El Observatorio de la Universidad Colombiana




Un cambio en la medición de calidad: Luis Fdo. Páramo Sept / 20

Para Luis Fernando Páramo Jiménez, el sistema educativo debe revaluar los conceptos de calidad por modalidad y la selección de experto en el tema.

La aparición de nuevos términos en Educación Superior ha llegado al extremo que, en lugar de llamar a la reflexión, aparecen las “opiniones” usadas irresponsablemente para argumentar, en la mira de destacarse en el medio académico.

En el caso de la denominada “Educación Virtual”, es evidente que ha generado controversias muy diversas y ha sido frecuente la improvisación, a través de opiniones de personas poco doctas en academia de la educación superior.

Empecemos por una primera reflexión, ¿La educación puede ser virtual o en ambientes virtuales?

La educación tiene que ser única y real, pero puede utilizar recursos de enseñanza virtual o recursos de enseñanza presencial; muchas opiniones alrededor de los recursos dividen a furibundos enemigos del tablero y la tiza o del tablero electrónico, pero ambos coinciden en la utilidad del tablero. Desde luego que existen diferencias de forma, pero pocas diferencias en materia de educación. ¿Qué se debe escribir en un tablero, independientemente de la calidad de este?, pues el objeto visual de necesaria recordación y análisis, no la decoración con tiza o la decoración electrónica computarizada.

Una fórmula matemática, una figura geométrica, una gráfica de análisis estadístico, el enunciado de un principio ético, una ecuación química, la tabla periódica de los elementos y muchos otros ejemplos, demuestran que lo importante es visualizar, reconocer y saber aplicar el conocimiento, no es problema de tecnología sino de una sana y eficiente comunicación, entre docentes y estudiantes utilizando los recursos didácticos adecuados.

Por esta razón me pregunto, ¿Debe haber diferencias de calidad entre la educación presencial, la educación a distancia, o la educación en ambientes virtuales?

¿Se pretende medir la calidad de las diferentes modalidades educativas o la calidad de la educación superior?

¿A qué le apunta el Ministerio de Educación, el CNA o CONACES en materia de Calidad de la educación superior?

La ley 30 de 1992, redactada, por fuera del Honorable Congreso de la República, por académicos reconocidos sin color político consensuado, trajo como consecuencia una verdadera revolución educativa, que dimensionó e impulsó la concientización, de la importancia de dimensionar y definir la calidad de la educación superior en términos mesurables, confiables y definitivos para enfrentarnos al ámbito internacional de la educación superior de madera decorosa.

Para ello creó el CNA en el entendido que sería una Consejo Técnico capaz de generar los estándares de calidad con los cuales se acreditaría la calidad de los programas académicos y la calidad de las instituciones educativas de educación superior.

Nombraron a dedo consejeros, con afectos políticos convenientes al gobierno de turno, digo a dedo, porque ningún Honorable Consejero podía demostrar conocimientos académicos en materia de Calidad de la Educación Superior.

Ahí se inició la opinionitis aguda, prueba de ello es que no pudieron y no han podido construir estándares de calidad de la educación superior, simple y llanamente porque no sabían como hacerlo y no adoptaron el rigor metodológico necesario en cualquier diseño de sistemas de medición de la calidad de bienes o servicios, adoptando posiciones arbitrarias y opiniones ridículas.

¿Como se explica el país que el Ministerio de Educación Nacional se haya hecho el de la vista gorda ante semejante problema desde 1992 a la fecha?

¿Cómo se explica el país que el Ministerio de Educación Nacional haya creado CONACES en la mira de corregir en algo el error y en consecuencia adopta el mismo error del CNA con metodologías aún más pobres en rigor metodológico?

Para ser Consejero CNA o Comisionado CONACES, no es requisito ser experto u ostentar títulos académicos en sistemas de diseño de medición de la calidad, en cambio le han negado el acceso a doctores en calidad de programas e instituciones, obtenidos en el exterior.

De igual manera han negado el acceso a ingenieros industriales que pueden demostrar su idoneidad en la medición e la calidad de bienes o servicios.

Ahora bien, haciendo referencia al título de este artículo, cuando se instauraron en el país, la educación a distancia y posteriormente la educación en ambientes virtuales, surgieron una cantidad de contradictores ignorantes que trataron de eliminar estas dos modalidades educativas, así hayan nacido de la necesidad real de la democratización al acceso a la educación y la necesidad de mayor flexibilidad en el aprovechamiento del tiempo libre de los estudiantes.

Creer que la democratización de la educación superior es sinónimo de disminuir los costos de las matrículas es un argumento que carece de realidad práctica pues todas las universidades de calidad son costosas o para los padres de los estudiantes o para el Estado.

Solo si se introduce un cambio fundamental en la medición de la calidad de la educación superior, la sociedad y los gobiernos podrán construir un sistema de medición de dicha calidad que permita un control adecuado y eliminar de raíz la opinionitis ridícula en que se han basado para tomar decisiones en materia de política pública educativa en Colombia.

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