Un pequeño detalle podría echar al traste convocatoria para consejero CNA

Oct 27/19 El Ministerio cambió los requisitos para los candidatos a reemplazar a Cecilia Dolores Correa en el CNA, y la resolución con las nuevas reglas de juego tiene un vicio de forma.

En diciembre próximo deberá estar elegido, por el CESU (foto) el consejero que, con perfil profesional de ciencias de la educación, entre a reemplazar a Correa de Molina, quien llegó en 2.014 y termina su periodo institucional de cinco años.

Para ello el Ministerio de Educación abrió la convocatoria, cuya inscripción vence este 29 de octubre, y en la cual decidió modificar los requisitos para los aspirantes.

Según el Acuerdo 1 de 2017, firmado por la entonces ministra Yaneth Giha Tovar y Adriana Colmenares Montoya (como secretaria técnica del CESU), del 4 de julio de 2017, que regula el alcance y los procesos del Consejo en su funcionamiento, define que éste será integrado por 9 académicos (y uno de ellos con un perfil técnico profesional o tecnológico; profesor en un programa de formación técnico o tecnológica por más de 10 años), y que uno de los requisitos para ser Consejero es tener Doctorado o Maestría.

No obstante, la convocatoria define los requisitos a partir de lo señalado en el Acuerdo 1 de 2019, que modifica el 1 de 2017, ahora firmado por la actual ministra María Victoria Angulo y Elcy Patricia Peñalosa Leal (como secretaria técnica), que cambia los requisitos en aspectos como:

  • La formación mínima -para este caso- deja de ser la maestría y la sube a doctorado.
  • Sube la experiencia en cargos directivos de IES de cinco a siete años.
  • Crea un nuevo requisito y es el de haber participado en la implementación y ejecución de por lo menos un proceso de acreditación de programa o institución en los últimos cinco años.
  • Crea otro requisito y es el de demostrar experiencia en procesos de SAC.

Asumiendo la discrecionalidad e interés de elevar la calidad de los consejeros, los nuevos requisitos traen un error de forma (grave, según los abogados), y es que dicho Acuerdo de 2019 no está fechado ni publicado, lo cual afectaría su legalidad y, por ende, podría caerse.

En la convocatoria pasada, para la responsabilidad que ahora termina Correa de Molina, el CESU pidió

Algunos académicos interesados en el proceso y algo desconfiados, sospechan que los nuevos términos se hubieran diseñado a la medida de unos pocos aspirantes. ???

¿Por qué es tan ansiado el cargo de Consejero?

Ser o tener un miembro en el Consejo Nacional de Acreditación -CNA- no sólo es un tema de orgullo y prestigio para las personas e IES que tienen uno de sus académicos en el Consejo, sino también un asunto de estrategia y conveniencia, a pesar de que esto nunca se diga.

Los resultados de los procesos de acreditación institucional y de programas, desde la aparición del Consejo, con la Ley 30 de 1992, muestran -por lo general- cómo hay cierta coincidencia en el incremento de acreditaciones de algunas IES y regiones que coinciden con la afinidad de la mayoría de los consejeros de turno, a pesar de que el reglamento del Consejo habla de conflicto de intereses. El punto está en la imposibilidad de demostrarlo.

Al fin y al cabo, ser consejero no sólo le da influencia en el sistema, sino una enorme cercanía al sector, al Consejo Nacional de Educación Superior CESU (que es la instancia que lo elige), y al ministro(a) de Educación de turno.

¿Se caerá el proceso?

En últimas, si el Ministerio debe rehacer o no el proceso es lo menos importante. Es un asunto de trámites, que probablemente ilusionará a muchos académicos que quieren llegar al cargo y que no podrían concursar con los últimos requisitos, pero que a la larga perderán su tiempo intentando participar nuevamente, pues en su discreción el CESU terminará escogiendo los que mejor considere (por méritos o lobby de académicos – rectores-consejeros).

El problema, de fondo, es que curiosamente el país le ha apostado fuertemente a los procesos de acreditación desde hace más de 25 años, y aún es frágil el sistema en torno de su conceptualización y procedimientos, que parecen ajustarse cada vez más a la conveniencia de algunos grupos de poder de IES y académicos que del proyecto académico de país desde la educación superior.

Desproporción en consejeros por áreas de conocimiento

Sea cual sea el acuerdo finalmente usado, aún no es claro cómo es la relación entre los compromisos institucionales, niveles de formación (¿pregradual o posgradual de los consejeros?) y áreas de conocimiento de los programas que deben evaluar.

Por ejemplo, ¿cuál de los actuales es el consejero con perfil técnico profesional o tecnológico?

Si todos los consejeros deben tener como mínimo doctorado, ¿por qué eso no se aplica con todos los actuales?, y tampoco está plenamente claro si, para el caso de educación, lo determinante es el doctorado en el área o el pregrado en la misma, o un pregrado en cualquier área pero con doctorado en educación?

¿Por qué hay áreas del conocimiento que no tienen un consejero formado en la misma?

¿Hasta dónde llegan las limitaciones en los vínculos de los consejeros con el sector? Ver perfil detallado de los consejeros.

A manera de ilustración, el siguiente cuadro resume el estado actual:

Areas de conocimiento Consejero actual en el CNA
1) Agronomía, veterinaria NO HAY
2) Bellas Artes NO HAY
3) Ciencias de la Educación Cecilia Dolores Correa de Molina

Su relación con el área está por su formación posgradual, no pregradual

4) Ciencias de la Salud Jose William Cornejo Ochoa
5) Ciencias sociales y humanas Álvaro Acevedo Tarazona

Cecilia Dolores Correa de Molina

Alvaro Andres Motta Navas

6) Economía, administración, contaduría Guillermo Murillo Vargas (Coordinador)
7) Ingeniería, arquitectura, urbanismo Jhonier Gilberto Guerrero Erazo

Helmuth Trefftz Gomez

Ivan Enrique Ramos Calderón

8) Matemáticas y ciencias naturales Fernando Cantor Rincón