Tensiones y desafíos tras los cambios en el Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior

Por: Luz Mercedes Flechas Mendoza. Directora de Planeación y Evaluación. Fundación Universitaria Los Libertadores. Agosto de 2018

En pocos meses la educación superior ha sufrido una serie de cambios normativos en torno a su Sistema de Aseguramiento de la Calidad. Este nuevo direccionamiento inició en el mes de abril con la expedición de los Referentes de Calidad, en los cuales se presenta una propuesta para la evaluación de condiciones de calidad a través de matrices de valoración que diferencian las características de los procesos asociados a registro calificado, acreditación de programas e institucional y la evaluación según los tipos de programas: técnico profesional y tecnológicos, profesional universitario, maestrías y doctorados.

En el mes de julio se expide el decreto 1280 “por el cual se reglamenta el Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior”. Al respecto, se integra una nueva normatividad que regula los procesos de evaluación de condiciones institucionales y de condiciones de programa con fines de registro calificado y evaluación con fines de acreditación en alta calidad. Finalmente en el mes de agosto, el Consejo Nacional de Educación Superior- CESU expide el Acuerdo 01 “por el cual se actualizan los lineamientos para acreditación de alta calidad institucional y de programas de pregrado”, en el que se destaca como una de sus líneas de acción (…) “el estructurar un sistema de aseguramiento de la calidad  que actúe con mayor efectividad frente a las necesidades de acompañamiento y orientación de los estudiantes, los programas académicos y las instituciones de educación superior”

Como en todo proceso, los cambios generan tensión y el no tener aún la claridad de cómo se van a implementar, hace que surjan muchas preguntas en torno a sus posibles efectos e impactos y de lo que ello va a exigir a las Instituciones de Educación Superior- IES en materia de calidad e inversión para sostenerla. No obstante, se infiere que toda esta regulación tiene un propósito en común; la evolución del sistema de aseguramiento de la calidad, en el que se transforma el concepto de calidad, pues más allá de estar asociada al cumplimiento de estándares, se enfocan todas las acciones a garantizar los resultados y logros de aprendizaje de los estudiantes. A su vez permite un diálogo entre sus principales actores, busca una articulación con los sistemas de información que lo soportan y una coherencia en los procesos de evaluación; ya que se armonizan las condiciones de calidad para el registro calificado y la acreditación tanto a nivel de programas como institucional.

Es también una oportunidad para las IES de pensar en un proceso de evaluación de un programa académico que desde el registro calificado vaya generando las condiciones para que a futuro sea acreditado.  De igual manera, el que se focalice en las condiciones propias del programa y se diferencien de las institucionales, permite que variables como la naturaleza, el tipo de programa y sus aspectos diferenciadores generen un mayor impacto en los procesos de evaluación.

Estos cambios de normatividad ponen de relieve el que tanto los organismos gubernamentales como las IES, deben repensarse y efectuar ajustes en sus procesos internos y externos, pues ahora el desafío es mayor. Para las IES y sus programas está asociado a evidenciar mediante el desarrollo de evaluaciones sistemáticas, el cómo se ha logrado un mejoramiento de la calidad de las funciones sustantivas, del desarrollo institucional y de los programas a la luz de sus efectos en los resultados y logros del aprendizaje de los estudiantes. En consecuencia, a los organismos gubernamentales les queda el reto de realizar una evaluación atendiendo al contexto, a la diversidad, a la pluralidad de instituciones y programas; reconociendo su naturaleza, su orientación y lo que los diferencia.

Entre otros de los desafíos que surgen del sentido que adquieren estas nuevas reglamentaciones están relacionados con:

  • La consolidación de sistemas internos de aseguramiento de la calidad en las IES, que más allá de los modelos y metodologías asociadas a la autoevaluación; dan cuenta de políticas y mecanismos diseñados para  promover una evaluación permanente  en torno a la cultura de planeación, calidad y mejoramiento continuo.
  • El fortalecimiento del  papel del bienestar institucional en materia de acompañamiento permanente para mejorar los indicadores de deserción, permanencia, inclusión, diversidad y graduación oportuna.
  • La implementación de un sistema de evaluación institucional que integre los resultados de los ejercicios de evaluación permanente que se realizan a nivel interno y externo y que se constituyan en el insumo fundamental para evidenciar los avances que se han alcanzado para contribuir al logro de resultados de aprendizaje de los estudiantes y una mejora en el desempeño de los graduados.
  • La consolidación de una ruta de mejoramiento que lleve a partir de la evaluación de las condiciones de los programas asociadas a registro calificado a su futura acreditación, desde un desarrollo creciente de condiciones que atienden a la calidad más  pertinentes a  los programas académicos en materia de profesores, gestión curricular, medios educativos, extensión e interacción nacional e internacional.
  • La evaluación permanente en torno al valor agregado que logran los estudiantes atendiendo a las condiciones institucionales y a la naturaleza y tipo de programa.
  • El cierre de brechas académicas entre los niveles educativos desde un enfoque diferencial e incluyente.
  • La resignificación del papel del egresado para favorecer su inserción laboral, desempeño, emprendimiento, impacto y contribución en las transformaciones e innovaciones curriculares.
  • La consolidación de una cultura de la investigación, acorde a la naturaleza de la institución y sus programas
  • El fortalecimiento del buen gobierno institucional desde prácticas  que promuevan un enfoque participativo de los actores y  garanticen la transparencia, inclusión y equidad entre otras.
  • La generación de proyecciones financieras a corto, mediano y largo el plazo, que lleven a la sostenibilidad financiera y aseguren los recursos para soportar los  planes de mejoramiento y mantenimiento resultado de la autoevaluación

Finalmente,  vale la pena mencionar que toda esta nueva normatividad exige más a todos los actores del sistema de aseguramiento de la calidad y hace necesario el que las instituciones resignifiquen sus procesos de direccionamiento estratégico y  presupuesten las inversiones que se tienen que generar para mantener  la calidad y el mejoramiento continuo, garantizando la sostenibilidad y viabilidad financiera tanto a nivel institucional como de sus programas académicos.

BIBLIOGRAFÍA

Ministerio de Educación Nacional. (2018). Referentes de calidad. Una propuesta para la evolución del Sistema de Aseguramiento de la Calidad. Recuperado en https://www.mineducacion.gov.co/1759/articles-369045_recurso.pdf

Ministerio de Educación Nacional. (2018). Decreto 1280. “por el cual se reglamenta el sistema de aseguramiento de la educación superior” Recuperado en http://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=87642

Ministerio de Educación Nacional. (2018). Consejo Nacional de Educación Superior-CESU. “por el cual se actualizan los lineamientos de acreditación institucional y de programas”. Recuperado en http://fodesep.gov.co/index.php/noticias/863-acuerdo-01-de-2018-cesu