Sobre el SENA en la Educación Superior y su modelo institucional

Víctor Manuel Gómez es uno de los observadores especializados en modelos de formación técnica y tecnológica y por ciclos. A propósito de la vigente discusión sobre la pertinencia o no de que la educación del Sena sea considerada como educación superior, presenta una reflexión al respecto.

Reflexiones sobre el SENA, la educación superior y el modelo institucional

A. La misión fundacional

Es necesario relievar y reinvindicar la misión e identidad fundacional de ‘formación profesional’ del SENA, financiada por los parafiscales de las empresas. Además de los servicios de formación y capacitación de trabajadores de las empresas; que es el servicio que sustenta el pago del aporte parafiscal; el SENA ofrece una gran cantidad de oportunidades gratuitas de capacitación y formación laboral, en muchos municipios y regiones, que constituyen la única oportunidad para jóvenes y trabajadores adultos. En esto reside la gran importancia social del SENA, es la única oportunidad de formación y capacitación para la población de bajos ingresos, excluída de la educación postsecundaria o superior, ya sea por ausencia de oferta pública, o por altos costos de la oferta privada, o por la alta selectividad de capital escolar y cultural que necesariamente requiere la educación superior.

Sin esta oferta de formación profesional del SENA sería aún mayor la exclusión social y marginación laboral de la mayoría de jóvenes egresados del nivel medio o que desertan en grados anteriores. Y esta conforma la gran masa social de los excluídos y marginados, de los ‘sin futuro’, que explica por qué este país es uno de los de mayor desigualdad social y conflictividad.

B. Relaciones con la educación superior

Sin embargo, el fortalecimiento de esta misión fundacional, e importante función social del SENA, no excluye la posibilidad de que algunos pocos centros del SENA, altamente especializados, en campos como la mecánica, robótica, electricidad, electrónica, biotecnologías..; puedan convertirse en instituciones de educación superior técnica o tecnológica, cumpliendo todos los requisitos de  CONACES al respecto. Esto sería posible solo en algunos pocos centros de formación, lo que no afectaría negativamente la función tradicional de formación profesional del SENA. La que hay que mantener y mejorar en calidad y pertinencia. Los estudiantes de estos centros o programas SENA, que reciban registro calificado de CONACES, tendrán necesariamente mayores exigencias de índole académica; como mayores bases en ciencias naturales y matemáticas, bilinguismo, formación humanística y competencias comunicativas y analíticas, al mismo nivel de los estudiantes de instituciones de calidad. La formación de ‘competencias simbólicas’ es una misión central de la educación superior. Pero esto requiere una profunda transformación cultural e institucional en estos centros del SENA, en términos de calidad y cualificación de la planta docente, estatuto docente, dotación bibliográfíca, criterios de admisión y selección de estudiantes, criterios e instrumentos de evaluación de la docencia y del estudiante, el papel de la investigación en el programa y la institución, relaciones intelectuales con otras instituciones y el mundo académico, etc.

Surge entonces el interrogante sobre la posibilidad y deseabilidad de esta profunda transformación cultural e institucional en algunos centros del SENA. Otra dimensión se refiere a los posibles efectos (negativos?) en otros centros o programas que también aspiren al mayor estatus social y educativo de la educación superior. Es razonable anticipar que una vez algunos centros o programas logren esta transformación, se suscite una fuerte dinámica de emulación y de ‘distinción’ de estatus en otros centros y programas. Lo que puede afectar negativamente la misión fundacional ya mencionada y generar un ‘hibrido’ institucional de dificil manejo.

Además, estaría por resolverse el tema de la financiación de este híbrido institucional. ¿Por parafiscales? ¿Por qué el sector productivo va a financiar programas de educación superior en el SENA cuando este nivel educativo no corresponde al objetivo del impuesto parafiscal y tiene otras fuentes de financiación?

En el documento del CEPEF se menciona el tema de las ‘pasarelas’ entre estudiantes del SENA y otros programas de educación superior. Este es un mecanismo legitimo y eficaz, utilizado en muchos países, para facilitar la continuación de estudios de un nivel o programa o otro. Pero este es un mecanismo meritocrático y selectivo que le exige al aspirante el logro de determinadas pruebas o demostraciones de conocimientos, según las exigencias y particularidades del nivel o programa al que se aspire acceder. Por tanto es un mecanismo que sólo funciona en algunos casos particulares, según el capital escolar y cultural del estudiante. Por tanto las relaciones entre el SENA (estudiantes) y la educación superior no pueden estar basadas en este tipo de mecanismos meritocráticos y selectivos. A no ser que el SENA le ofrezca a sus estudiantes programas intensivos de nivelación académica y enriquecimiento del capital cultural, para poder aprovechar las pasarelas que se establezcan entre niveles y programas. Pero este tipo de programas son ajenos a la misión del SENA, a su identidad y a su cultura institucional.

A la luz de las reflexiones anteriores considero que el SENA debe concentrarse en su misión fundacional y mejorar la calidad y pertinencia de su oferta, y abandonar la pretensión de ingresar a la educación superior. A no ser que se logre manejar exitosamente los ya mencionados problemas de emulación y búsqueda de estatus, y la creciente hibridación de la institución.

Los programas técnicos y tecnológicos del SENA son equivalentes al nivel de técnico superior, el que en muchos países no forma parte de la educación superior.

