Alcances ¿y desafueros? del MEN y Conaces en registro calificado: Héctor Andrés Pérez – nov/22

Para Héctor Andrés Pérez Enciso, Sociólogo y Magíster en Evaluación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación, frente al tema del SAC no se trata sólo de eliminar la excesiva sobrerregulación, sino de definir claramente los roles de las IES y la CONACES en estos procesos.

Mucho se ha hablado recientemente sobre la reforma al Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (SAC), producto de las numerosas críticas en relación con la excesiva regulación de los trámites de registro calificado y la enmarañada burocracia que los rodea.

A propósito, lea: Funcionarios del MEN piden a Gaviria cambiar urgente y radicalmente sistema de aseguramiento

Sin embargo, poco se habla de un tema diluido en medio de las actualizaciones que se han realizado al SAC derivadas de la expedición del Decreto 1330 de 2019, y que tiene que ver especialmente con los alcances que tiene el Ministerio de Educación Nacional (MEN) y la autonomía de las Instituciones de Educación Superior (IES) para llevar a cabo modificaciones en los programas académicos.

Un ejemplo de esta situación es la Directiva Ministerial 09 de diciembre de 2021, en la cual, las IES que estaban ofertando programas con apoyo TIC debieron reportar al Ministerio de Educación su inclusión, una vez culminara la emergencia sanitaria derivada por el Covid-19. Si nos ceñimos a lo establecido en el Decreto 1330 de 2019, cuyo Artículo 2.5.3.2.10.2 establece las modificaciones del programa que son objeto de aprobación del Ministerio de Educación Nacional (MEN), la inclusión de las TIC, sin perjuicio de modificar la modalidad del programa, no entra en el resorte de aprobación del MEN. Precisamente por esta línea delgada entre lo que el Ministerio aprueba y lo que está en el resorte de las IES es que, a hoy, existen más de 4000 procesos represados en la Conaces.

De otro lado se encuentra el tema de los cupos de estudiantes matriculados en primer periodo académico para programas que no están mediados por docencia-servicio. Si bien las IES tienen el deber de informar, lo cierto es que ante la sobrerregulación del sistema y las constantes negativas de las Salas CONACES, muchas han optado por solicitar al MEN una aprobación antes de superar los cupos. Si en últimas, esto requiere aprobación ministerial previo a su aplicación en las IES, la norma debería actualizarse y ampliar los alcances de la Conaces en este sentido, de lo contrario, acudiendo al resorte de la autonomía institucional, las IES podrían hacerlo e informarlo al momento de renovar sus registros calificados.

En esta delgada línea también se encuentra el tema de los cupos para programas virtuales. En ningún documento oficial aparece explícito el número máximo de estudiantes en asignaturas o módulos virtuales, lo que ha ocasionado que cada sala apruebe cupos de manera bastante diferenciada entre sí. En programas evaluados por algunas salas, cuyo nombre no interesa en este caso, se conocen casos de programas aprobados con más de 90 estudiantes por módulo, mientras que, en programas evaluados por otras salas, este pareciera ser un número muy alto y la tendencia indica que incluso 60 es un cupo visto de manera negativa por los miembros de la Conaces. Los argumentos que defienden las salas tienen que ver con que las condiciones de calidad presentadas son insuficientes para atender ese número de cupos, pero dada la inexistencia de un parámetro, las IES se encuentran a ciegas para demostrar las condiciones de calidad necesarias.

Otro ejemplo está relacionado con la aceptación de las visitas de pares, que en muchas oportunidades son programadas con menos de dos semanas de anticipación, sin mencionar que en muchas oportunidades las IES no acreditadas se enfrentan a múltiples visitas de manera simultánea. Cabe preguntarse hasta qué punto las IES tienen una posibilidad real de incidir en una programación que resulte razonable y que les permita adelantar de manera óptima las acciones administrativas y operativas que conllevan preparar las visitas de verificación de condiciones de calidad en modalidad presencial.

Con estos ejemplos quiero conducir a los lectores a una reflexión: no se trata únicamente de liberar al SAC de la excesiva sobrerregulación en materia de evidencias e indicadores para cumplir con los trámites de registro calificado, también se trata de definir claramente los roles de las IES y la CONACES en estos procesos y fijar claramente los limites entre lo que pueden realizar las instituciones de educación superior desde su autonomía y lo que en efecto requiere una revisión y aprobación por parte del Ministerio de Educación Nacional, lo que redundaría en el fortalecimiento de la innovación y la flexibilidad que tanto ha promulgado el Ministro Gaviria.

Mientras tanto, el sector estará expectante de las reformas que contribuyan a flexibilizar el sistema, comenzando, entre otras, con la modificación a la plataforma Nuevo SACES (o el retorno al ya conocido “Viejo SACES”), que convirtió los trámites de modificación en un procedimiento que puede tomar horas y hasta días para ser radicados.

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