Casi todos los rectores buscan la foto, y apoyo, del ministro Gaviria, quien los recibe pero no concreta

Enero 20/23 Las dificultades financieras, búsqueda de programas de fomento y cambios en el SAC, entre otros, han llevado a muchas reuniones del ministro con IES y asociaciones. Buenas intenciones y acuerdos de intención, pero sin resultados efectivos.

En los pocos meses que lleva como ministro de Educación, Alejandro Gaviria, ha tenido más reuniones y fotografías con los rectores que todos sus antecesores.Tanto él como su Ministerio reproducen en redes sociales la mayoría de sus encuentros, y para ello cuentan con un fotógrafo que documenta visualmente las reuniones, para efectos de imagen y de relaciones públicas.

Eso sí, resulta llamativo que el Ministerio (ni éste ni sus antecesores) se ha reunido, en un mismo escenario y agenda, con todos los rectores que integran el sistema de educación superior, pues hay más de 100 que nunca aparecen para nada, bien porque individualmente sus IES no pesan o porque, sencillamente, están en proceso de desaparición y ahí van solas, como si a ningún actor clave del sector les importara la calidad y seguimiento de los estudiantes que tienen.

Pero más allá de la vanidad mediática, el ministro actúa más como un “político humanista” que como un gerente. Dialoga y ríe exitosamente con todos, y concerta en torno de los diagnósticos y alternativas, pero aún no se ven las acciones.

Con Ascun, el SUE, la RedTTU, ACIET, los indígenas, las universidades acreditadas y muchos rectores de forma particular, entre otros tantos, se ha reunido, y de todas las reuniones salen declaraciones de buena voluntad, expresiones de trabajo conjunto a favor de la equidad, inclusion, calidad y financiamiento, y anuncios de mesas de trabajo e integración de esfuerzos, pero sin agendas ni resultados tangibles.

Entre tanto, aún el sistema desconoce los modelos de asignación de nuevos recursos para IES públicas, las privadas aumentan sus angustias por la reducción de estudiantes y aumento en los costos, los procesos de registro calificado y de acreditación se mantienen lentos y llenos de trámites pese al aclamado anuncio del ministro de cambiar la normatividad (que no se ha hecho), el texto de la anunciada reforma a la Ley 30 de 1992 no se conoce, así como tampoco los avances de la mesa de análisis financiero que desde el Viceministerio de Educación Superior se convocó, y si bien se hicieron los encuentros regionales para analizar reformas al SAC tampoco hay claridad de tiempos y resultados esperados.

Pero si a estas agendas se le suman algunas otras alternas y no emparejadas, se confirma que el sistema de educación superior colombiano no tiene una clara dirección, pero sí muchos intereses.

En el mismo Ministerio parece verse. El ministro se reitera en su discurso y traza una agenda de cinco puntos (uno solo para educación superior), aunque poco o nada menciona de forma explícita las apuestas presidenciales por la gratuidad total, la construcción de nuevas sedes universitarias de parte de alcaldías y gobernaciones anunciadas también por el presidente Petro o la cada vez más difícil situación de la educación privada; mientras que su viceministra de Educación Superior, y gran parte del equipo del Ministerio, que le fueron “impuestos” desde la vicepresidencia de la República y no escogidos por Gaviria, priorizan acciones a favor de la región pacífica y las políticas de inclusión, equidad y género, con uno que otro funcionario ideológicamente mucho más a la izquierda que el propio ministro Gaviria, y con intenciones de manejar sus propias agendas.

Entre tanto, las asociaciones -como RedTTU y el SUE- prenden una vela al ministro y otra a los congresistas, para ver cuál les da una verdadera esperanza en su deseo de que haya una reforma efectiva a la Ley 30 para asegurarles más recursos. Muchos de esos congresistas, que han felicitado la gestión de Gaviria, también le han pedido al gobierno conocer exactamente cuáles serán las reformas al sector que pasarán por las comisiones sextas de Senado y Cámara y que, por ahora, no se han dado, y como el tiempo pasa y el capital político del gobierno comienza a sufrir el natural desgaste de todo gobierno, se corre el riesgo de que el legislativo apruebe alguna norma sorpresiva que impacte al sector.

Seguramente es por esa misma indecisión gerencial del Ministerio como asociaciones como el SUE, con la habilidad política de su presidente y rector de Unicórdoba, ha movido la cercanía de los rectores del SUE Caribe con el hoy embajador en Bélgica, Jorge Rojas, para buscar una cercanía al presidente Petro e, incluso, para mostrarse como “asesores” del gobierno en la proyectada creación de la Universidad pública del municipio de El Tarra.

¿Hasta dónde llegará tanta foto?

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