El ingreso a la educación superior de estudiantes del SENA es un asunto y responsabilidad individual, según mérito y competitividad en las pruebas o exigencias de ingreso de determinados programas o niveles.

C. El ‘modelo institucional’ del SENA y aternativas posibles

Finalmente, es necesario analizar y evaluar el actual ‘modelo institucional’ del SENA pues este modelo es el que determina y condiciona las posibilidades de una mejor y mayor oferta de formación profesional.

Desde hace más de una década este modelo institucional fue analizado por la Misión de Educación Técnica y Tecnológica en su informe “HACIA UN SISTEMA DE OPORTUNIDADES DE FORMACION PARA EL TRABAJO. Una propuesta para Colombia”, MEN-SENA. 2009. En este informe se planteaba la necesidad de romper el monopolio del SENA sobre el manejo de los recursos parafiscales y sobre la dirección de la formación profesional, mediante la creación del “Sistema Nacional de Formación para el Trabajo”, una de cuyas instituciones es el SENA, además de otras instituciones –públicas y privadas- de formación técnica y tecnológica, de nivel medio y superior, y de educación no formal. “El objetivo central del Sistema aquí propuesto es la articulación e integración de los diversos tipos de instituciones que ofrecen programas de Educación y Formación para el Trabajo de índole formal, no formal, empresarial, etc. en un ‘sistema’ integrado de oferta, que articule entre sí los niveles de Educación Media y Superior, y estos con los diversos tipos de instituciones y programas extra-escolares de formación y capacitación continuada para el trabajo, tipo SENA, incluyendo los ofrecidos por el sector productivo.

Esta organización debe conducir a la conformación de un ‘sistema nacional de oportunidades de formación para el trabajo’, cuya dinámica y orientación serán determinadas por la activación de un ‘mercado’ abierto, competitivo y flexible de oferta y demanda de formación para el trabajo. Al financiamiento de este Sistema contribuirán, dentro de una estrategia coherente los recursos públicos del Presupuesto Nacional, y los recursos de la contribución parafiscal del SENA”. (pp. 15-16)

Los fondos parafiscales son manejados por dicho ‘Sistema’, no por el SENA, con el objetivo de dinamizar una amplia dinámica de oferta y demanda de formación para el trabajo. “Para que se cumpla este objetivo, se mantendrá la contribución parafiscal, pero ella se desligará de su aplicación exclusiva a la institución SENA para dedicarla al impulso, sostenimiento y orientación del mercado de competencias laborales mediante políticas y estrategias de subsidio tanto a la oferta como a la demanda de formación. Para este propósito, estos fondos parafiscales conformarán el “Fondo Nacional de Formación para el Trabajo”, cuyas políticas y estrategias serán definidas por los órganos directivos del “Sistema Nacional de Formación para el Trabajo”…”. (p. 16).

Y el papel del SENA en esta nueva institucionalidad de formación para el trabajo?

“La adopción de un sistema de formación para el trabajo como el propuesto implica que una institución como el SENA, que desde su creación ha tenido asegurado los recursos que le permiten operar, enfrentaría una serie de retos significativos. Los principales son:

* Desarrollar las capacidades y habilidades para ofrecer servicios que fueran demandados ya sea por el sector productivo o por los estudiantes. Esto implica el desarrollo de una nueva cultura organizacional que le permita al SENA obtener en un plazo de siete años todos los recursos necesarios para su funcionamiento de la venta de productos o servicios. Para una organización acostumbrada desde su creación a tener una renta parafiscal monopólica, estable y segura, es un cambio sustancial.

* El SENA actual tendría que adaptarse al nuevo esquema, escindiendo capacidades que no estén directamente relacionadas con la prestación de servicios de capacitación.

* El SENA debe analizar la posibilidad de establecer alianzas, corporaciones mixtas o la venta de los actuales centros de capacitación a asociaciones o gremios de la producción que quieran tener una participación más directa en su orientación y funcionamiento. Con esto se busca incentivar que los sectores productivos tengan una injerencia mucho mayor en las labores de capacitación de la fuerza laboral, ya que esto es un elemento que hacia el futuro cobrará cada vez más importancia.

* Por otro lado el SENA tendría que llevar a cabo un proceso de análisis interno y de referenciación competitiva para ver qué tan capaz es de competir con los entes privados que entren a este segmento. Muy posiblemente esto exija procesos de adelgazamiento, mejoramiento de la eficiencia y pertinencia de la enseñanza.

* Cumplir con los criterios definidos por el ente acreditador para poder recibir subsidios a la demanda o acceder a programas de financiación institucional (oferta).

* Desarrollar una relación mucho más estrecha con el sector productivo del país en la detección de las necesidades de capacitación y en subsanar las mismas.

* El nuevo esquema por el cual los aportantes de fondos del Sistema Nacional de Formación para el Trabajo elijan a los representantes a la Asamblea anual permite descentralizar el direccionamiento del Sistema y devolver el poder a los sectores productivos y a las regiones.” (pp. 30-31).

Aquí se ha presentado una alternativa, entre otras posibles, al actual modelo institucional monopólico, burocrático, con alta concentración de poder económico y programático, y sus secuelas de gigantismo, ineficiencia, clientelismo y carencia de responsibilización social (accountability). Cualquier reforma al SENA requiere el análisis y evaluación del modelo institucional vigente.

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