Argumentos post-modernos universitarios. ¿A que huelen los niñ@s y niñes?: Felipe Cárdenas – septiembre/22

Para Felipe Cárdenas- Támara, Director del Observatorio-Red Iberoamericano de sociopolítica, cultura y ambiente, “todos nuestros actos y prácticas educativas, investigativas en los escenarios de la existencia humana están mediados constantemente por “actos o manifestaciones lingüísticas y de interacciones sociales de carácter comunicativo” que tienen que analizarse y estudiarse, con el rigor crítico y autocrítico de la academia”.

(Doy fe, como ciudadano, del intento serio de transcribir un pequeño fragmento de un curso sobre epistemología en una prestigiosa universidad latinoamericana. Estoy rememorando, pero el sentido es el que se destaca a continuación):

Escena: Profesores universitarios de una prestigiosa universidad del Cono Sur desarrollan sus ideas sobre el olor de los niños en una clase de epistemología post-moderna, dictada en modalidad remota. Un profesor del extremo norte del continente sur americano – es decir, Colombia- escucha:

Profesora Gaya argentina: Nos tenemos que hacer conscientes en el marco de la inconciencia de clase que el discurso hegemónico patriarcal facha que nos impide a maestros y maestras captar el olor de nuestros niños en el salón de clase. Entonces yo diría pibe que no alcanzamos a sentir ni percibir sus olores y mucho menos el alcance de nuestro toque amoroso en sus cuerpos…

Profesor Inti colombiano: Es que como todo es relativo, lo más importante es situar esas realidades múltiples en el seno del dispositivo de control heterosexual que nos encoje la visión perimetral de nuestro campo rizomático. Hay que plegarse al encuentro del otro y su otredad y amorosamente sugerir la relatividad de todo encuentro en un mundo lleno de polaridades y pliegues que vamos tejiendo en el abrazo solidario de la ignorancia. Por eso es que se torna fundamental encontrar esos rostros amigables entre todos y todas, como comunidad de aprendices, que más allá del conocimiento quieren vivir en la ignorancia amorosa del toque que le propiciamos a nuestros estudiantes.

Profesora Gaya: ¡Exacto! Lo que has captado es que no hay posibilidad teórica. Occidente debe morir, tenemos que asesinar todo vestigio de un pensamiento lógico patriarcal y binario en nuestros encuentros con los niñes. Ellos tienen un olor a naranja mezclado con aguate y guayaba. ¡Qué sabrosas la guayabas! Transitan del verde al amarillo, ¡que colores!, así tiene que ser el aula de clases, llena de colores, múltiples subjetividades, espacios y tiempos del movimiento heracliteo sin límites. Ese es el llamado giro ontológico que construyen filósofos y antropólogos de “vanguardia” (Comillas nuestra). Expresión de los sonidos experienciales. Holismo, como gran desafío.  Decrecimiento de la representación opresora del eterno ciclo menstrual que nos condena a las mujeres. Finalmente estamos hablando del tiempo de la liberación. El deber de armar quilombo, el desorden que promueve el papa Francisco…Armar lio (Risas)

Profesor Inti: Es que el planteo sugerido sobre el olor de los niños como deconstrucción post-humana es de carácter experiencial. No debate sobre la moral, más bien es un planteo amoral y lujurioso en el camino del encuentro entre los cuerpos. Pura intuición, pura de realidad irreal que reclama la protección de esos cuerpos, frente a la agresión heterosexual de familias parentales que están situadas aún en la dicotomía naturaleza/cultura. Y por ello el Estado post-capitalista tiene que eliminar en el aula toda dicotomía que establezca distinciones genéticamente en deuda con la ontología occidental y sus perniciosas instituciones castradoras del deseo humano en los niñes, que en el fondo son puro goce, posibilidades de olores, agregaría, más ricos que los de todas las frutas del mundo. Deleitémonos con la imaginación, sin fronteras lógicas, sin reduccionismos naturalistas y menos con las dicotomías binarias que el occidente fáustico y cristiano nos ha impuesto desde la llegada de españoles y portugueses al continente americano. El olor de los niños nos impone el reto de descolonizar el pensamiento y tomarnos en serio el olor de los niñes, aboliendo toda categoría representacional en el toque educativo que ejercemos hacia ellos. Y la pregunta es: ¿Cómo estamos tocando a los niñes? ¿Los tocamos? ¿Somos conscientes de nuestros toques? ¿Qué parte del cuerpo tocamos desde nuestros agenciamientos?

Alumno de post-doctorado: Las voces de sus corazones lo que ponen sobre nuestras almas múltiples, es la necesidad de tomarnos en serio a ese otro, esa alteridad sin voces, pero con olores…Además del olor de sus cuerpos, el devenir pájaro, en sus cuerpos, como mellizos duplicados, implican un mundo de posibilidades invertidas. Mejor dicho: la política de los cuerpos y la economía del decrecimiento en los olores introduce narrativas polares y múltiples. Sus relatos me han permitido comprender el multi-naturalismo, que debemos asumir como proclama y criterio teórico y metodológico en la producción de conocimientos principalmente estético por encima de cualquier otra valoración de “orden”. El orden es el desorden, mejor dicho.

