Reflexiones sobre lo Terciario en la Ed. Superior: Por: Carlos Forero y Hernando Bernal

Reflexiones sobre lo Terciario en la Ed. Superior: Por: Carlos Forero y Hernando Bernal

Julio/24 Para Forero y Bernal “corresponde a las Universidades, como agentes reconocidos de la Educación Superior, reflexionar sobre los alcances y posibilidades de la Educación Terciaria para adaptarlos y adoptarlos en el proceso de transformación que requiere la actualización de todas las IES para dar respuesta a las exigencias del Siglo XXI”.

En la reciente discusión sobre el proyecto de ley estatutaria de educación, se identificaron temas que requieren un análisis de mayor profundidad para propiciar unos consensos mínimos. No son temas nuevos, pero sí requieren ser revisados bajo las actuales circunstancias de cambio de época. Uno de ellos es el de la educación terciaria, al cual haremos referencia en esta columna de opinión con nuestro deseo de contribuir a su profundización y mayores claridades.

En Colombia el tema en mención ha estado en la agenda pública en varias ocasiones y una de ellas con amplia participación cuando en el año 2013, se impulsó por parte de la ministra de educación Maria Fernanda Campo y de la viceministra Patricia Martínez, un análisis colectivo liderado por el CESU como órgano colegiado de recomendación de la política pública del sector y el apoyo de las diferentes organizaciones de los principales actores. Esto llevó a lo que se conoce como ACUERDO POR LO SUPERIOR 2034, que luego de ser entregado al propio presidente de la República, el gobierno lo terminó desconociendo.

Veamos entonces cómo se entendía la educación terciaria y sus implicaciones e inquietudes en ese momento, muchas de las cuales subsisten y otras aparecen por las nuevas circunstancias puestas a la vista con mayor profundidad después de la pandemia. Lo que obliga a incorporarlas en el momento actual para hacer reinvenciones y nuevas interpretaciones. Algunas de ellas las enumeraremos al final de esta columna con la invitación a lograr un análisis colectivo que trace nuevos rumbos a nuestra educación superior en la perspectiva de ofrecerle procesos de transformación para dar mejores respuestas a las necesidades y desafíos de nuestra sociedad.

Recordemos las consideraciones en ese momento del ACUERDO POR LO SUPERIOR 2034:

La primera connotación del término de Educación Terciaria lleva necesariamente a considerar que existen la Educación Primaria, orientada a la formación infantil, la educación secundaria con objetivo los adolescentes, y la terciaria cuando los jóvenes se preparan para acceder a las obligaciones y derechos propios de la edad adulta.

Un análisis más profundo del concepto hace relación a los objetivos que se pretenden en cada nivel. La primaria orientada a dar los fundamentos para acceder al conocimiento mediante la lectura, la escritura, complementada además con conocimientos básicos de matemáticas y de información general para su ubicación como ciudadano de la nación y el mundo. Su objetivo es individual y permite sistemas estandarizados y generales de evaluación para toda la población.

La secundaria tiene una orientación más compleja pues se refiere a las orientaciones, intereses, capacidades personales y habilidades que conforman la orientación vocacional de los individuos y se refiere también a comportamientos que los proyectan a los grupos y a la sociedad de la cual forman parte; es decir implica un más alto nivel de socialización y de pertenencia, a la par que propicia su comportamiento como miembros de equipos y con capacidad de funcionar dentro de grupos más amplios. Por su puesto los niveles de evaluación son más complejos, más variados y mucho más individualizados, puesto que se refieren al refuerzo y potenciación de las características que propiciarán su comportamiento como personas adultas.

En esta connotación etaria lo terciario se referiría principalmente a los jóvenes que se preparan para asumir y de hecho ejercen sus roles como adultos, es decir como personas con una ubicación o estatus social, que comienzan a participar en los procesos de prestación de servicios y de producción de bienes sociales, y que por lo tanto asumen progresivamente responsabilidades en relación con sus familias, con las instituciones sociales y con otros miembros de la sociedad. Como el ámbito de la actividad social y económica a la cual se incorporan es tan amplio y complejo, de esta misma se hace variada y difícil la evaluación de los procesos de formación en este nivel, lo cual es solo un reflexión y un resultado de las enorme alternativas de servicio, empleo e incorporación que las instituciones sociales requieren y exigen de parte de sus ciudadanos.

Existe en este nivel de lo terciario una vaguedad muy amplia dado que a partir de la finalización de la educación secundaria los sujetos educativos entran en un nivel muy amplio que podrá entenderse como lo postsecundario, que a su vez podría implicar no solo el ámbito más específico de lo que se puede entender como educación superior, sino también lo que implica la educación para el trabajo en sus niveles técnicos, tecnológicos y profesionales, la educación de adultos, y lo que en el momento actual se denomina educación permanente y continuada. Es decir que se presenta un asunto de complejidad semántica que implica definir con precisión qué se quiere entender o qué cobija cada uno de esos términos.

