Abril 25/20 Abrir matrículas el próximo semestre sería, para los directivos, aumentar el déficit. El conflicto interno sigue, y no hay forma de rediseñarse para enfrentar la epidemia.
El Observatorio conoció el texto de una carta que los máximos directivos enviaron a los consejos superior y académico, firmada por el rector Ricardo Gómez Giraldo; la vicerrectora académica, Beatriz Herrera Mesa; el vicerrector administrativo, Juan Carlos Osorio; el secretario General, Fernando Duque García; y Laura Milena Hernández Saavedra, Jefe de la Oficina de Planeación, con copia a la ministra de Educación, María Victoria Angulo, en la que explican la dramática situación de la Universidad, en todos sus aspectos, y piden no abrir matrículas para nuevos ni antiguos en 2020-2.
“Si la Universidad decide abrir matrículas para estudiantes nuevos y antiguos para el segundo semestre de 2020, y ya que no ha podido cambiar su estructura de cosos y por lo tanto no puede adquirir un crédito que le financie, lo haría a sabiendas que generaría un déficit adicional de a menos 12.055 millones de pesos“, señalan.
Los firmantes sugieren que la situación financiera de la Universidad la hacen inviable, y dicen que “cambiar esta tendencia es sido (sic) imposible, como se ha demostrado recientemente, cuando no se tiene la voluntad entre las partes”, en referencia indirecta al conflicto que vienen sosteniendo con los sindicatos.
Los firmantes sugieren que se han hecho todos los esfuerzos posibles para lograr la viabilidad financiera pero que, definitivamente, éste no será posible si no se cumplen íntegramente cinco condiciones:
a) Disminución de costos fijos y mejora en la gobernabilidad, mediante la reforma radical o suspensión de la convención colectiva de trabajo y disminución de la planta de personal en proporción al número de estudiantes.
b) Disminución de gastos de funcionamiento.
c) Aumento de estudiantes mediante la actualización curricular, la creación de nueva oferta académica especialmente virtual y un agresivo plan de mercadeo. Deberían los estudiantes nuevos (primíparos), aumentar en 15% cada primer semestre del año respectivo y luego al menos a 10% cada segundo semestre, a partir del próximo agosto, siempre con un mínimo de 10 estudiantes para poder abrir un primer curso.
d) Toma de un crédito por 35.ooo millones de pesos, el cual hoy cuenta con un aval previo del mercado de seguros LLoyds, en Londres, que debe ser ratificado por la banca del primer piso local a la que se decida presentarse.
3) Venta de inmuebles, por un valor total de 32 mil millones de pesos, entre este y el año 2.024.
Aunque la intervención del Ministerio, la remoción del presidente y rector anterior y la designación de Ricardo Gómez y Beatriz Herrera, se han dado, más allá de haber negociado el levantamiento del paro y el regreso a clases en 2.019-2 y una reforma estatutaria que cambió el protagonismo de los fundadores y sus familias en la IES, ninguno de los demás esfuerzos económicos se ha dado, y el conflicto entre los dos sindicatos con la actual administración va en aumento.
Existe una convención colectiva de trabajo que, para los directivos, “es demasiado costosa” y, además, no hay liquidez para “ofrecer un inmediato plan de retiro voluntario a por lo menos 200 profesores y trabajadores, número necesario de recorte”. Los salarios de “todos”, dicen, están en riesgo.
Vale recordar que hace unas semanas el rector Ricardo Gómez sugirió una rebaja masiva de salarios del 30 %, que no fue aceptada por los trabajadores, y “la falta de dirigencia sindical con la institución que les ha dado todo”.
Adicionalmente al crítico panorama anterior, el problema de imagen de la Universidad poco ayuda. “Más de la mitad de nuestros estudiantes tienen conversaciones negativas sobre la calidad y el personal de la Universidad; es decir, nuestro ejercicio diario voz a voz es destructivo y difícilmente salvable con sólo invertir en publicidad”, señalan en la comunicación.
Si algo le faltaba a este sombrío panorama llegó con la pandemia y el impacto que traerá a la educación superior: Esto “obligaría a la universidad a generar unas condiciones de matrícula que no podríamos darnos el lujo: menor precio, flexibilidad que permita pagar aún por menos créditos, en fin. Además, una excelente educación virtual, que debe primar en tiempos del Covid 19, exige inversiones de dos mil o tres mil millones de pesos anuales”.
Información de referencia:
Abril 14: En la U. Autónoma de Colombia, aumenta conflicto entre rector y sindicatos
Abril 7: Rector de U. Autónoma de Colombia plantea rebaja de salarios por dos años
Feb 19: U. Autónoma de Colombia: Inminente nueva crisis si no reforma convención colectiva
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