¿Se pierde el esfuerzo de formar un PhD para darle un cargo administrativo?

Marzo 6/19 ¿Los doctores -es decir, los que tienen doctorado, deben dedicarse principalmente a la investigación en vez de la docencia y la administración?. ¿Se justifica que hagan estas actividades?

Para algunos es un desperdicio de tiempo, dinero y esfuerzo, mientras que otros argumentan que la complejidad e importancia de la formación doctoral da tantos elementos positivos que un PhD eleva la naturaleza de la labora docente o la gestión administrativa, aunque no se dedique plenamente a investigador.

La duda queda tras la siguiente consideración que al respecto hace el analista Mario F. Hurtado en El Nuevo Siglo, titulado Doctores que poco investigan”:

Un estudio publicado en España dice que la mayoría de doctores en las universidades no cumplen con el compromiso de investigar y producir conocimiento. No es un caso aislado, y Colombia debe tomar nota de lo mismo

Uno de los temas para el desarrollo de la OCDE y de varios organismos internacionales, es la promoción en la formación de doctores para generar conocimiento y desarrollar el sistema productivo de una nación. Países como Japón, Corea del Sur, Estados Unidos, Alemania y China han destinado grandes recursos en la formación de doctores, pero además, invierten los recursos de investigación en la tecnología y la innovación. También en el desarrollo de patentes, prototipos y mejoramiento de los procesos productivos y tecnológicos de las empresas.

El estudio referente a España afirma que “desde 1983 la Ley establece que los profesores universitarios están obligados a enseñar e investigar, pero la mitad de ellos lo incumple. El 34% de los catedráticos (3.600) y el 60% de los profesores titulares (16.200) no han demostrado producir ciencia de calidad a lo largo de toda su carrera, como revelan los datos recién publicados por el Ministerio de Educación que, en todo caso, reflejan una mejoría respecto a hace un lustro.”

El caso de España debe ser tenido en cuenta para que la situación en Colombia no sea igual. Es un asunto complejo del cual se debe seguir hablando con cifras y datos. El MEN recomienda dentro de las tareas para la acreditación institucional de alta calidad que las universidades deben incrementar el número de doctores y de la investigación.

Directivos de algunas universidades de Bogotá y de las regiones que están en camino de la acreditación han manifestado que la contratación de doctores se convirtió en un problema para las universidades. Son salarios altos,  investigan poco, dictan clase o se dedican a funciones administrativas. Muchos de los doctores prefieren las labores administrativas, e inclusive ocurre en las universidades acreditadas: en varias de ellas los doctores están ocupando cargos administrativos y ni comparten su conocimiento en las clases, ni producen conocimiento nuevo.

El problema no es exclusivo de la gestión de las universidades o de los propios doctores. En Colombia hay poca inversión del Estado para investigación en tecnología, la hay para ciencia y ciencia explorativa. Es decir, se destinan recursos para proyectos que se enfocan en mejorar un proceso, en responder preguntas sobre lo cotidiano, o llegar a un objetivo por diferentes caminos. El país invierte en investigación social, en comprender temas como el conflicto, y la innovación se queda estancada. Hay muchos doctores improductivos que se dedican a la trasmisión de conocimiento tradicional en clases y las empresas no invierten en doctores. Por eso, la mayoría de los esfuerzos que se hacen para formarlos terminan en la academia y no en el sistema productivo.

Lo que se invierte

Según el informe global de R&D Funding Forecast para 2016 Colombia invierte 1,6 billones de dólares al año, por lo que ocupa el puesto 47 entre 110 países, lejos de los 551, 451 y 170 billones que invierten Estados Unidos, China y Japón respectivamente. Ahora, como esa comparación es injusta por los tamaños de las economías, el mejor indicador es el porcentaje del PIB que se invierte para Ciencia y Tecnología y ahí la situación es más triste. Colombia ocupa el puesto 91 entre los 110 países de la lista con un 0,24% del PIB, lejos de Suecia, Noruega, Dinamarca, Austria o Corea del Sur que invierten más del 3%, cuando un porcentaje ideal es cercano al 1%.

El camino de la ciencia en el país está dado por preguntas que muchas veces no responden necesariamente al desarrollo económico o al aporte de la tecnología y la innovación en el país. Colombia debe focalizar recursos y doctores que respondan a las necesidades del país, y pensar también en otro tema complejo, y es que varias universidades se vuelvan College como en Estados Unidos. Es decir, institutos de alta calidad que imparten clases y no están obligados a desarrollar investigación.