Junio 13/24 Está reconfirmado: La U. de Antioquia gasta más de lo que recibe y no tiene asegurada su sostenibilidad financiera. La Gobernación de Antioquia le va a prestar para pagar nómina, pero con un fuerte mensaje – advertencia al rector John Jairo Arboleda.
Luego que, tras su designación y posesión, se oficializara la crítica situación financiera de la pública Universidad de Antioquia al tener que reconocer esa IES que no contaba con el flujo de efectivo necesario para pagar la nómina de la primera quincena de mayo pasado, la institución salió a reconocer dificultades para recibir recursos, transferencias y aportes de los gobiernos nacional y regional, al tiempo que debió reconocer que su crecimiento poblacional le ha demandado gastos e inversiones mayores a lo recolectado en recursos.
¿Faltan recursos o gestión en la U. de Antioquia? Preocupante su situación financiera
Las directivas han salido a explicar la situación, especialmente a sus profesores, indicando que el déficit ronda los $350 mil millones de pesos, y que eso les obliga a “promover cambios estructurales e implementar acciones que permitan recuperar la salud financiera”, para lo cual deben replantear su planeación, revisar aspectos de nómina y aumentar la gestión ante el gobierno nacional y regional para aumentar las transferencias.
Eso llevó a que el pasado martes 11 de junio el Consejo Superior Universitario, CSU, de la Universidad de Antioquia, emitiera un comunicado en el que reconoce la situación e indica acciones que se deben tomar para superar el déficit.
Explican la situación en el que llaman “desfinanciamiento histórico, que tiene como una de sus causas raíz la Ley 30 de 1992, en la cual se estableció el IPC como marco de los aportes que recibe la institución de parte de la Nación”.
Por ello, dice el CSU, “invitamos a la comunidad universitaria a asumir un importante reto de austeridad en aquellos ámbitos que permitan aminorar la presión financiera sin alterar o afectar los quehaceres misionales de la Universidad. Consideramos que los escenarios inmediatos para esa vinculación cotidiana por el presente y futuro de la Universidad pueden enfocarse a la racionalización de gastos en procesos administrativos, así como a una concienzuda asignación de recursos para rubros como horas cátedra, tiquetes y viáticos, entre otros. De otra parte, instamos a las directivas tanto del nivel central como de las unidades académicas y campus regionales a promover, y desde luego a la comunidad a acoger, estrategias de reducción de otros gastos operacionales que tienen impactos relevantes en el esquema de sostenibilidad económica y ambiental de la Universidad”.
Así mismo, se advierte que “debemos repensar nuestro modelo de crecimiento basado en criterios de sostenibilidad financiera”.
Ayuda condicionada
En un mensaje público, con visos de solidaridad para algunos y criticado por otros como un oportunismo político, el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón -foto centro- (quien a su vez es el presidente del Consejo Superior de la Universidad), acompañado de su secretario de Educación, Mauricio Alviar Ramírez -foto derecha- (a su vez ex rector de la U. de Antioquia, en donde entregó el cargo a John Jairo Arboleda -foto izquierda- hace 6 años), anunciaron un apoyo (adelanto de pagos) financiero para que la Institución pueda atender sus requerimientos de nómina.
“El Gobierno de Antioquia, que tengo el honor de presidir, ha tomado la decisión, en vista de los momentos complejos que atraviesan las finanzas de la Universidad de Antioquia, de darle flujo de caja al Alma Mater. De esta manera podrán cumplir con sus compromisos de nómina. Serán 11 mil millones de pesos correspondientes a los aportes que hace el Departamento para los meses de junio y julio, que se girarán ya”, dijo Rendón.
Y, posteriormente, mandó un mensaje asumido como una advertencia especialmente dirigida al rector Arboleda (con quien es público que hay tensiones y grandes diferencias). Sin mencionarlo directamente, Rendón dijo:
“Invitamos, eso sí, a las directivas universitarias para que emprendan un compromiso real de austeridad, que se vea representada, por ejemplo, en reducción de contratos de hora cátedra, viajes, viáticos y burocracia excesiva. Hay que dar ejemplo y ser coherentes con la situación financiera tan crítica de la universidad. Cada peso importa.
Si se liberara hasta el 50% de los contratos de hora cátedra, la universidad podría ahorrarse cerca de 60 mil millones de pesos por año. Los profesores de la Universidad de Antioquia, aún los de doctorado, con mayor razón; los que tienen maestría, deben dar clase. Deberían destinar hasta el 30% de su tiempo a dar clases”.
Profesores de la Universidad de Antioquia y defensores de Arboleda han cuestionado el mensaje del gobernador, por considerar que su responsabilidad con la IES debe ser mayor, y que -dicen- los factores de desfinanciamiento no obedecen a gastos de nómina docente.
Dos situaciones se desprenden de todo esto:
1) Que hay una guerra fría entre la gobernación y la rectoría, que tiene como trasfondo los dineros que la gobernación puede, adicionalmente, dar a la Universidad, como producto de los contratos y burocracia que se deriva de esto, y que reflejan las fuerzas de poder en torno de la principal IES pública de Antioquia.
2) Que las directivas, y el propio Ministerio de Educación, están en mora de hacer públicos análisis de las cifras y el por qué la desfinanciación como tal, no sólo para buscar alternativas a lo que pasa en la UdeA, sino también lo que puede estar extendiéndose a otras universidades públicas.
Si Arboleda y su equipo no son asertivos en el manejo del problema y no gestionan prontamente los recursos que necesitan, en pocos meses el gobernador saldrá a cobrar políticamente el hecho.
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