especificidades de nuestra realidad.

MIR: Entonces, ¿usted no está nervioso con ‘el día después’ de las universidades?

AG: Sé que las condiciones no van a ser fáciles. Pero las mejores universidades de Colombia van a sobrevivir. Tendremos que conectarnos más con el mundo, entender mejor lo que está pensando la gente. Entender lo que quieren los jóvenes, sus ansiedades sobre el futuro, incluso sobre el rechazo de muchos jóvenes, que son las partes más problemáticas e injustas del modelo económico. En materia de investigación tenemos que conectar más con el país, salir del diálogo encerrado entre especialistas, entrar si se quiere en la refriega democrática.

MIR: ¿Es decir que la ciencia tiene que estar en el debate público?

AG: Sí. Y es uno de los aspectos más interesantes que ha mostrado la pandemia. El investigador, el científico, tiene que ser al mismo tiempo un divulgador. Hay unas cosas que tenemos que cambiar ese ‘día después’. Si queremos que nos sigan tomando en serio, tenemos que transformarnos a nosotros mismos, no solamente dar cátedra de cómo transformar la sociedad. Soy optimista sobre el futuro de la universidad y del conocimiento.

MIR: ¿Es cierto, pues ha habido alarmas, de que en el segundo semestre académico va a ver mucha deserción a nivel de las universidades?

AG: Tenemos unas encuestas que arrojan un cálculo aproximado de que más o menos 20, 30 % de los estudiantes expresan inquietud de matricularse el próximo semestre.

MIR: Pero ¿por qué es esa inquietud?

AG: Esperan clases presenciales o semipresenciales. Dicen que si la universidad va a ser plenamente virtual, considerarían esperar un semestre para volver a la vida universitaria que tenían. Es, si se quiere, una añoranza. Y yo creo que eso hay que ponerlo en este contexto, porque la educación superior ya venía experimentando una crisis, ocasionada por factores demográficos, incluso por un bajón en la demanda, y también por un aumento histórico en las matrículas. Esa crisis, que venía de atrás, o sea, una caída en la demanda por la educación superior privada en este país, se junta ahora con la pandemia, y ha generado en todas las universidades una preocupación.

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