Nuevos rectores en la Nacional y Antioquia. Gane cualquiera, quedarán heridas institucionales

Marzo 18/24 Lo único claro en la designación de rector que harán los consejos superiores de las dos más grandes universidades públicas del país, es que el sistema de elección es frágil, más político que académico y divide en vez de unir a las comunidades.

Es una coincidencia que tanto la Universidad Nacional de Colombia como la Universidad de Antioquia designen casi que al mismo tiempo a sus rectores, pues son instituciones independientes, con procesos y tiempos propios. En la UDEA se elige por tres años, con la posibilidad de ser una rectoría reelegida de forma indefinida, mientras que en la UNAL también es de tres años pero con una única posibilidad de re-elección. Las elecciones se harán este martes 19 en Medellín y el jueves 21 de marzo en Bogotá.

Asimismo, varían en la forma como ponderan los resultados de la consulta estamentaria, el público consultado, el número de candidatos de la consulta que pasan a ser valorados por el Consejo Superior y los actores externos claves en la elección. En la UDEA todos los votos tienen el mismo peso, e incluyen en la consulta a administrativos y jubilados, mientras que en la Nacional sólo se consulta a estudiantes, docentes y egresados, teniendo mayor peso el voto de los docentes.

En la Nacional de Colombia se presentaron a consulta 10 aspirantes, de los que el Consejo Superior elegirá entre los cinco más votados, en tanto que en la de Antioquia también se presentaron 10, pero de estos sólo cinco, los de más votos, serán valorados por el máximo órgano colegiado.

Y pese a toda la bulla que puedan hacer los candidatos, el respaldo popular o no, la abstención y el voto en blanco, todo se limita a la fuerza de poderes y representaciones en los consejos superiores: 8 serán quienes votarán en ambos procesos y el nuevo rector será para el que tenga mínimo cinco. Es decir, no importan los discursos, los debates previos, las propuestas, las manifestaciones y cartas de respaldo y hasta el capital que hayan podido mover algunos candidatos (en la UdeA ha sido sorprendente la campaña política -plegables, música, publicidad en medios y redes). Ahora todo queda en manos de las negociaciones por los votos.     

Y ese es uno de los dos grandes debates – desafíos para el sistema de elección rectoral en las universidades públicas: La composición, representatividad y rol de agentes externos a la universidad.

En la Nacional de Colombia el proceso ha estado tranquilo con respecto a lo que pasa en la U. de Antioquia. La no re-elección de Dolly Montoya ayuda a evitar suspicacias en torno de un rector-candidato que aprovecha su poder, maquinaria, contratación, burocracia, medios institucionales y medios de comunicación, para impulsar su campaña. También, porque no hay candidatos políticamente radicales ni denuncias sustancias, como se ha querido mostrar en la UDEA. 

La gran incógnita está en si la ministra de Educación y las dos delegadas del presidente de la República (la última, una joven estudiante designada la semana pasada: Dayana Nataly Garzón Polanía) no solo votan en bloque sino también si logran convencer a otros consejeros (generalmente los representantes de profesores y estudiantes tienden a ser proclives a hacer oposición al gobierno, menos a los de izquierda) para inclinar la balanza a favor de su candidato. Aunque, según se conoció en medios en las últimas horas, Juan Camilo Hoyos, quien hace parte del Consejo Superior Universitario como suplente de la representante estudiante, Sara Jiménez, renunció a su cargo por las intimidaciones y diciendo que es necesario cuidarse. No fue el único, la propia Sara ha manifestado temores y presiones para votar por quien ganó la consulta. Múnera ganó la consulta, pero entre los candidatos también hay otros con valiosas hojas de vida y experiencia en la dirección universitaria. 

En la UDEA el río está más revuelto, pues en medio de un ambiente plagado de acusaciones y de múltiples intereses políticos y hasta empresariales, son varios los candidatos con opciones de ganar. Aunque John Jairo Arboleda Céspedes cuenta con la “maquinaria” y la cancha, el hecho de enfrentar a varios compañeros que hicieron parte de su equipo directivo (Elvia González, Luquegi Gil Neira y Ramón Javier Mesa) puede ser contraproducente y restar votos.

Lea: U. de Antioquia: Arboleda ganó consulta y aumenta posibilidades para su tercera designación

Se insiste que el Grupo Empresarial Antioqueño, a través del empresario Manuel Santiago Mejía -dueño del grupo Corbeta: Alkosto y motos AKT, entre otros, es quien ha influido las elecciones en esta Universidad, y que con su poder han controlado rectores, la agenda de la universidad y sus grandes negocios. Está detrás del voto del representante del sector productivo, Marcos Ossa Ramírez. Claramente, el candidato de los empresarios no será el mismo del gobierno. 

A diferencia de la Universidad Nacional, en la Universidad de Antioquia preside el Consejo Superior el uribista gobernador del Departamento, Andrés Julián Rendón, quien políticamente nada en la orilla contraria a la del presidente. Su delegado en el Superior y hombre de confianza en la educación regional es el exrector, Mauricio Alviar, quien no iría con la re-elección de Arboleda (quien lo derrotó en 2018) y sí con Natalia Gaviria. El Partido Político Centro Democrático tiene particular interés, se dice que a través del excongresista José Obdulio Gaviria quien también estaría detrás de la campaña de Natalia Gaviria. Las cuentas no le darían, aún para llegar a la mayoría, así como tampoco al rector Arboleda, quien ganó la consulta pero no derrocha apasionamiento de parte de sus seguidores. 

