CMES 2022, consecuencias y oportunidades: Carlos Hernando Forero – junio/22

En esta ocasión, Carlos Hernando Forero Robayo, asistente a la Conferencia Mundial de Educación Superior, realizada en Barcelona -España- el mes pasado, presenta su análisis de los derroteros de allí propuestos.

Culminó el pasado 20 de mayo en Barcelona, la Tercera Conferencia Mundial de Educación Superior, CMES 2022, con la presentación por parte de la subdirectora general de la UNESCO, de la denominada hoja de ruta, que supuestamente no está terminada de construir y será un punto de referencia para los gobiernos, en el establecimiento de sus planes y políticas en la próxima década.

Desde América Latina, ya estaba instalada una discusión sobre la convocatoria a la conferencia, los temas y la forma de recoger el sentir de muchos actores universitarios sobre los principios reiterados en la Conferencia Regional de Córdoba 2018, CRES 2018, y la visión general después de vivir la experiencia trascendental del COVID 19. Estas discusiones continúan en algunos espacios y podrían llevar a una parálisis en el accionar, frente a grandes desafíos que se tienen en contextos diferentes y sobre los cuales se espera una importante transformación de los sistemas de educación superior de los países y de sus instituciones que los conforman.

La hoja de ruta y el proceso que se propone para terminar de construirla deja ver una serie de limitaciones que debemos ser capaces de superar: Es una propuesta global que, para recoger las diferentes situaciones de las regiones del mundo, cae en generalidades, que deben ser puestas en contexto en cada una de las regiones y los países. Se da en medio de una crisis del multilateralismo y, por lo tanto, la gobernanza de la hoja de ruta por parte de la Unesco es muy débil. No cubre todos los temas esenciales de la educación superior en la región de América Latina y el Caribe, que fue la única en celebrar previamente su conferencia regional. No deja muy en claro el papel de los Estados para poder contar con buenas políticas públicas que faciliten un esfuerzo colectivo para atender las expectativas y la operación disruptiva que se requiere para ser eficaces, y donde continúa primando el paradigma del Estado evaluador sobre el del Estado promotor de un mayor vínculo con la sociedad.

También, sería deseable: enfatizar en la función estratégica de la educación superior, más allá de su acción formativa e incorporando con mayor vigor la investigación científica y la extensión universitaria; tener un mayor desarrollo sobre los capitales intangibles (social, ético, solidario, intelectual, cívico); poner en evidencia el papel de las grandes empresas tecnológicas; y reiterar que el camino de pretender homogeneizar no es bueno y no permite aprovechar la riqueza de la diversidad y respetar las identidades construidas.

Se podrían continuar señalando debilidades o ausencias, con el peligro de concentrar las energías en un debate que puede resultar poco útil y distraernos de proponer y llevar a cabo las verdaderas transformaciones que están requiriendo nuestros sistemas de educación superior y que de alguna forma son señalados en varios apartes de la hoja de ruta. Por el contrario, el texto de la hoja puede ser un buen pretexto, para darle contexto a nuestras discusiones y afrontar de mejor manera un futuro que ya está con nosotros y que se mueve en escenarios de la más alta incertidumbre y desconfianza; a los cuáles no se puede dar una respuesta individual, sino que requiere altas dosis de inteligencia colectiva y de nuevas formas de operación asociativa, por fuera de las zonas de confort.

La hoja de ruta explica 6 principios para configurar el futuro de la educación superior y especialmente el sexto señala: “Excelencia académica mediante cooperación en vez de competencia”, esto es muy inspirador para el diseño de políticas públicas de manera coherente y con instrumentos y presupuestos efectivos para afectar la actual realidad. Hace un llamado para mantener un sentido de urgencia y pensar en grande sin desconocer la complejidad del tema, enunciando 6 grandes retos.

Seguimos bajo la concepción de que la educación superior es un bien público social, un derecho humano y un deber de los Estados. En la hoja de ruta se encuentran ideas fuerza que nos sirven de referencia para examinarnos y ver que tan lejos estamos de esos enunciados y la manera cómo podríamos acercarnos a ellos, con unos ritmos mucho más rápidos a como normalmente nos movemos.

La preparación de la conferencia permitió muchos análisis en Iberoamérica, que dejaron unos importantes insumos que pueden ser aprovechados en la fijación de nuestra propia hoja de ruta. A nivel regional y subregional están a disposición los esfuerzos hechos con espíritu colectivo desde: El movimiento global KAIROS, El centro de pensamiento GUNI, El Consejo Universitario Iberoamericano, CUIB. El espacio Latinoamericano y caribeño, ENLACES. La Unión de Universidades de América Latina, UDUAL. La Asociación de Universidades del Grupo de Montevideo, AUGM. El Consejo Centroamericano, CSUCA. Los documentos del IESALC y de la UNESCO, etc. Más todas las otras reflexiones que se hicieron en cada uno de nuestros países a nivel nacional, regional e institucional.

Las conferencias mundiales son espacios de los gobiernos, pero se ha permitido la participación de algunos de los actores de la educación superior; por ello Colombia pudo participar con cerca de 20 personas en cabeza de la ministra de educación y del ministro de ciencia y tecnología. Esa experiencia de país se podría recoger con una metodología sencilla y con unas preguntas básicas a partir de la hoja de ruta, que logre ofrecer un planteamiento común por parte de los asistentes, para construir un documento específico en la multiplicidad de hojas de ruta y entregárselo al próximo gobierno como un aporte independiente, para ganar tiempo, claridad y acción, para una realidad como la colombiana que es bastante angustiosa.

Ideas como un sistema más centrado en la cooperación que en la competencia, nos obliga a mirarnos y ver si estamos trabajando en esa dirección o estamos llenos de incoherencias. Otra idea de un sistema educativo abierto, equitativo, bien financiado y sostenible; nos propiciarían autocríticas y claridades sobre lo que nos falta en un enfoque sistémico e integral. El propio título de la hoja de ruta “Más allá de los límites. Nuevas formas de reinventar la educación superior” nos deja ver el tamaño del reto que tenemos y la urgencia de cambiar. La centralidad de los ODS en el corazón del direccionamiento estratégico de las IES es otra inmensa tarea. Por no hablar de los efectos de las tecnologías, las innovaciones pedagógicas en las diferentes modalidades educativas, los beneficios de una internacionalización con sentido propio, la educación a lo largo ancho y profundo de la vida, y otros tantos desafíos, que permitirán un ejercicio de la autonomía universitaria, para dar respuesta a la sociedad.

Con espíritu abierto y generosa escucha, responsabilidad de país, e inteligencia colectiva; aprovechemos esta oportunidad que nos da la propuesta hecha por la UNESCO y determinemos en forma estratégica y prospectiva nuestra propia hoja de ruta. Seguramente sobre este tema tendremos futuras oportunidades para opinar y ojalá comprobar avances, en la impostergable misión de transformar nuestra educación superior en la dirección correcta y en fortalecer nuestras capacidades de anticipación.

Información realacionada:

Un balance general de la Conferencia Mundial de Educación Superior 2022: Reinventar la Ed. Sup.

Mensajes de la WHEC, un llamado de atención para que Ed. Sup. colombiana se “pellizque”

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