Julio 1/25 Juan Carlos Bolívar Sandoval, delegado del ministro Rojas en el Consejo Superior de la U. de Antioquia, envío un muy crítico análisis de por qué el Consejo Superior (y en él Mineducación) rajó la gestión de John Jairo Arboleda Céspedes.
Una gestión financiera deficiente y reactiva, una débil gobernabilidad y una profunda inestabilidad institucional, todo bajo un cuestionado liderazgo del rector Arboleda reflejados en la incapacidad para la resolución de la crisis y la ausencia de estrategias sostenibles o reformas estructurales son, para Bolívar, los motivos que obligan a replantear el proyecto gerencial de la Universidad de Antioquia, y razones por las cuales el Consejo Superior Universitario dio una baja calificación a la gestión rectoral.
En su comunicación, del pasado 20 de junio, dirigida a la Secretaría General de la Universidad, Bolívar, quien labora como asesor del ministro Rojas Medellín, explica los motivos por los que el Consejo Superior dio una baja calificación de la gestión del rector Arboleda Céspedes.
Así, el rector Arboleda Céspedes no sólo está enfrentado con la Gobernación de Antioquia (que preside el Consejo Superior) y parte de la comunidad universitaria sino también, ahora, parece haber perdido el apoyo del Ministerio de Educación.
Giovani Alberto Caro Uribe, consejero por los egresados en el Consejo Superior Universitario, fue el primer en salir, públicamente, a pedir la renuncia de Arboleda. A su vez, la “Mesa Ético-Política de la Asamblea Profesoral, Universidad de Antioquia”, del sindicato de profesores de la Universidad de Antioquia, también expidió un comunicado en el que reconoce las dificultades de la Universidad, pero cuestiona las formas como está actuando el Consejo Superior.
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Antes de conocerse esta comunicación, Arboleda había enfatizado públicamente que no va a renunciar.
Según la comunicación de Sandoval (de la que se extraen los apartados más significativos), la UdeA “enfrenta una crisis de liquidez profunda, manifestada en un déficit histórico que excede los $350 mil millones de pesos”.
Por ello, dado que “esta situación se atribuye a la insuficiencia de recursos, el Ministerio de Educación Nacional (MEN) ha instado a la actual administración a garantizar la claridad y transparencia de esta información para toda la comunidad universitaria”.
Mineducación ha cumplido con sus aportes
Si bien el Ministerio reconoce que “la crisis que afecta a la educación superior en Colombia se origina en el año 1992, con la implementación de la Ley 30, el gobierno del presidente Gustavo Petro ha realizado esfuerzos significativos para contrarrestar esta problemática estructural, destinando aportes de base presupuestal y de funcionamiento. Un claro ejemplo es la Universidad de Antioquia, que ha experimentado un incremento acumulado superior al 60% en transferencias directas del MEN desde 2022”, y detalla el flujo de recursos entregados a la UdeA (valores en miles de millones de pesos):
- 2022: $465.753
- 2023: $552.727
- 2024: $619.399
- 2025: $643.000
Con ello, dice la comunicación, “la base presupuestal de la UdeA ha crecido un 36.1% entre 2022 y 2024, lo que representa un avance crucial en su capacidad operativa y de expansión”.
A pesar del apoyo financiero, la crisis persiste
El delegado señala cómo pese a las transferencias hay retrasos en el pago de nóminas, la universidad ha debido vender inmuebles, solicitar créditos de tesorería, reducir estructuras y hacer fusiones administrativas, pero estas acciones “no han logrado resolver la magnitud de la crisis, lo que compromete el funcionamiento misional de la institución”.
Fallos en la gestión rectoral
“Desde la perspectiva del MEN, la gestión financiera de la UdeA bajo la actual administración muestra una notable deficiencia en la planificación a mediano y largo plazo. El enfoque en medidas puntuales ha mitigado la crisis de manera parcial, pero no ha logrado ocultar la debilidad estructural ni la falta de proyección en proyectos misionales y en la sostenibilidad financiera.
Se ha observado que el rector impulsó un ambicioso plan de regionalización, construcción de sedes y contratación de personal por cátedra, sin contar con un respaldo financiero proporcional. El MEN enfatiza la deficiente gestión financiera y la baja capacidad técnica de esta dirección, por lo que ha recomendado la intervención de misiones de expertos para acompañar la gestión financiera durante este momento crítico. Se considera imperativo que la universidad reciba el apoyo técnico necesario en el ámbito financiero, uno de los campos más críticos actualmente”.
Desafíos en la Gobernabilidad Institucional
“Este panorama ha comprometido la gobernabilidad institucional debido a decisiones unilaterales, la ausencia de controles efectivos y la politización de la gestión académica. Se considera urgente fortalecer la institucionalidad mediante mecanismos de rendición de cuentas, una mayor transparencia y la conciliación con los diversos actores de la vida universitaria. El ambiente institucional se percibe fragmentado, con una profunda desconfianza en la comunidad universitaria, lo que genera tensión en la gestión actual y pone en riesgo la calidad educativa”.
Alternativas Propuestas por el Ministerio de Educación Nacional
Ante la situación, el Ministerio, dice la comunicación, ha propuesto, entre otras acciones, que la Universidad de Antioquia:
- Diseñe un plan estratégico institucional, que incluya alianzas público-privadas, reformulación de gastos y seguimiento externo.
- Impulse auditorías externas, transparencia en la contratación y los nombramientos, y modernización de los órganos de control.
- Realice una concertación multisectorial
- Fortalezca el personal financiero para enfrentar la crisis
- Replantee la regionalización
Y por ello, “para recuperar la confianza y garantizar la sostenibilidad, el MEN recomienda un liderazgo técnico articulado con una gestión financiera responsable y un diálogo social sincero”.
Si bien el Ministerio indica que “es fundamental reconocer la complejidad de su rol (el del rector) y el contexto estructural que enfrenta la universidad”, enumera algunas acciones que, así se entiende, deberían liderarse:
- Adoptar procedimientos de planeación, programación, dirección, ejecución, evaluación y control
- Fortalecimiento el liderazgo para evaluar y controlar el crecimiento de contratos de hora cátedra y prestación de servicios
- Optimizar cargos con propuestas claras para cargos que no generen valor agregado a la eficiencia
- Crear un plan sobre la optimización de los espacios de la nueva Ciudadela Héctor Abad Gómez
- Atender el problema de la proliferación de ventas informales, el consumo de sustancias psicoactivas y la alteración de actividades misionales sin un control contundente
- Ejercer un liderazgo proactivo para anticipar y mitigar la crítica situación financiera, así como para alertar al Consejo Superior Universitario sobre riesgos presupuestales, más allá de la Vicerrectoría Administrativa.
Concluye la comunicación advirtiendo que “la evaluación sugiere que un liderazgo más completo incluiría el reconocimiento de retos, dificultades y obstáculos, esenciales para la autocrítica y el aprendizaje adaptativo en la gestión”.
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