El gobierno no tiene tres votos, como en la Nacional, sino dos: Mineducación y un nuevo representante, y no es claro para quién irían. Aparentemente no para los candidatos cercanos al Uribismo. Y uno de los más cercanos a la ideología del presidente es la del exvocero del sindicato de profesores, John Mario Muñoz Lopera, hermano del polémico embajador en Nicaragua, John Fredy. A última hora el presidente cambió a Salomé Restrepo Valencia como su designada y puso a Wilmar de Jesús Mejía, quien curiosamente fue, hace 20 años, el último vocero de los estudiantes en este cuerpo colegiado, antes de que fuera acusado de “vender” el movimiento estudiantil.

Al parecer, será difícil que haya rector en la primera votación del Consejo Superior, lo que podrá destrabar algunos compromisos políticos de parte de algunos consejeros. Dichos compromisos pueden entenderse, también, como dádivas a cambio del voto (contratos cruzados, conocidos en nómina, beneficios adicionales…) 

El segundo gran asunto de todos estos procesos tiene que ver con la manera como los consejos superiores acojan o no los resultados de la consulta.

Si designan por defecto al ganador de la consulta, harán feliz a gran parte de la comunidad, pero otros cuestionarán que la universidad por naturaleza es meritocracia y no democracia y, en el caso de la UdeA, aumentará la crítica y posible favorecimiento hacia el actual candidato-rector, John Jairo Arboleda, tras la caída del sistema informático electoral una hora después de concluidas las votaciones la semana pasada.

En paralelo con el momento político que vive el país, su polarización y el discurso del presidente Petro de acompañar la decisión del pueblo en sus acciones, el gobierno nacional tiene participación en ambas universidades. ¿Respetará la voluntad de las comunidades universitarias?. Si lo hace en la Nacional, tendrá la opinión favorable de una mayoría (relativa, porque fue mayoritaria la abstención) de quienes se inclinaron por el profesor Leopoldo Múnera. Pero si no lo hace en Medellín, con la posible re-elección del rector Arboleda, quien hábilmente se ha movido con respaldos de anteriores gobernadores y hasta los empresarios, el gobierno podría ser incoherente.

Lea: Los ganadores de la consulta estamentaria para elegir rector de la U. Nacional

Pero, incluso en el escenario de que sean designados los ganadores de las consultas, quedarán en el ambiente varias preguntas: ¿ese será el camino en adelante?, ¿por qué no poner, entonces, voto obligatorio?, ¿por que, entonces, no obviar el voto del Consejo Superior y dejar solo las consultas?, ¿cómo controlar y evitar la compra venta de votos y las campañas ajenas al verdadero discurso académico?, ¿qué relación hay entre un candidato popular y uno con un real perfil de rector, así no sea popular…?

El debate continuará y, salvo una reforma radical de la composición de los consejos superiores y los mecanismos de elección, será siendo tema de discusión en cada proceso de todas las IES públicas. 

El rector buscado

Entre tanto, el exrector de la UDEA, Jaime Restrepo Cuartas, quien políticamente ha militado cerca del Centro Democrático, en las últimas horas ha publicado el decálogo con el perfil que, según él, debería tener el rector de la U. de Antioquia. No menciona ni canta su voto, aunque algunos ya lo han alineado.

Dice Restrepo:

1. Es la hora de que, al nuevo rector o rectora, se le exija un alto nivel de formación, con doctorado y ojalá posdoctorado, ya que va a dirigir una comunidad de alto nivel de formación.

2. Debe tener claros sus propósitos sobre la universidad en los aspectos concernientes a la consolidación de la investigación al servicio de la sociedad.

3. El mejoramiento continuo de la calidad y el papel que en ella deben jugar los profesores vinculados para brindar una estricta formación académica a los estudiantes.

4. El deber de vincularse a los diferentes sectores de la sociedad y de las regiones del departamento o del país y proyectarse en ellos con sus capacidades de transformación.

5. La necesidad de que reconozca los cambios de la sociedad para que marche con ella en sus requerimientos.

6. La proyección que debe tener sobre la comunidad internacional y la conveniencia de que maneje por los menos dos idiomas.

7. Que entienda que la universidad es un templo del conocimiento y todo aquello que distorsione su labor y la convierta en lo que no es, o no debe ser, tiene que intervenirse, para propiciar una cultura de la preservación de su misión fundamental.

8. Que quién dirija los destinos de la universidad tenga una conciencia social de inclusión, de respeto por la diferencia, la conservación del medio ambiente, los derechos de hombres y mujeres y la construcción de La Paz.

9. Que exista un espíritu de renovación, de reforma de estatutos y reglamentos construidos en épocas ya remotas, que no se corresponden con las necesidades actuales de la sociedad, y que no perpetúe vicios o justifique equivocaciones e ineficiencias.

10. Que tenga un espíritu de trabajar en equipo con los mejores, sin fanatismos, ni falsas creencias de sentirse dueños de una institución que es de la sociedad y debe estar a su servicio.
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Ojalá se hable de esto último y no de la primera parte de esta noticia. Entre tanto, gana quien gane en ambas universidades, quedarán heridas institucionales que hábilmente deberán tratar de sanar los nuevos rectores.

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