Julio 16/22 Ser docente de planta trae un orgullo especial, estabilidad y remuneración competitiva. Unimagdalena abrió una convocatoria y su vicerrector cuenta sus beneficios.
En la mayoría de universidades colombianas las plazas de profesores de planta están ocupadas, por eso cuando esporádicamente aparece una convocatoria como ésta, es una interesante oportunidad para hacer carrera e impulsar la productividad académica.
No es común que una universidad pública abra un concurso docente. Hay muchas de las 34 existentes que duran años sin poder desarrollar este proceso, así lo requieran, especialmente por limitación de recursos, o porque no renuncian o no se pensionan los docentes actuales.
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El Observatorio de la Universidad Colombiana habló del tema con el vicerrector académico de la Universidad del Magdalena, Oscar García, quien a su vez es vocero de las comunidades académicas en el CESU, para conocer los beneficios de estas oportunidades, que están abiertas para cualquier académico, de cualquier parte del país, que considere que cumple los requisitos para aspirar a llegar, en este caso, a Unimagdalena. |
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El último concurso de vinculación a la planta docente que, por ejemplo, se realizó en Unimagdalena, fue en 2016, cuando se vincularon 40 profesionales. En esta ocasión se busca vincular a 51 académicos.
Sobre la vinculación docente en las universidades públicas
Las universidades públicas colombianas cuentan, entre la opinión general, con un buen concepto, respaldado en las cifras de su productividad, calidad (acreditación), investigación y prestigio. Por ello, poder ser docente de planta en ellas es resultado de una carrera profesional y de competencia frente a muchos otros aspirantes, así como de reconocimiento a la formación y experiencia de sus académicos.
En razón de la dinámica propia del modelo de financiamiento de las universidades públicas (según lo definido en la Ley 30 de 1992), sus presupuestos dependen, en mucho, de los recursos que les transfiere el Estado y/o los entes territoriales, y por ello sus nóminas docentes están limitadas en su crecimiento.
Los académicos en las universidades públicas se vinculan como profesores de planta (con gran estabilidad con contratos a término indefinido e independientemente de la Rectoría de turno- y distintos beneficios adicionales), como docentes ocasionales (que son contratados por los periodos académicos, y que en el año no supera los 10 o, máximo, 11 meses, y sujetos a presupuesto y diversas variables culturales y políticas para su re-enganche) y como profesores de hora cátedra (que sólo se vinculan para ejercer una horas de docencia, variables de periodo a periodo, según la programación académica).
Por ejemplo, actualmente la Universidad del Magdalena cuenta con una planta profesoral de tiempo completo de 212 docente, mas 2 de medio tiempo y, 68 docentes que son vinculados en la modalidad de ocasionales tiempo completo y medio tiempo.
Los procesos de convocatoria y participación, hay que reconocerlo, son rigurosos, a veces no tan rápidos como se quisiera y con muchos ojos encima, especialmente para garantizar la transparencia en el actuar jurídico de las convocatorias, pero para los académicos que participan y quienes han logrado, por el mérito de la calificación de su hoja de vida, requisitos y entrevista, entre otros aspectos, es una apuesta que vale la pena hacer.
Académicos provenientes de IES privadas, de ciudades diferentes u otros países o sin vinculación previa en la propia Universidad -en este caso Unimagdalena- pueden participar.
Preguntado sobre ¿qué futuro en el mediano y largo plazo tiene un docente de planta de Unimagdalena, y cuáles son sus posibilidades de crecimiento profesional y laboral?, García responde:
“Al ingreso se valora su hoja de vida profesional, teniendo en cuenta criterios como títulos, experiencia y productividad investigativa a partir de lo cual se determina la asignación salarial correspondiente, con base a lo estipulado en el Decreto 1279/2002, por el cual se establece el régimen salarial y prestacional de los docentes de las Universidades Estatales, y en el que se contemplan factores como titulación, categoría dentro del escalafón, experiencia calificada (profesional, docente, investigativa y directiva), y productividad académica.
En el mediano plazo, una vez el docente supera el periodo de prueba, el cual es de un año; ingresa a la carrera profesoral lo que le permite ascender en el escalafón docente de Unimagdalena con su respectiva mejora salarial.
En el largo plazo, el docente puede recibir puntos salariales que incrementan su salario, y puntos de bonificación por productividad; así mismo, acceder a comisiones de estudio nacional y/o internacional, financiación para la producción científica, hacer parte del programa de formación avanzada, y participar en grupos y proyectos de investigación y extensión con financiación interna y externa. Así mismo, el docente tiene la posibilidad de integrarse a los programas de bienestar institucional con que cuenta la universidad”.
¿Cambiar de ciudad?
Para muchos, cambiar de ciudad -en este caso trasladarse a vivir a Santa Marta- genera inquietudes relacionadas con las garantías esperadas para poder trabajar y residir con la familia en la capital del Magdalena.
Al respecto, García indica que “Santa Marta está considerada como una de las ciudades con mejor índice de calidad de vida, condiciones sociales que favorecen el bienestar personal y familiar, donde seguramente un docente vinculado a la Unimagdalena podrá encontrar las condiciones para continuar con su desarrollo profesional, laboral y familiar”.
Son muchos los casos de docentes que se trasladan a vivir a otras ciudades del país, para vincularse a una universidad pública, con mejora en su calidad de vida.
Quienes estén interesados en participar en la convocatoria docente de Unimagdalena, pueden hacer clic aquí para conocer toda la información. El proceso de inscripción estará activo hasta el 22 de julio.
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