Para efectos de una mayor claridad semántica el Banco Mundial y la OCDE[1] entienden por Educación Terciaria aquella que influye y conduce al cumplimiento de cuatro objetivos o dimensiones del desarrollo económico, a saber: productividad, empleabilidad, competitividad y equidad, independientemente de la naturaleza y de la clasificación de las cual sean objeto las instituciones o entidades que la proporcionan y ejecutan. Esta definición que está íntimamente ligada con el desarrollo económico de los países implica:

1o. En el caso de la productividad el incremento de la producción de los sectores industrial, minero, agropecuario y de servicios, para lo cual es necesario formular políticas públicas y el desarrollo de instrumentos legales como el Marco Nacional de Cualificaciones y el desarrollo curricular por competencias definidas por los diferentes sectores de la actividad productiva.

2º. En el caso de la empleabilidad, el incremento de la capacidad individual de obtener empleo remunerativo y el incremento de la capacidad nacional de generar empleo para lo cual se requieren políticas institucionales de adopción de diseño curricular por competencias, y políticas nacionales conducentes al fortalecimiento de las alianzas de las instituciones educativas con los diferentes sectores de la producción.

3º. En el campo de la competitividad de los países en los mercados internacionales se requiere favorecer la capacitación para la producción de bienes y servicios exportables y para favorecer la inversión extranjera mediante el desarrollo del capital humano, lo cual podría lograrse mediante políticas institucionales conducentes a la internacionalización de los currículos y a la construcción de espacios regionales del conocimiento, para el reconocimiento de títulos profesionales

4º. En el campo de la equidad se requieren políticas nacionales e institucionales para el reconocimiento y validación de los conocimientos adquiridos a lo largo de la vida, de tal manera que se facilite la movilidad entre los diferentes niveles de la educación y entre los diferentes sectores del nivel postsecundario. Esto implica una construcción sistémica a nivel nacional e institucional que refuerce los canales de articulación entre los diferentes niveles educativos, potencialice los currículos, y racionalice y homologue los procesos de formación postsecundaria.

En síntesis, en cuanto al tema de la educación terciaria, se identificaron los siguientes puntos críticos para el análisis:

  1. El concepto y alcance del Sistema de Educación Terciaria, su composición y sus implicaciones para la actual educación superior y para las Universidades.
  2. La orientación del nuevo sistema de calidad, su estructura y relaciones, además del ámbito y competencias de los actuales organismos (MEN, CESU, CNA, ICETEX, COLCIENCIAS y otros)
  3. La orientación del diseño del Marco Nacional de Calificaciones y el papel de la Universidad en su definición. (Coordinación y alianzas con los sectores de la producción).
  4. El alcance y manejo del Sistema de transferencia entre niveles por la vía de créditos académicos. (Reconocimiento de los créditos académicos a nivel nacional e internacional).
  5. La manera de hacer efectiva la relación entre Universidad y las políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación.
  6. El enfoque de equidad y su relación con el logro de la paz sostenible.

Hoy, nuevas circunstancias como las que enumeraremos a continuación dan elementos centrales para la discusión ilustrada y complejizan su análisis:

  • Cambios tecnológicos, demográficos y ambientales
  • Continúa la baja inversión en ciencia y tecnología y por ello las universidades iberoamericanas en su conjunto, cada vez inciden menos en el conjunto de las regiones del mundo. (ver informe CINDA 2024 sobre la universidad iberoamericana)
  • Las expectativas de la juventud con respecto a su proyecto de vida y a la educación superior, presentan cambios sustanciales que todavía no se han analizado a profundidad
  • Los mercados de trabajo son cada vez más emergentes y muestran cambios sustanciales. Cada vez hay menos empleo, pero más trabajo
  • Es evidente la incidencia de la cuarta y quinta revolución industrial y particularmente de la inteligencia artificial, que obligan a repensar todos los ámbitos de la vida
  • Subsisten brechas sociales de diferente orden que se interrelacionan desde lo local hasta lo global y están causando deterioro en los regímenes democráticos
  • Se ha evidenciado el papel estratégico del mundo rural que va más allá de lo agropecuario y relacionados con la propia supervivencia de la especie humana, que obliga a repensar en un nuevo relato para una relación distinta con el mundo urbano, cada vez mas concentrado en grandes urbes
  • Se examinan nuevos futuros que permitan salidas a crisis estructurales a nivel global y que pueden colocar al centro el papel de la educación, siempre y cuando una nueva educación responda a los desafíos actuales en el marco de transformaciones institucionales con fuertes componentes innovadores en sus proyectos educativos, pedagógicos y didácticos.

En nuestra opinión académica corresponde a las Universidades, como agentes reconocidos de la Educación Superior, reflexionar sobre los alcances y posibilidades de la Educación Terciaria para adaptarlos y adoptarlos en el proceso de transformación que requiere la actualización de todas las IES para dar respuesta a las exigencias del Siglo XXI.

[1] OECD, 2008 Tertiary Education for the Knowledege Society. Volume I. Executive Summary.ISBN 978-92-64-0452-8

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