Profesora Gaya: Si entiendo… la verdad es entonces todo lo que sucede en el aula y el cuerpo de esos niños por encima del control de la Yuta. Eso es lo que Foucault definía, glosando un poco sus ideas, como el pluralismo del aula, como categoría emergente suprema que quiebra el representacionismo dominante en su versión del macho alfa heterosexual y condenado a reproducir la ignorancia de la cultura patriarcal monógama y de raíces cristianas.

Segundo Estudiante de postgrado:  Voy a realizar unas aclaraciones: Hay que darle precisión teorética a nuestro discurso; empecemos por hacer evidente lo siguiente:  (a) la reflexividad de nuestra labor educativa, incluye suspender todo juicio que juzgue las categorías ontológicas de nuestros niñ@s, (b) tenemos que conceptualizar y convertir los olores de los niños en categorías nuevas que impliquen evitar las intuiciones ontológicas occidentales y/o cualquier referencia a la posibilidad de generar conocimiento objetivo. Todo es subjetivo y todo es una construcción social. No existe ni la biología ni la evolución humana. Y, por último, (c) experimentar todas las innovaciones educativas que las corrientes rizomáicas subvierten en los nuevos desordenes pedagógicos diseñados de manera disruptiva – todo tiene que ser disruptivo-  y que advierten sobre los peligros de las construcciones cognitivas occidentales. Y en ese orden de ideas, mi pregunta de investigación sería: ¿Qué relación hay entre los olores de los niñ@s y los animales en sus despliegues rizomáticos? ¿Existen vínculos perceptivos o a-perceptivos? O sencillamente, ¿todos somos presas o presos en el orden del discurso? Y es que el olor de los niños, nos lleva a plantear el triunfo de la espiritualidad sin religión, de la memoria histórica sin historia, de la antropología sin cultura, del hombre sin mujer y de la mujer sin hombre. Somos hijos de la noche y de la luz, del mundo subterráneo de los espíritus. La nueva ciencia, es la ciencia del sin-sentido. Sin evolución, sin historia y sin ciencia positiva. ¡La ciencia es simplemente un sistema de creencias más, entre otros muchos, todos con su validez relativa!

Moderador del curso con base en Paul Boghossian, agregó lo siguiente:

<<Personalmente, rechazo la ciencia como una forma privilegiada de ver el mundo. Sin embargo, por sorprendentes que sean estos comentarios, serían de interés pasajero si no fuera por la enorme influencia que tienen y por la perspectiva filosófica que representan (Puro bla, bla, bla). Sucede lastimosamente, especialmente dentro de la academia, pero también e inevitablemente hasta cierto punto fuera de ella, la idea de que hay “muchas” formas igualmente válidas de conocer el “mundo”, siendo la ciencia solo uno de ellos; argumento que ha echado raíces muy profundas en el mundo de la academia. En diversos campos de las humanidades y las ciencias sociales, este tipo de “relativismo posmodernista” sobre el conocimiento ha alcanzó el estatus de ortodoxia. Lo llamaré (tan neutralmente como sea posible):  la doctrina de Igual validez>>.

Cerrando la escena:

Las ciencias sociales, las humanidades y la antropología científica si quieren contribuir a la sociedad y ser campos del conocimiento relevantes, tienen que apartarse de un discurso teórico y metodológico, débil, errático y fracturado. Las tendencias anti-dualistas o impositivamente anti-binarias (que están acabando con la academia del primer mundo) por definición son expresiones ideológicas de discursos dominantes, que ya han sido superados o vienen siendo superado; y que distorsionan el conocimiento y las necesidades reales de los pueblos, grupos y colectivos de nuestras naciones. Los campesinos, indígenas y afros, adolescentes y niños no necesitan para aprender a vivir de estas posturas. Solo pueden parasitarse en los espacios más decadentes de la universidad y su relevancia para la historia y el progreso de nuestros pueblos es mínima. Estas pseudo-posturas académicas e intelectuales reflejan serias inconsistencias teóricas y falta de rigor científico. En el orden del discurso, el rigor pragmático y semiótico, en diálogo con enfoques, escuelas y posturas científicas rigurosas, debe considerarse como la norma, evitando equivocidades extremas, como falsas posturas intelectuales. Sin duda, el asunto de las racionalidades múltiples es un tema relevante, pero el recorrido histórico que estamos adelantando como naciones y continente, no puede asumir el lastre ni de un positivismo extremo, ni de un relativismo extremo, que, en el fondo, tienen como efecto la violencia del discurso ideológico impuesto sobre la sociedad y las instituciones educativas.

La posibilidad de conocer, pensar y actuar en la verdad o en aproximaciones a la verdad o en nociones de realidad es un imperativo categórico de todas las ciencias y saberes que quieren acceder a los espacios universitarios.  Todos nuestros actos y prácticas educativas, investigativas en los escenarios de la existencia humana están mediados constantemente por “actos o manifestaciones lingüísticas y de interacciones sociales de carácter comunicativo” que tienen que analizarse y estudiarse, con el rigor crítico y autocrítico de la academia. Un acontecimiento discursivo como el descrito, a modo de parodia, pero que es real y que tiene la pretensión de influir en la política pública, es un claro reflejo de la decadencia de ciertos espacios universitarios en la expresión inflacionaria de las máximas equivocidades que nos brinda el discurso y narrativa postmoderna en su máxima deformación. Como diría el viejo Marx desde su tumba: -Desde lo más profundo de nuestras almas populares y en la expresión del saber de nuestros pueblos y clases sociales, no son esas las intersubjetividades que reclaman los pobres de la tierra.

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