El Observatorio de la Universidad Colombiana




USCO: Docentes y exrector se habrían beneficiado con revistas depredadoras

Feb 1/21 Para subir en el escalafón y mejorar ingresos, la USCO habría validado publicaciones en páginas fake, que imitan una revista especializada de Polonia, pero que no somete los textos al rigor evaluativo.

Los académicos habrían recurrido a pagar por sus publicaciones, de un campo disciplinar distinto al de la revista que finalmente les publicó los artículos, como una forma de incrementar su visibilidad como investigadores y, en beneficio de la aplicación del Decreto 1279 de 2002, por el cual se establece el régimen salarial y prestacional de los docentes de las Universidades Estatales, se hubieran beneficiado con los puntos que otorga, con impacto salarial positivo, las publicaciones internacionales.

También es posible que los académicos hubieran sido engañados, y hubieran actuado de buena fe.

El punto es que estas revistas depredadoras están haciendo negocio con la necesidad de los académicos de obtener visibilidad para mejorar sus ingresos.

En desarrollo del Decreto, el punto salarial a reconocer por productividad se fijó en $14.938 durante 2.020, y la publicación de artículos en revistas con máxima catalogación, significa que estos pueden recibir entre 12 y 15 puntos adicionales, que -en dinero- se traducen en un valor aproximado a los $224.000 en los que se sube el salario, de por vida, del docente.

Los beneficiados denunciados

La denuncia, realizada por un grupo de estudiantes de la Universidad Surcolombiana, de Neiva, identificado como “Jóvenes por la transparencia en la USCO”, sugiere que en dicha IES se habría dado un “cartel de docentes que ha defraudado los recursos de esa universidad pública”, tal y como lo publicó la web tsmnoticias.com.

Un grupo de cerca de 25 profesores de esa Universidad habría presentado al  Comité de Asignación de Puntaje de la USCO (CAP), para efecto de obtener el beneficio de puntos en su escalafón salarial, artículos publicados en la web www.sylwan.ibles.org (foto), que corresponde a un dominio falso (fake) que suplanta o falsifica el dominio http://sylwan.lasy.gov.pl/, que corresponde al de una revista polaca, debidamente indexada, con varios reconocimientos internacionales y alta calificación académica. Curiosamente, la revista polaca no es visible en Colombia.

En Wikipedia aparece una advertencia con respecto al dominio fake, que dice que: “ESTAFA: Hay una revista falsa que publica artículos de investigación con cargos de $440 como cargo de publicación en http://sylwan.ibles.org/ Este es un enlace de fraude. Tenga cuidado y no publique el artículo en http://sylwan.ibles.org/”. 

Según el portal colombiano “al parecer, al amparo de la falsa revista indexada www.sylwan.ibles.org varios docentes de la USCO, estarían saltando todos estos protocolos de calidad, para aparentar publicaciones que además de no tener rigor científico, generarían puntos salariales. De la investigación hecha por los miembros del colectivo se observa como algunos profesores han logrado publicar hasta 19 artículos en menos de 3 años, lo cual muestra que no sería un error del docente, sino un claro aprovechamiento de la página falsa para afectar el erario y sacar un beneficio económico”.

Un testimonio de uno de los integrantes del grupo de Jóvenes por la Transparencia, de la USCO, dice: “lo grave es que en otras universidades los actos de los comités que asignan puntos a los docentes son públicos y pueden ser verificados por cualquier miembros de la comunidad universitaria. En la Surcolombiana esos actos no se publican, no se pueden encontrar en la página web de la Universidad, lo cual es incomprensible, pues para los estudiantes y exalumnos es bueno saber que investigaciones y publicaciones hacen sus docentes, lo cual además va en contra de la ley anticorrupción que obliga a dar publicidad a los actos afectan el presupuesto de una entidad estatal”.

Uno de los varios docentes beneficiados por el CAP fue el exrector (e) de la USCO en 2019, Pablo Emilio Bahamón Cerquera, de la Facultad de Educación, a quien se le otorgaron 24 puntos por la publicación de dos artículos titulados: (i) the importance of critical pedagogies in the training of physical education teachers for post-agreement in Colombia y (ii) Sports and recreaction in sports centers: peace-bulding strategies. Llama la atención que la especialidad disciplinar del portal Wylwan, de Polonia, no son las ciencias del deporte sino las Ciencias Agrícolas y Biológicas.

La mayoría de otros profesores que aparecen beneficiados por el CAP por esta clase de publicaciones pertenecen, según la investigación de los jóvenes, a la Facultad de Economía (Juan Manuel Andrade, Francisco Bernal Cerquera, Ramiro Peralta, Elías Ramírez, Humberto Rueda Ramírez, Dagoberto Páramo, Alberto Ducuara, Patricia Carrera Bernal, Fernando A. Fierro, Gloria Liliana González, Nencer Cárdenas, Ramiro Peralta Morales y Ana Derly Cubillos), aunque hay uno de Salud (Yivys Salazar) y otros de Educación (Ángel Miller Roa Cruz, Leidy Carolina Cuervo -quien ha actuado como presidenta del CAP-, Edgar Cometa Guarnizo, y Alix María Casadiego Cabrales).

