¿Y qué espera Mineducación para nombrar nuevo presidente en la U. Incca?

Oct 7/19 Hace 14 días el Ministerio destituyó a la representante legal y aún no define quién será la persona designada por el Estado. Mientras, la U. sigue lidiando problemas sin quién dé la cara en lo legal.

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La Universidad está paralizada porque, sencillamente, no hay representante legal, y pocos se animan a ese cargo por las dificultades jurídicas que implica enfrentar los derechos de petición, tutelas y demandas por no pago de salarios, problemas financieros y atender al mismo Ministerio.

La rectora encargada, Susan Rodríguez, intenta sobrellevar la situación frente a la comunidad universitaria (ver comunicado), pero no tiene injerencia directa sobre el rumbo político y estratégico de la IES, que desde abril pasado tiene un inspector, Hernando Castellanos Franco, que es funcionario del MEN, que más allá de reportar lo que pasa, no actúa estratégicamente.

Tristemente la pasividad, demora y hasta negligencia del Ministerio con este caso, que se remonta ya a varios años, poco ha ayudado a evitar que la Universidad siga en caida libre.

… Siel Ministerio hubiera actuado oportunamente hace cuatro o cinco años, cuando la universidad contaba con cerca de 5 mil estudiantes, la situación hoy sería muy diferente. Durante ese tiempo ya había impuesto, y extrañamente, levantado medidas de inspección bajo el inexplicable argumento de que la Universidad Incca tenía las condiciones para avanzar en su calidad y recuperación financiera, y hoy, ante los ojos de todo el sistema de educación superior, la Universidad Incca no es ni sombra de lo que llegó a ser.

Y eso que la Resolución del Ministerio número 10067, del pasado 23 de septiembre, en la que se destituyó a la presidenta María Solitan Quijano, precisa que es “una medida preventiva, cuyo fin es lograr que esa institución supere la situación de anormalidad que presenta”.

Habría que ver, para el Ministerio, qué significa superar esa situación de anormalidad.

Por su parte, Quijano, quien no logró renunciar -pese a su intención de hacerlo- antes de ser destituida como representante legal- estaría entre uno y dos años fuera del cargo, pero no de la Institución, pues según los estatutos reformados por ésta, y aprobados por el propio Ministerio de Educación, se mantiene en el Claustro de Gobierno en su calidad de miembro permanente (léase, indefinido).

Por ahora el Claustro de Gobierno tampoco está operando, pues está incompleto. María Solita Quijano lo preside, su hermano Pedro (miembro pleno numerario del Claustro, por dos años re-elegido indefinidamente) opta por no asumir el liderazgo, la exrectora María Carolina Villamizar (quien también renunció antes que el Ministerio la destituyera) mantiene un puesto allí, por estatutos -como miembro permanente indefinido- y gran influencia, y quedan los representantes de estudiantes y de docentes (que luchan solos contra “el establecimiento”), ambos con un periodo de sólo un año.

“Le pido el favor -dice el representante de los estudiantes Sergio Andrés Baquero Muñoz a la ministra María Victoria Angulo, en una comunicación de la semana pasada- que no permita que las personas que le han hecho daño a mi Universidad, vuelvan y mucho menos, que se mantengan en medio de nosotros como miembros de los órgans de gobierno”. “Debe darnos garantías frente a nuestro proceso educativo”.

Para rematar, la Secretaria General -Julia Marina Villarreal-, quien fue funcionaria de Mineducación, hace rato no actúa en propiedad por hallarse en incapacidad laboral, además de que es la autora de algunas demandas laborales contra la Universidad, que incluso llevaron a que María Solita Quijano pagara unos días de arresto por incumplimiento.