Retener estudiantes es más barato, para las IES, que reemplazarlos

Retener estudiantes es más barato, para las IES, que reemplazarlos

 

Mayo 12/26 La deserción estudiantil es una falla del sistema, no del estudiante; y si las universidades crean medidas de protección financiera, más del 75% de quienes se retiran pueden reingresar.

Experiencias de Estados Unidos a considerar en Colombia

Estas conclusiones provienen del informe El costo oculto del retiro de los estudiantes: Tendencias, riesgos y enfoques más inteligentes para proteger los ingresos por matrícula”, constituido en un llamado de atención a los directivos universitarios sobre lo que están dejando de hacer al permitir la deserción.

El estudio, en inglés titulado The Hidden Costs of Student Withdrawals: Trends, Risks, and Smarter Approaches to Protecting Enrollment Revenue” es una investigación aplicada producida por Higher Ed Dive’s Studio en colaboración con GradGuard está dirigido a directivos y gestores de educación superior. Se apoya en encuestas a más de 150 directivos de instituciones, de Estados Unidos, para mapear causas, costos y prácticas de intervención.

Otra de las conclusiones esenciales es que hay desconexión entre lo que los directivos creen que saben de sus estudiantes y la realidad de sus datos. Muchos líderes encuestados admiten que sus instituciones no rastrean el costo total por estudiante perdido de manera sistemática

Su importancia para Colombia radica en que traduce evidencia práctica sobre cómo la deserción estudiantil afecta simultáneamente la sostenibilidad financiera, la operación administrativa y el bienestar estudiantil, pero también ofrece evidencia de cómo las debidas intervenciones de las instituciones pueden transformar una deserción en una pausa transitoria.

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Principales conclusiones:

La deserción no es un fracaso individual sino una falla sistémica. El informe muestra que las causas dominantes (presión económica, salud mental, eventos de vida) son previsibles y gestionables desde la institución; por tanto, la responsabilidad es compartida entre IES, Estado, familias y mercado laboral.

– Hay que reconocer que a veces los problemas de salud mental son, en muchos casos, la causa número uno de los retiros no planeados, superando incluso las dificultades académicas en ciertas cohortes.

– Si existen mecanismos de protección financiera integrados y procesos de retorno claros, más del 75% de estudiantes que se retiran pueden reingresar. Esto convierte la política de retención en una inversión con retorno directo sobre matrícula y reputación institucional.

– Los estudiantes pierden capital humano, tiempo y oportunidades laborales, mientras que las IES pierden matrícula, ingresos asociados y enfrentan costos administrativos y reputacionales. Retener cuesta menos que reemplazar: la captación de nuevos estudiantes implica inversión en marketing, admisiones y adaptación, además de la pérdida de cohortes formadas.

– Muchos estudiantes no comprenden las implicaciones económicas de retirarse y las instituciones no cuantifican plenamente el costo financiero de la deserción.

– Las instituciones tienen la responsabilidad de evitar que el paso por la universidad se convierta en una trampa de pobreza para el estudiante, lo cual afecta la movilidad social de todo el país (especialmente relevante para el contexto colombiano).

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Buenas prácticas -recomendaciones a las universidades

  • Cuantificar el costo real de cada retirada y publicarlo en sus reportes.
  • Priorizar intervenciones en el primer año de formación.
  • Simplificar y hacer transparentes los procesos de retorno y exoneración de costos.
  • Implementar acompañamiento financiero y psicosocial proactivo.
  • Evaluar y fortalecer la capacidad de soporte clínico y emocional.
  • Monitorear cohortes y usar datos para diseñar incentivos de permanencia.
  • Comunicar, en lenguaje claro, las consecuencias económicas de retirarse.

Adoptar estas medidas demuestra que retener estudiantes es una estrategia de sostenibilidad financiera y de equidad, y que reemplazarlos resulta más costoso en recursos y en capital humano.

Además, plantea un serio problema social: El drama personal y familiar de los estudiantes con deuda y sin título.

 

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