Cabe señalar que profesores de cátedra como Juan Manuel Andrade, Dagoberto Páramo, Néncer Cárdenas y Ana Derly Cubillos, por el hecho de ser de cátedra no son objeto de beneficio según el decreto 1279 y por lo tanto sus publicaciones no fueron analizadas por el CAP ni beneficiados salarialmente. Igual sucede con los profesores ocasionales como Francisco Bernal Cerquera y Gloria Liliana González.

La Resolución P2602, del pasado 20 de noviembre de 2020, firmada por el rector (e) Hernando Gil Tovar y el secretario General, Alberto Polanía Puentes, reconoció puntos a profesores de planta por publicaciones de esta índole, así como a otros profesores por otros trabajos, de los que no hay duda.

El auge de las revistas depredadoras

Las “publicaciones depredadoras” son aquellas que, en el entorno del movimiento social de Acceso Abierto (Open Access), surgen como una forma de contribución a la difusión pública de los escritos de los investigadores. En este entorno, como publicar representa pagar por ello y someterse a evaluaciones, ha hecho carrera que ahora es el autor quien asume los gastos de publicación para evitar que estos sean traspasados a los lectores, y allí es donde algunas editoriales y editores inescrupulosos se aprovecharon de este formato para lucrar con el modelo, obteniendo beneficios económicos sin cumplir con los requisitos de calidad de las publicaciones científicas (amplíe esto en Revistas depredadoras: una nueva amenaza a las publicaciones científicas).

El español Isidro F. Aguillo, responsable del Laboratorio de Cibermetria (Grupo Scimago), explica que “este es un fenómeno también llamado “hijacked journals”. Es decir, una editorial predadora crea una revista con un nombre ligeramente diferente (una coma, un guión) y la hace aparecer como si fuera la verdadera. A todos los efectos funcionan como revistas predadoras, piden originales via spam, no realizan revisión por pares y pueden amenazar con medidas legales si se intentan retirar manuscritos”, indicó a El Observatorio.

A juicio de los autores del texto citado, los chilenos María Paz Bertoglia y Andrea Águila es más probable que los autores de los artículos incorporados en revistas depredadoras sean investigadores de categoría “junior”, provenientes de países en vías de desarrollo. Sin embargo, los investigadores, independiente de su origen o su trayectoria, están sometidos a las mismas presiones por publicar. Lo que puede hacer la diferencia es que en los países en desarrollo no existe el suficiente apoyo, guía o soporte institucional para actuar como barrera efectiva entre la academia y las revistas depredadoras.

Muchas publicaciones depredadoras publican artículos provenientes de países de bajos ingresos. En algunos casos extremos, esto podría deberse a la baja calidad de la investigación o publicación, lo que influye en que sea aceptado solo en revistas depredadoras sin un exhaustivo proceso de revisión por pares. A veces, en estos países, es más importante la cantidad que la calidad de publicaciones, tanto para adquirir prestigio académico como para ser aceptado en programas de posgrado”.

Funcionamiento de las revistas depredadoras

El análisis de Bertoglia y Andrea Águila señala que en muchas universidades, los académicos desconocen esta problemática, por lo que son susceptibles a ser engañados por estas revistas, las que, en general, utilizan nombres de fantasía para sugerir que son internacionales y que cuentan con alto prestigio. De esta forma, son habituales nombres como International Journal of…Global Review of… o Annals of the World Association of…, entre otros. También pueden simular nombres de revistas conocidas de alto prestigio. Las revistas son exclusivamente digitales y cuentan con dominios propios de internet. En general, desaparecen a los pocos meses de ser creadas, tiempo suficiente para haber capturado dinero de autores ingenuos o francamente desesperados.

Las típicas prácticas de las publicaciones depredadoras incluyen una promesa de rápida revisión, proceso mínimo o inexistente de revisión por pares, junta revisora ficticia y títulos que simulan revistas legítimas. En general, se hacen conocer enviando correos electrónicos a los investigadores, utilizando tácticas agresivas de marketing y correo spam, muchas veces, incluso, con faltas gramaticales o errores ortográficos, solicitando que los investigadores envíen artículos o se conviertan en editores de la revista.

Revisar el modelo de reconocimiento de la productividad

Este caso se suma a los muchos que, desde hace casi dos décadas, se vienen denunciando como resultado de la aplicación del Decreto 1279.

Si bien para algunos académicos de la Universidad Pública este Decreto reconoce sus esfuerzos, para otros es una perversa forma de “puntos por todo”, para incrementar, en muchas ocasiones de forma ilegal o antiética, sus salarios, sin que en el fondo haya calidad y aporte al desarrollo social del conocimiento. También se cuestiona si esto representa un detrimento patrimonial de los recursos de las universidades públicas.

En varias oportunidades ha sido planteada la necesidad de reformar dicho decreto, pero el tema demanda una voluntad política que ningún Ministerio se ha atrevido a utilizar por físico miedo a enfrentarse a la reacción de los académicos de la universidad pública.

Información relacionada: Las “habilidades” de ciertos investigadores para aumentar su visibilidad, afectando a sus IES (dic/21)

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